Luto constante.Volvió a pasar y no será la última vez

2017-10-03 22:50:34

Esta vez no fue ningún inmigrante ni ningún musulmán. Fue un hombre blanco de 64 años, jubilado, sin problemas económicos, sin antecedentes penales y hasta donde se sabe no era integrante de grupo terrorista alguno. Aun así tenía consigo en una habitación de lujo un arsenal de 23 pistolas y rifles que usó para  disparar desde el piso 32 a una multitud de 22 mil personas que presenciaban un concierto al aire libre, sin ninguna posibilidad de esconderse o buscar refugio.

El saldo hasta el momento: 59 personas muertas, 527 heridos. Se desconoce y lo más seguro es que nunca se sabrá, el motivo que tuvo Stephen Paddock para planear meticulosamente esta masacre, la peor en la historia de este país. El tiroteo masivo, término que se aplica cuando al menos cuatro personas pierden la vida, número 521 que ocurre en Estados Unidos en los últimos 478 días.

Como siempre sucede después de estas desgracias, se ordenan las banderas a media asta, se ofrecen minutos de silencio y el país vive herido y de luto. Lo triste es que de luto frecuente seguirá mientras el congreso o el presidente no actúen. De 1970 a la fecha más estadunidenses han perdido la vida a causa de un arma, incluidos suicidios, asesinatos y accidentes, que los que han muerto en todas las guerras que ha tenido esta nación, incluida la Civil y Vietnam. Actualmente el promedio es de 92 al día, 34 mil muertes por año.

En su mayoría los estadunidenses aman a Dios, aman la vida pero irónicamente también aman sus armas, en una contradicción que simplemente no se entiende. ¿Cómo es que el país más poderoso, supuestamente el más democrático y avanzado del planeta, acepta masacres y tiroteos masivos como rutina? ¿Cómo fue que se convirtió en un lugar donde hay más posibilidades de morir si la gente está en la escuela o su trabajo, que en una zona de guerra? 

Parece que no les importa que 20 niños hayan muerto en un escuela primaria, que doce personas más fueron asesinados en el cine viendo Batman, que tres docenas de estudiantes perdieron la vida en una institución superior y 49 jóvenes que no le hacían daño a nadie, hayan sido masacrados en una discoteca. Y qué decir de lo ocurrido en Las Vegas. Horrores que sin embargo no han logrado cambiar las leyes, ni los sentimientos de quienes se oponen a que se modifiquen las leyes. 

El luto es constante. Aquí conviven 325 millones de personas con 310 millones de armas. De acuerdo a las cifras más recientes, existen 101 armas por cada cien ciudadanos. Este  país encabeza la lista de naciones industrializadas donde más particulares poseen al menos una pistola. Estados Unidos tiene el 5 por ciento de la población mundial pero tiene en manos de civiles más del 50 por ciento de todas las armas del planeta.

El tipo de violencia que vemos aquí no sucede en otros países, al menos no con la misma frecuencia. Y no solo es culpa de los derechistas y de la poderosa Asociación Nacional del Rifle, sino que es esta una nación donde las armas han abundado siempre, ellas representan el corazón y la identidad del país. Restringirlas se considera una violación al derecho constitucional que tienen todos de estar armados

 

Adquirirlas es fácil. Lleva solo unos minutos. Si es en comercio establecido se llena una forma y con una llamada se checan los antecedentes penales, pero nunca el estado mental. Si la venta es entre particulares nada es necesario, das el dinero y tienes una. O tienes muchas, no hay límite. El asesino de Las Vegas tenía otras 19 adicionales en su casa. 

En estados, como Iowa, el derecho a poseerlas se extiende aún a quienes son ciegos y hasta quienes están en las listas negras del gobierno como terroristas potenciales. En 26 más se permiten en cantinas y bares, mientras en otras entidades las armas no pueden entrar en las universidades, pero son aceptadas en primarias, jardines de niños y hasta en las iglesias.

Donald Trump antes de querer ser presidente estuvo a favor de más control. Hoy no quiere hablar del tema porque sería su suicidio político. El Congreso se niega a cambios argumentando que pistolas y rifles dan seguridad y protección. Quienes se oponen a que se impongan restricciones, sostienen que no son las armas las que matan, sino los hombres. Pero los automóviles tampoco matan a la gente, son quienes conducen mal lo que lo hacen y no por eso dejaron de tomarse medidas.

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