La Crónica de Hoy | La ópera en México pierde espacios y público: tenores

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La ópera en México pierde espacios y público: tenores
Verenise Sánchez | Cultura | Fecha: 2009-02-28 | Hora de creación: 13:28:00 | Ultima modificación: 14:36:19
Riesgo. La falta de montajes operísticos en el país provoca el éxodo de cantantes. Foto: Archivo.

La producción operística en el país registra una reducción notable en montajes que está provocando que los cantantes tengan que ir al extranjero a desarrollar su carrera, con la consecuente pérdida de público y afectación a una tradición en donde se presentaron las grandes voces mexicanas y mundiales como María Callas y Guissepe di Stefano.

Al hablar sobre el panorama de la ópera en los últimos 10 años en el país, los tenores José Luis Duval y Mauro Calderón, la soprano Maribel Salazar, así como Mauricio García, director de escena de Don Giovanni, que se presentará próximamente, coincidieron en que debe haber un fuerte impulso al género.

José Luis Duval, quien recientemente terminó la temporada en el Met de Nueva York, señala que “trabajar en el extranjero no es malo, al contrario, te da la oportunidad de que en otros países conozcan tu trabajo, tu estilo y tus raíces. El problema radica cuando en tu país no tienes un espacio”.

Por su parte, la soprano Maribel Salazar señaló que “la poca producción de óperas en el país rompe el sueño de todo cantante: estar en el escenario como protagonista.

“Yo creo que es importante el rescate de la producción y el apoyo a cantantes, porque si no se tiene que migrar para triunfar, como lo hicieron Francisco Araiza, Ramón Vargas, Rolando Villazón”.

Por separado, Mauricio García Lozano, director de escena de la ópera Don Giovanni, que se presentará en el Teatro de la Ciudad, lamentó que no haya una temporada nacional e internacional fija de ópera en nuestro país. “Yo espero que poco a poco recupere su regularidad y, sobre todo, su tradición”.

La tradición de la ópera en México data de 1827, cuando vino a México la primera compañía de ópera, la de Manuel García, gracias al auspicio del coronel Luis Castrejón.

Esta compañía no tuvo el éxito esperado, ya que los espectadores no estaban acostumbrados a escuchar las obras en su idioma original. Sin embargo, en 1831, por iniciativa de Lucas Alamán, Cayetano Paris trae a México al famoso Filippo Galli, junto con varias cantantes y músicos; a su llegada a Veracruz esta compañía ofreció dos conciertos que gustaron al público.

A partir de esa fecha la ópera en nuestro país tuvo un gran auge y se montaron obras como La Traviata, Carmen, Orfeo y Eurídice, así como las nacionales Elena, de Eduardo Hernández Moncada; Carlota de Luis Sandi, y La mulata de Córdoba, de José Pablo Moncayo.

También se montaron Moctezuma, de Graun; Alicia, de Ibarra; Florencia en el Amazonas, de Catán, e Idomeneo, de Mozart, y se realizaron importantes reposiciones como Electra, de Strauss; La favorita, de Donizetti; Turandot, de Puccini, y Nabuco, de Verdi, entre otras, con una nueva óptica para el repertorio tradicional y elencos que incluían a las más importantes voces mexicanas de proyección internacional.

Posteriormente se logró traer como artistas a María Callas, Guissepe Di Stefano, Enrico Caruso, Luciano Pavarotti y Plácido Domingo, entre otros.

En tanto, el tenor Mauro Calderón dijo que el desvanecimiento de las temporadas de ópera afecta a los artistas porque se tiene que salir del país para tener trabajo y lograr una proyección.

Maribel Salazar señala que las condiciones están dadas para producir buena ópera con cantantes y músicos nacionales, sólo hay que organizar, convocar y apoyar, además de que los mexicanos están ávidos de ver ópera, de escuchar buena música.

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