¿De los escombros de los sismos emergerá un mejor país?

2017-10-01 02:01:01

AFECTACIÓN MAYÚSCULA

Después del pasado 7 y 19 de septiembre, el impacto de la naturaleza, su fuerza incontrastable, dejó al descubierto facetas positivas y negativas del país.

La afectación fue mayúscula: Morelos, Puebla  y Tlaxcala, por una parte, la Ciudad y el Estado de México, por otra, así como Oaxaca y Chiapas sufrieron muertes y daños materiales . Estos dos últimos, por cierto, se encuentran entre los  primeros diez lugares de pobreza en el País; según datos del Coneval. El 77 por ciento de la población oaxaqueña y el 70 por ciento de la de Chiapas están en situación de pobreza. Nuevamente los pobres fueron los más perjudicados.

La destrucción dejó lecciones amargas, que debemos aprender para no multiplicar  en el futuro las desgracias, y reveló ante nosotros y ante el mundo un país presto a la solidaridad, a la empatía y a la movilización ciudadana.

Pudimos atestiguar actos de heroísmo, gente que arriesgó su vida para salvar la de otros. Miles de jóvenes se lanzaron a las calles para contribuir en la remoción de escombros y colaborar en las acciones de rescate, la ciudadanía llenó los centros de acopio. Todos querían ayudar.

LA CORRUPCIÓN MATA

En las zonas afectadas, soldados, marinos, bomberos, rescatistas especializados nacionales y extranjeros, agentes de la Policía Federal y grupos de voluntarios, trabajaron sin descanso. Quedó de manifiesto, en suma, que los valores sociales  están vigentes y de pie. Pero también se puso al descubierto una de nuestras lacras históricas: la corrupción. Conforme pasan los días diversos medios de comunicación, entre ellos Crónica, han asumido la responsabilidad de documentar irregularidades en la Ciudad de México que precedieron al colapso de muchos edificios. La corrupción mata, es una frase por desgracia repetida hasta el cansancio, pero hay que seguirla escribiendo porque es verdad. Se ha podido conocer, gracias a revelaciones periodísticas, que la asociación delictuosa entre funcionarios de diversas delegaciones políticas capitalinas y empresas constructoras, permite elaborar permisos falsos, saltarse supervisiones, eludir responsabilidades. Hacen negocio a costa de la seguridad. En uno o dos años nada ocurre, pero cuando sobreviene un evento como el sismo, las estructuras ceden, aplastan la vida, y los responsables siguen tan campantes con su dinero en el bolsillo.

ESTADO DE DERECHO, TABLA DE SALVACIÓN

En horas recientes se ha denunciado que en la Ciudad de México, además, varios de los edificios colapsados cargan de manera irregular y sin acatar las normas de seguridad antenas de transmisión o anuncios espectaculares. El colmo. Lo anterior nos conduce a recordar que el apego al estado de derecho se perfila como nuestra tabla de salvación.  ¿Qué sigue? Es muy importante deslindar responsabilidades. Evitar a toda costa que la impunidad gane. Si hay responsables directos de tragedias, hay que ponerlos a disposición de un juez. No se trata de emprender una cacería de brujas, se trata de un acto de justicia elemental para las cientos de víctimas mortales y los miles de damnificados.

La vulnerabilidad de la gran metrópoli hace obligatorio conocer mejor dónde estamos parados. El subsuelo no debe ser un desconocido, sino algo del dominio público. Ya hay estudios importantes realizados por expertos, hay que hacer más y sobre todo, me permito subrayarlo, darlo a conocer. Que todos sepamos las características del subsuelo en la colonia donde vivimos o donde trabajamos. Si el reglamento de construcción necesita ajustes, que se hagan. Un boom inmobiliario en una ciudad tan vulnerable es una insensatez.  Lo hemos dicho antes en este espacio: el crecimiento desordenado, caótico, de la ciudad es una trampa. Urge un plan de desarrollo urbano que ponga orden. Un plan que se cumpla, sin rendijas para la corrupción.

Los simulacros de sismo tienen que ser una obligación. La gente tiene que estar muy bien entrenada para saber qué hacer. Opciones como las salidas de emergencia, los caminos fluorescentes en el Metro para saber por dónde caminar, no desajustan presupuestos y pueden salvar vidas. En fin, indigna saber que una buena cantidad de las desgracias que atestiguamos los capitalinos hubieran podido evitarse con un desempeño honesto y sensato de autoridades y empresarios.

RECONSTRUCCIÓN OPORTUNA

En el interior de la República y especialmente en las zonas más afectadas se presenta una oportunidad para planear la reconstrucción impulsando las actividades económicas y las capacidades de trabajo de las diferentes comunidades. Los recursos que se destinarán para la atención de estas regiones deberán priorizarse dando preferencia a los que permitan que la población  regrese lo antes posible  a la normalidad, evitando que el apoyo se vuelva un asunto de asistencia clientelar.

Por lo pronto, el presidente de la República Enrique Peña Nieto anunció la estrategia de reconstrucción del gobierno federal, invitando al  sector empresarial a sumarse a esta tarea. Anunció posteriormente el establecimiento de las Zonas Económicas Especiales que tienen como punto de arranque Puerto Chiapas, Lázaro Cárdenas, Michoacán y Coatzacoalcos, Veracruz, con lo que se pretende recibir una inversión de 5 mil 300 millones de dólares y que se generen 12 mil empleos en los siguientes tres años.

BOTÍN POLÍTICO

El reclamo de los afectados, sin embargo, crece y exige prontitud. la sociedad por su parte solicita transparencia y eficacia. Sin olvidar que en un año electoral la desgracia y afectaciones de los sismos tienen un flanco político ,el tema será muy propicio para enarbolarlo como bandera demagógica o apoderase de las inconformidades y sumarlas a favor de las causas partidistas o como sucedió en el del 85 donde en la Ciudad de México surgieron organizaciones, aparentemente populares, como la Asamblea de Barrios o la Unión Nueva Tenochtitlán que crecieron y vivieron lucrando con las necesidades de los damnificados. ¿Surgirán algunas organizaciones en este año? ¿Quiénes se volverán voceros espontáneos de los afectados? ¿Quiénes aprovecharán las legítimas necesidades para convertirse en gestores “gratuitos”?

Por lo pronto, los que han reaccionado de manera por demás abrupta son los partidos políticos nacionales. Urgidos de aparecer preocupados ante las desgracias colectivas, emprendieron una extraña  subasta a la baja que terminó en la demanda de quitarse el financiamiento público para que ese dinero se traslade a las tareas de reconstrucción. Pero en la efervescencia de ahorros llegó más lejos al pedir la desaparición de los legisladores plurinominales, lo que en principio, de arranque, suena bien porque se ahorra dinero pero, supone un riesgo para la estabilidad ya que desequilibra la representación de las minorías. En consecuencia, los partidos se mantendrían con aportaciones privadas, lo que abre un abanico de riesgos enormes para la salud de la democracia en el país.

La democracia mexicana es costosa, eso está fuera de duda, tiene que corregirse, pero proponer alteraciones de fondo a la carrera, sin tiempo para reflexionar sobre sus efectos, es un error.

Es indispensable la unidad y ayudar a los damnificados, aprovechando lo positivo de nuestra sociedad, buscar ahorros, aportaciones de los que más tienen, comprometernos para participar, exigir el cumplimiento de las acciones de gobierno, pero sin enrarecer el embiente electoral y estropear el sistema político que tanto trabajo nos ha costado construir.

 
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