La discusión sobre la austeridad ¿dónde está?

2017-10-02 03:58:57

La discusión sobre la austeridad ¿dónde está?

Las primeras estimaciones del costo de reconstrucción después de los terremotos ocurridos en el mes de septiembre ascienden a más de 31 mil millones de pesos, si bien no es una cantidad despreciable, en el contexto del proyecto de presupuesto de egresos de la federación únicamente representa alrededor del 0.6 por ciento del mismo.

Dado que el proyecto de presupuesto está actualmente en revisión por la Cámara de Diputados, es una valiosa oportunidad para el replanteamiento de la importancia del gasto público en nuestro país, especialmente ante la clara disposición del gobierno federal de mantener disciplina financiera antes que promover el crecimiento económico. Ejemplo claro de esto es el bajo nivel de inversión pública en los cinco años que llevamos de este sexenio, sólo ha crecido en un trimestre (el cuarto de 2013), por lo que no se han podido recuperar los niveles de inversión de años previos. En 2006, la relación inversión total (incluida la pública y la privada) entre el PIB en nuestra economía era 23.5 por ciento, seis años después se había reducido a 23.1 por ciento, y en el segundo trimestre de 2017, este indicador llegó a 22.2 por ciento.

En el “Informe sobre el comercio y el desarrollo 2017. Un new deal mundial como alternativa a la austeridad” de la Conferencia de las Naciones Unidas Sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD por sus siglas en inglés) se plantea que las medidas de austeridad adoptadas como respuesta a la crisis financiera de 2009, aun cuando permitieron crecimiento económico, las ganancias del mismo se repartieron de forma desigual, ya que las medidas golpearon de forma severa a las comunidades más pobres provocando mayor polarización. Ante esta situación, la propuesta es una estrategia coordinada de expansión liderada por el gasto público, un new deal para estimular la demanda con salarios más altos y el impulso de la inversión privada a través del crecimiento de la inversión pública.

Mientras en organismos internacionales se discute sobre estrategias que puedan acompañar el gasto público para generar desarrollo sustentable, el debate en nuestro país se resume a si se debería eliminar el financiamiento público a los partidos políticos. Nuestra clase política en lugar de discutir en qué se debería concentrar la política pública o si el nivel de déficit o deuda pública son los adecuados para reducir el número de pobres en el país y la desigualdad que prevalece en diversos ámbitos, estamos enfrascados en una discusión demagógica sobre quién de los partidos devolverá la mayor cantidad de recursos.

Puede ser que en la coyuntura, el dinero de los partidos pudiera aliviar un poco la situación de las familias que perdieron su patrimonio. Sin embargo, si no se modifican otras partidas presupuestales o incluso el monto total del gasto público, estaremos ante la misma situación de lento crecimiento que aqueja no sólo a los damnificados, sino en general a la población menos favorecida en nuestro país, perpetuando los patrones de desigualdad ya existentes. ¿Y todo esto a qué costo? El desmantelamiento de un sistema de control de las finanzas de los partidos políticos en las que hasta ahora debe prevalecer el financiamiento público para limitar la injerencia de intereses privados o incluso ilegales como el narcotráfico.

El efecto que tendría en el crecimiento económico destinar los recursos de los partidos políticos a otros fines resulta mínimo; sin embargo, la política de austeridad ha tenido un impacto negativo cuyos resultados se prolongarán en el mediano y largo plazo; entonces les pregunto ¿qué tipo de discusión deberíamos estar teniendo el día de hoy?

rosagomeztovar@outlook.com

 
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