Los mexicas tenían un culto a la vida a través de la muerte: Matos Moctezuma

2017-10-04 01:52:38

El Templo Mayor, el gran centro ceremonial mexica, es el sitio de dos ejes: el de la muerte, representado por Hutizilopochtli, y el de la vida, del dios Tláloc, y  lo he que planteado es que los mexicas no tenían sólo un culto sobre la muerte, sino que se trataba más bien de un culto a la vida a través de la muerte, señaló el arqueólogo  y Premio Crónica 2017, Eduardo Matos Moctezuma.

Lo anterior es parte del discurso inaugural de la Cátedra Eduardo Matos Moctezuma de la Universidad de Harvard, institución que por primera vez en 450 años dedica una serie de conferencias a un mexicano, con especialistas nacionales y de Estados Unidos y que durará un año.

Una apertura que inició con un minuto de silencio por las víctimas del sismo del pasado 19 de septiembre. Luego seguirían las intervenciones de Mark Elliott y David Carrasco, quienes hablaron de las grandes aportaciones que realizó Eduardo Matos a la arqueología mundial.

Después, el investigador emérito del INAH en su conferencia inaugural en el auditorio Jaime Torres Bodet, del Museo Nacional de Antropología, titulada De la vida a la muerte, tres momentos distintos y una  pasión verdadera, en la cual habló de cómo decidió ser arqueólogo, de sus maestros y de los 40 años de trabajos en el Templo Mayor.

De esta manera, exploicó que  los dos ejes del Templo Mayor: el de la muerte y la vida, “muestran que este edificio  es el centro fundamental  y representaba el punto de unión de las diversas fuerzas que llevaban a los niveles celestes y al inframundo, al mismo tiempo que partían a los cuatro rumbos del Universo”.

La fachada principal del edificio, agregó, está orientada al poniente, siguiendo el desplazamiento del Sol, y el templo está dividido en dos partes: la del sur en la rige Huitzilopochtli, dios solar y de la guerra, donde   está lo relativo a la conquista militar y el tributo de los pueblos dominados; y al norte donde está Tláloc, deidad que se relaciona con la lluvia y la agricultura. Ambos representan la dualidad por excelencia en el mundo prehispánico: muerte y vida, respectivamente.

Al partir en dos mitades al edificio, indicó, tenemos un par de ejes que inician en éste y van hacia el poniente hasta el final de la plaza principal de Tenochtitlan. “En el eje de la escalera que conduce al adoratorio de Huitzilopochtli, se encontró la Cámara 1, la cual es similar a la Cámara 2, porque tiene un pequeño túnel de acceso y esto me llamó la atención y lo primero que vino a mi mente es que los edificios se consideraban centro del Universo, como la Pirámide del Sol en Teotihuacán, que tiene túneles que llevan a su interior. Por esto piensó que quizás estas cámaras del Templo Mayor podrían representar esa visión de centro del Universo”.

En esta Cámara 1, explicó, apareció una figura que fue analizada por Alfredo López Austin, y la identificó  como una representación  de la diosa del pulque, Mayáhuel. Siguiendo en este eje, también se encontró un piso que se refiere al mito de la lucha entre Hutizilopochtli y Coyolxahuqui, más adelante, sobre lo que es la plaza principal,  se halló lo que es Cuauhxicalco – que pronto será abierto al público-, además una ofrenda con un lobo y una serie de elementos asociados a la muerte como un tzompantli, con alrededor de 450 cráneos, la mayoría jóvenes,  y finalmente el juego de pelota.

En la Cámara 2, del dios Tláloc, agregó Matos Moctezuma, se encontraron figuras del dios del  agua, una serie de máscaras y el cráneo de un felino colocado encima  de una figura de Tláloc, pero que con el paso del tiempo cayó al suelo. “También hallamos en este eje la ofrenda 41, que tiene una serie de elementos como canoas, remos, un arpón, patos y peces que muestran su relación con el agua. En esa línea está el altar de la ranas y fuera del Templo Mayor, pero siguiendo esta ruta de la vida,  tenemos un altar dedicado a Tláloc, con una escultura que será exhibida después”.

La ruta, añade, nos lleva al templo de Ehécatl Quetzalcóatl – ubicado en la calle de Guatemala-, una estructura de alrededor de 34 metros de ancho que concluye este eje. Además de todo esto, indicó, hay una zona delante de este templo en la que no se ha excavado y se pueden encontrar otros vestigios.

“¿Qué es lo que estamos apreciando?,  que esa predominancia de la guerra que se manifiesta en mitos, en la leyenda de los soles o la lucha entre Huitzilopochtli y Coyoxahuqui, tuvo mucha influencia en el pensamiento mexica y dejó minimizado el otro eje, el de la vida de Tláloc. Esto se registra en una pintura de Fray Bernardino de Sahagún, porque le dio más importancia a la muerte que a la vida”, concluye Matos Mactezuma.

Tras la conferencia se inauguró la exhibición Voces de barro, curada por Eduardo Matos. La muestra reúne nueve de las esculturas de barro más importantes de las colecciones del Museo Nacional de Antropología y del Museo del Templo Mayor. Se exhibirá también la obra plástica El Caballero Águila, que el celebrado artista méxico-americano George Yepes realizó como símbolo para la Cátedra Matos.

 
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