En el programa migratorio 3X1 hay fallas administrativas, no malversación de fondos, responden a la ASF

2017-03-17 23:08:17

En el manejo del dinero destinado a proyectos para migrantes no hay corrupción, sólo fallas administrativas, aseguró a Crónica Edith Ávila Romo, directora del programa 3x1 de la Secretaría de Desarrollo Social.

Durante la presente administración federal —de 2013 a 2017— se han presupuestado 2 mil 420 millones de pesos para proyectos productivos, de infraestructura social y educativa solicitados por la comunidad migrante.

Sin embargo, en los Informes de Fiscalización de las Cuentas Públicas, la Auditoría Superior de la Federación ha detectado diversas anomalías.

En el último reporte, el de 2015 —difundido apenas hace unas semanas—, la ASF reveló deficiencias en la operación del programa, adjudicaciones irregulares, pagos injustificados, falta de comprobación de erogaciones, proyectos no ejecutados, utilización de cuentas bancarias no autorizadas y proyectos sin documentación comprobatoria…

“Todas las observaciones son por faltas o fallas administrativas, no por malversación de fondos o peculado”, afirmó Ávila, quien aún no estaba en la Dirección ese año: llegó a mediados de 2016.

Entonces, el coordinador del programa era Ernesto Nemer, como subsecretario de Desarrollo Social y Humano, y quien ahora es titular de la Profeco.

¿Así que a usted no le tocó? –se le refirió a Edith.

—Como funcionaria pública no se vale decir: no me tocó o yo no supe, me he tenido qué meter al asunto para saber qué demonios pasó en 2015…

¿Y qué pasó?

—Lo que fallaron fueron los documentos que iban acreditando todo el proceso.

La Auditoria refiere falta de comprobantes de gastos…

—No es que no los hubiera, sólo que no se entregaron a tiempo.

También señala uso de cuentas bancarias no autorizadas.

—La explicación es que a los migrantes de repente se les hace fácil depositarle a otra persona, y lo que nosotros debemos acreditar es la relación filial y que el dinero se utilizó en el proyecto.

Denuncia además pagos injustificados.

—Durante el tiempo de ejecución de un préstamo realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo se permitió un número de plazas por honorarios durante tres meses para reforzar la evaluación del programa. Sí se ejerció el recurso pero no se justificó en el reporte de actividades o hubo negligencia en los contratos laborales: la gente estaba trabajando sin firma de contrato.

¿Qué hay de las adjudicaciones irregulares?

—Se detectaron sólo en dos delegaciones y tienen que ver con proyectos donde las facturas se desfasaron de año. Como recibieron el recurso en diciembre, la factura se emitió en enero y ya no entró a tiempo.

¿No hay entonces corrupción en el programa?

—No, sólo exceso de confianza, negligencia en comprobaciones, factorajes, tiempos de entrega y en algunos casos afectó la constante rotación del personal en delegaciones.

¿Las observaciones de la Auditoría se echarán en saco roto?

—No, vamos a solventarlas todas, porque en la percepción de los migrantes hablar de corrupción causa un daño muy grande, sobre todo a nivel local. La Auditoria es implacable y qué bueno, porque nos obliga a respetar tiempos y reglas.

¿Los alcaldes se están aprovechando del 3x1?

—Desde antes de incorporarme al programa había escuchado al interior de los clubes u organizaciones civiles que los alcaldes eran el problema, porque sesgaban la operación y se beneficiaban de la obra. Ahora que estoy aquí pienso que es relativo, que a nivel local el rumor hace mucho daño. Ningún alcalde se hace rico pavimentando una calle con este programa, porque tenemos montos máximos y los migrantes están observando todo.

¿Cómo participan los migrantes en la supervisión de los proyectos?

—Por medio de sus familiares en México, los cuales forman clubes espejo que son homólogos de los clubes en Estados Unidos. Y éstos hacen funciones de contraloría social. Tenemos mil 200 clubes espejo.

¿Por qué siguen surgiendo voces migrantes que se quejan de la ausencia de reglas claras, de escasa transparencia, obras mal ejecutadas, infladas, con retraso y hasta de falta de compromiso de las autoridades?

—Ocurre mínimamente pero lo crecen mucho. Cada vez que se quejan de reglas no claras es porque no les estamos dejando hacer lo que quieren. Pasa mucho con las federaciones de Zacatecas, Guerrero y Michoacán, las cuales son muy grandes y como deben rendir cuentas a sus clubes, acusan a los delegados de dar preferencia a otras federaciones.

¿Se pelean entre ellos?

—Como el recurso es limitado, hay pugna cuando no se resuelve a favor de un grupo. Es inevitable. Las reglas de operación de cada año son resultado de un proceso de consulta con los clubes y sus representantes.

¿No debería el 3x1 ser coordinado por otra área del gobierno federal, más relacionada con el tema de los mexicanos en el exterior?

—Es un debate que ha estado sobre la mesa, pero el Banco Interamericano de Desarrollo, que ha financiado tres veces el programa, ha dicho que el migrante confía más en la Sedesol que en otras secretarías y que desde aquí es más fácil beneficiar a sus comunidades de origen.

Según la directora, cada peso del dinero empleado en el 3x1 —el cual recibe en partes proporcionales aportaciones de migrantes tanto regularizados como indocumentados, y de los gobiernos federal, estatal y municipal— será fiscalizado a detalle en el contexto de la política incriminatoria de Donald Trump.

 
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