Más allá de las montañas: Cuando el amor estropea la historia

2017-10-05 01:18:20

El amor es un sentimiento que aparece en sus diversas formas en una gran mayoría de las historias que se llevan al cine. El amor es la musa por excelencia del artista. Sin embargo, los resultados de esas historias no siempre son satisfactorias, y realmente pocas veces como en Más allá de las montañas, de Hany Abu-Assad, la historia de amor ha estropeado tanto una trama que pudo ofrecer una experiencia genuina sobre el instinto de sobrevivencia.

La historia que se desarrolla se deriva de una trágica coincidencia. El doctor Ben Bass (Idris Elba) y la escritora Alex Martin (Kate Winslet) son dos extraños que han decidido compartir un viaje privado, sin embargo su avión sufre un accidente y quedan atrapados en medio de la inmensidad de una zona montañosa de Colorado. Incomunicados y con Alex herida en una pierna, la pareja se verá obligada a confiar el uno en el otro. Cuando se den cuenta de que la ayuda no les va a llegar, emprenderán un complicado viaje a través de cientos de millas de tierras inhabitadas, alentándose mutuamente para soportar las dificultades, y dando origen a una “inesperada” atracción. 

La cinta es una adaptación del best seller The Mountain Between Us, escrito por Charles Martin, y es dirigida por el cineasta israelí de origen palestino Hany Abu-Assad, quien en años anteriores había sorprendido y cautivado por el humanismo y naturalismo de filmes como Paradise now (2005) y Omar (2013), que llegaron a ser nominados al Oscar a Mejor Película de Habla no Inglesa. Esas cualidades que fueron tiradas por la borda para su aventura hollywoodense para terminar por ofrecer una pobre capacidad de expresión que cae en uno de los mejores ejemplos de sentimentalismo barato.

Lo sorprendente de esta película es que tiene una primera parte por demás interesante y muy bien planteada, con un manejo exquisito del lenguaje cinematográfico en el que incluso sabe jugar muy bien con el paisaje natural en beneficio de la situación extrema, con escenas que provocan vértigo o la sensación de peligro esenciales para una película sobre el instinto de sobrevivir.

Después de esa primera parte, y en lugar de continuar esa exploración sobre los sentimientos de frustración y coraje por salir con vida, poco a poco deja de ser el asunto importante para, en su lugar, ponernos en una historia sobre como una situación extrema puede generar sentimientos que van de la compasión al enamoramiento, de una forma tan melosa que provoca que ese primer interés que nos había metido se desvanezca en algo cursi.

Entre Idris Elba y Kate Winslet en principio sí se siente una conexión importante sobre la situación de riesgo, pero en ellos también se siente ese efecto contradictorio de una llama que poco a poco se va apagando en cuestión de historia cuando el director se aferra a decirnos que solo basta la pequeña llama de un cerillo para alentarnos a vivir. Sobre todo creo que la falla está en la forma en que se muestran las cosas pues a veces los personajes muestran su sentimentalismo en un modo ridículamente adolescente que se contrapone con la madurez que pretenden reflejar.

Más allá de las montañas es decepcionante porque, en principio la historia de la que se inspira ya lo es. Y no es suficiente con tener un reparto experimentado para transmitir amor y sobrevivencia, aunque las dos cosas puedan partir del instinto del ser humano. En lugar de dejarnos con la emoción satisfactoria de la creación del sentimiento del amor, nos deja con la idea decepcionante de que el amor sí puede arruinar una historia, o al menos quien nos la cuenta.

Estrenos

La posesión de Verónica

Director: Paco Plaza (España, 2017)

Paco Plaza es un cineasta que ha evolucionado. A él lo recordamos como el director de la saga de REC que se volvió en un fenómeno del género de terror y ahora regresa con una historia que tampoco debe pasar desapercibida. Digo que es un cineasta que ha crecido no solo por el paso del tiempo y su mejor manejo de las situaciones sino porque en La posesión de Verónica además hay una exploración del miedo más allá del terror. Inspirada en una historia real sucedida en el madrileño barrio de Vallecas en los años 90. Tras hacer una ouija con unas amigas, una adolescente es asediada por aterradoras presencias sobrenaturales que amenazan con hacer daño a toda su familia. El cineasta utiliza con ingenio la idea de una chica que tiene que vivir aterrorizada por un demonio al mismo tiempo que nos muestra la vulnerabilidad y el temor de crecer, del no tener control sobre el cuerpo y la soledad. Después de una primera parte dominada por una mirada costumbrista, Plaza va añadiendo elementos sugestivos que crean una atmósfera cada vez más densa y asfixiante. Se trata de un interesante filme que de repente peca en el susto, pero que no afecta a su historia pues además el director consigue que el espectador conecte con los mismos miedos que Verónica. Además tiene un detalle homenaje a los Héroes del Silencio y su disco Senderos de la traición que me parece funciona bien. Una provocadora  propuesta para este fin de semana.

 

 
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