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Responsabilidades de estilo
Todo periodista debe siempre tener presente su responsabilidad
en cuanto a la forma en que comunica su información. Aquel periodista
que comete faltas graves a la gramática y ortografía españolas
se convierte en cómplice de una degeneración innecesaria
del lenguaje. Se trate de noticias, reportajes, crónicas o artículos,
los materiales publicados deberán estar escritos con rigor profesional
y creatividad.
Para explicar con claridad los sucesos, el periodista
tiene la obligación de informarse a sí mismo antes de informar
a los otros.
El estilo debe ser claro y conciso. Claro, porque se
dirije a un público no especializado (o, por lo menos, no especializado
en todas las ramas). Conciso, porque hay que tomar en cuenta que la mayor
parte de los lectores dispone de poco tiempo para leer el diario. La precisión
y la claridad son preferibles a un estilo "bonito".
El lenguaje con el que se escribe CRONICA no será
oficialista ni rebuscado. También evitará el uso de artificios
literarios y de lenguaje especializado, que no hacen accesible al público
en general el contenido de la nota y terminan por causar rechazo hacia
el periódico. El periodista no ha de expresarse ni como gobernante,
ni como policía ni como empresario, sino con un lenguaje rico y
accesible. Por ello, se deben evitar eufemismos y expresiones crípticas.
Es mejor hablar de las personas que de cosas o instituciones.
Si se habla mucho de instituciones, se corre el riesgo de caer en un lenguaje
burocrático-convencional.
En la actualidad, es común que los lectores de
periódico accedan a otros medios de información. Esto implica
la necesidad de trabajar la información más allá
de donde pueden llegar los medios electrónicos.
El "cabeceo" debe destacar lo informativo,
lo noticioso e incluso lo declarativo pero interesante y polémico,
y no las proclamas. Asimismo, debe responder fielmente al contenido de
la nota o crónica.
Conflictos de interés
Nos esforzamos en no tener obligación alguna hacia
fuentes de noticias o grupos políticos o económicos de interés.
No nos involucramos activamente en causas partidistas,
de tal grado que se comprometa nuestra capacidad para reportear y editar
de manera justa.
Ante una noticia que implique diferencias o litigios,
el reportero buscará recabar los puntos de vista de todos los protagonistas,
con todos sus posibles matices y discrepancias. En caso de que no sea
posible recabarlos todos, hay que señalarlo explícitamente.
El punto de vista de las personas entrevistadas no ha
de ser ratificado o rectificado por el reportero, a menos de que cuente
con datos inapelables para avalar o contradecir la información
declarada.
Desde luego, está prohibido que los profesionales
del periódico acepten, por cualquier motivo, dinero de parte de
las fuentes informativas. De igual forma, no podrán aceptar regalos
que puedan comprometer la independencia del periodista o funcionario del
CRONICA
Papel
del periodista El periodista debe hacer el
esfuerzo por mantenerse como parte de la audiencia: debe reportar las
noticias, no ser parte de ellas. Los avatares del periodista en la consecusión
de una noticia no deben aparecer en la nota, a menos de que se considere
que son realmente relevantes para el lector.
Los reporteros de CRONICA no deben hacer el vacío
a un personaje o una institución sólo porque hayan tenido
problemas para cubrir una noticia. Si la noticia existe, se cuenta.
En otras palabras, CRONICA busca un periodismo sin protagonismo,
interesado genuinamente en los asuntos que llaman la atención a
la opinión pública.
El periodista debe evitar todo acto de arrogancia en
la relación con el público lector y con los personajes que
generan noticia será cortés.
Al investigar una información, el periodista debe
presentarse como tal. En los casos excepcionales en que no lo haga, deberá
consignar en la nota la circunstancia en la que obtuvo la información.
La venta o búsqueda de publicidad es un trabajo
profesional distinto del periodístico y está encargada a
un departamento especializado, diferente y separado de la redacción.
Los vendedores de publicidad deben tener siempre presente que no pueden
en ningún momento comprometer la posición editorial del
periódico.
Equilibrio
periodístico No se deben omitir hechos de relevancia.
La información debe ser completa. Por lo mismo, en una nota no
se debe dar más peso a la información irrelevante que a
la que tiene más significado. Esto a menudo conlleva una manipulación
de la información, aunque no se llegue a mentir.
Siempre se buscará la precisión. La precisión es
el mejor antídoto contra la parcialidad informativa.
Entre un hecho y un dicho, ha de prevalecer siempre el primero. Los hechos,
cuando valen por sí mismos, no necesitan adjetivos; el uso de calificativos
en las noticias queda restringido a las descripciones. Por lo tanto, no
se deben editorializar las noticias mediante adjetivos.
En las crónicas y notas de color, que combinan elementos noticiosos
con comentarios, imágenes y análisis, hay más espacio
para la adjetivación. Sin embargo, debe mantenerse el rigor informativo.
Reporteros y editores están obligados a respetar la privacía
de los individuos. Los personajes públicos tienen derecho a que
su vida privada sea respetada por los medios y, en consecuencia, las actividades
relacionadas con ella no sean consideradas como noticia.
El respeto a la privacía implica omitir la publicación
de imágenes de personajes en actividades o actos estrictamente
privados. No son actividades privadas, y por lo tanto son publicables,
aquellos actos privados que tengan repercusión en el desempeño
público de los individuos. En todo momento, se mantendrá
el respeto a la dignidad de las personas.
Fuentes
Cuando el reportero no esté presente en el lugar de los hechos,
y haya obtenido la información de una tercera persona, citará
siempre la fuente de esta información. En caso de que no se pueda
revelar la identidad de la fuente, se deben emplear fórmulas que
se aproximen lo máximo a ella. En los casos en que citar la fuente
de información implique un riesgo para la integridad del o los
informantes, se deben explicar las razones por las que la fuente desea
mantenerse anónima.
Citar la fuente (o en todo caso explicar por qué
la fuente desea el anonimato) sirve para transparentar el papel de intermediario
que tiene el periodista.
No se debe permitir a las fuentes utilizar el anonimato
para lanzar ataques contra otras personas o instituciones. Esto vale,
asimismo, en el caso de las filtraciones, en las que se revela información
confidencial con el propósito de obtener beneficios políticos
o personales.
Si se protege la identidad de una fuente, no se revelará
fuera del periódico.
Plagios
y créditos Está prohibido atribuirse
material ajeno.
Cuando la nota se base en una entrevista o noticia obtenida
a través de otro medio de comunicación, CRONICA dará
el crédito completo correspondiente.
Cuando se trate de material de agencias, deberá
dárseles crédito, a menos de que hayan sufrido agregados
y modificaciones de relevancia de parte de la redacción de CRONICA.
La publicación de una nota o fotografía
en otro diario, antes que en CRONICA, no es impedimento para publicarlas
posteriormente, si la noticia o la foto lo ameritan.
Errores
Cuando se cometan errores, de información, redacción u
ortografía, hay que reconocerlos sin tapujos.
Toda información que se publique y que resulte falsa o inexacta,
debe ser rectificada inmediatamente.
Opinión
Debe haber una clara separación tipográfica o de diseño
entre los artículos de opinión y los noticiosos. El lector
tiene derecho a conocer los hechos noticiosos, a conocer opiniones y análisis
de colaboradores, a recibir claramente diferenciados ambos tipos de información.
Gusto
CRONICA busca ser un periódico que respeta el
buen gusto y a los miembros de la sociedad a la que sirve.
Se evitarán las obscenidades y expresiones vulgares,
salvo que sean esenciales para la noticia que se está contando.
Para que una obscenidad se publique, tiene que ser aprobada por el coordinador
de la sección, el jefe de redacción u otro superior.
Si bien la sociedad ha cambiado y se ha vuelto más
tolerante hacia las palabras vulgares y cada una, por sí misma,
puede no ser considerada ofensiva, el efecto acumulado abarata el contenido
del periódico y sí puede resultar ofensivo. Por lo tanto
deben usarse, poco y con discreción. En todo caso, se escribirán
con todas sus letras, sin abreviarse.
No se utilizarán frases que resulten ofensivas
a una comunidad por razones de origen étnico, creencia religiosa,
preferencia sexual o discapacidad física.
De igual forma, se evitará hacer alusión
a estos elementos o la situación marital de las personas, a menos
de que sea relevante para la noticia.
Se buscará evitar todo tipo de trato discriminatorio
o derogatorio hacia las mujeres.
Esto no debe implicar caer en el extremo del uso de términos
"políticamente correctos", cuando existan de antemano
expresiones que definen por sí solas y sin injuria a las personas
o comunidades que se pretende designar.
Estos mismos criterios se aplicarán al material
gráfico. Bajo esta lógica, fotografías con imágenes
desagradables sólo se publicarán cuando añadan valor
informativo a la noticia
Consejo
Editorial CRONICA tendrá un Consejo
Editorial, formado por distinguidos representantes de la vida académica
y política de México, afines al proyecto del periódico.
El Consejo reflejará la pluralidad del país en todos los
terrenos y será un órgano de consulta de la Dirección
General y de evaluación del trabajo periodístico de CRONICA.
Los puntos contenidos en este código sientan normas
de conducta para todo el personal que labora en las versiones impresa
y digital de CRONICA, así como en sus suplementos.
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