La Crónica de Hoy | El reto de la educación es cambiar el modelo de enseñanza por uno que fomente capacidades de reflexión, análisis y síntesis, plantea Yoloxóchitl Bustamante

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El reto de la educación es cambiar el modelo de enseñanza por uno que fomente capacidades de reflexión, análisis y síntesis, plantea Yoloxóchitl Bustamante
Adrián Figueroa | Academia | Fecha: 2010-08-16 | Hora de creación: 09:44:57 | Ultima modificación: 11:44:05
Formación Yoloxóchitl Bustamante enfatizó que la memorización no es mala, pero sólo es un soporte para el aprendizaje. Foto: IPN

(Parte II )

Uno de los retos en la educación media y superior es cambiar el modelo de enseñanza: yo maestro doy una clase y tú alumno a ver qué logras aprender, por un sistema que fomente en los jóvenes capacidades de reflexión, análisis, síntesis y competencias que puedan aplicar en su desarrollo continuo, asegura la directora general del Instituto Politécnico Nacional, Yoloxóchitl Bustamante Díez.

La doctora en Ciencias y primera mujer en dirigir el IPN toca este punto toral, pero señala que otro problema para subsanar lo anterior, es que aún no hay una escuela que forme maestros para estos niveles y cada institución tiene que hacer esfuerzos para cambiar la situación y tener una planta docente más capacitada.

Así, explica, que no podemos seguir encontrando maestros que se sienten muy orgullosos porque son muy exigentes y el 80% de sus grupos reprueban. “Estamos frente a alguien que no se ha dado cuenta que su papel no es reprobar, sino formar estudiantes y lograr que aprendan una serie de competencias que le van a servir el resto de su vida”.

Entonces, dice, el modelo debería ser: yo maestro enseño, pero mi objetivo es asegurar que tú alumno aprendiste las herramientas necesarias para seguir con éxito los estudios. “Mi papel y mi función no están completos si no logro que tú aprendas”, añade.

Porque en muchos casos, resulta que hay maestros que son capaces de venir y dar una clase maravillosa. “Dijo cosas sensacionales, con las mejores palabras y no permitió que nos durmiéramos, pero ¿cuánto aprendimos?, ¿quién sabe? Si hacemos una evaluación mediante un examen, a lo mejor el muchacho o la muchacha logran memorizar la clase completa y contestar todos los puntos. Pero ¿habrán aprendido algo?

Explica que la memorización no es mala, pero sólo es un soporte para el aprendizaje. “Lo determinante es incentivar y formar a los muchachos la capacidad de pensamiento, de análisis, de reflexión, de síntesis y de expresión, de manera que cuando estén frente a algo, identifiquen cuál es el conocimiento, lo entiendan y sean capaces de enunciarlo con sus propias ideas y palabras”.

Esto quiere decir, explica, que lo pueden aplicar en diferentes circunstancias de su vida. “No es hacer una ecuación matemática porque hice muchos ejercicios para acordarme de lo que había que multiplicar o dividir, sino entender el conocimiento para aplicarlo en la vida real”.

Porque el aprendizaje, la reflexión y la capacidad de aplicación, son herramientas que se llevan durante toda la vida y permiten enriquecer nuestros conocimientos: son base fundamental para el desarrollo, añade.

Por fortuna, explica, se está dando un cambio significativo en todo el sistema educativo nacional, especialmente en la educación media superior y superior para dejar atrás estas prácticas y con varios éxitos.

PROFESORES. Uno de los pasos para lograr este cambio de paradigma en la educación, precisa, es enseñar a los maestros a formar alumnos. “Muchas ocasiones, los profesores hace su trabajo de manera exitosa, pero hay otros que simplemente toman la docencia como algo que les tocó en la vida hacer, quién sabe por qué, y lo realizan a su mejor entender. Algunos con entusiasmo y compromiso, otros porque es una chamba. Eso es lo tenemos que cambiar: el chambismo en la educación”.

El reto, indica, es que los maestros reúnan un perfil de formación. Pero aquí existe un problema: desde la media superior para adelante, no hay escuelas que formen maestros. Entonces, puntualiza, las propias instituciones tienen que hacer esfuerzos para formar sus docentes y sean capaces de lograr el aprendizaje en sus alumnos.

Por ello, dice, se debe crear una carrera y el modelo de la Universidad Pedagógica podría ser una base. Ahora lo que hacemos las instituciones, a través de la ANUIES que provee una serie de programas de formación para todos sus afiliados para actualizar y capacitar a los docentes. “Este es un camino para lograr el cambio en la forma de enseñar”, añade.

Al respecto, cuenta que en el IPN se tiene el Centro de Formación e Innovación Educativa (CFIE) y ahí generamos programas para hacer este cambio en nuestra planta docente.

El trabajo se inició hace ocho años con un diplomado para concretar este nuevo modelo y lograr progresivamente que un mayor número de profesores tuvieran las herramientas y puedan aplicarlo.

Pero el esfuerzo no se queda ahí, indica, y está en formación un programa que apoyará no sólo a los maestros, sino a los directivos. “Ellos son factor determinante, porque si no entienden este nuevo paradigma y en la operación de la escuela no facilitan las condiciones para que este cambio, son un factor oposición”.

RIGIDEZ. Otra problemática que se debe solucionar, explica Yoloxóchitl Bustamente, es la rigidez del sistema educativo. “Cuando un joven deja los estudios porque tiene que trabajar y resolver su situación económica, al intentar regresar se le ponen todas las dificultades”.

Esta flexibilización, dice, debe ser parte de la transformación de la educación. “El sistema de cambiar y adecuarse al ritmo de aprendizaje de los estudiantes y en función de sus condiciones personales.

BACHILLERATO. Un cambio que también es importante, agrega, es que las escuelas de bachillerato no sólo sea una etapa de transición para ingresar al nivel superior.

Actualmente, indica, muchas de éstas sólo ofrecen las herramientas para ingresar a la licenciatura, pero no dan otra formación que permita trabajar y ser productivo al alumno.

“En el IPN tenemos un modelo diferente, donde el estudiante al terminar sus tres años tiene los elementos para continuar en la educación superior y tiene una formación tecnológica en diferentes campos, que le permite trabajar y obtener recursos económicos para seguir estudiando, si su situación es compleja y no puede seguir estudiando.

Pero, asegura, si esto no se complementa con empleos, de nada sirve. Entonces la educación que es invocada como la solución mágica para los problemas de cualquier país, resulta que queda incompleta, porque aunque forma los profesionales que se necesitan y no hay en donde emplearlos, no sirvió de nada. “Es más, puede ser un factor negativo porque toda esa gente se frustra. Hizo un gran esfuerzo y no encuentra en donde colocarse”.

El próximo lunes lea la entrevista con Eduardo Gasca Pliego, rector de la Universidad del Estado de México. Este es un trabajo conjunto entre La Crónica de Hoy y Universia, la red de colaboración universitaria más grande de Iberoamérica.

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