EU “regala” a Trump 10 humillantes derrotas por aniversario de su victoria

2017-11-08 22:03:54

Un año después de sufrir una inesperada derrota en las elecciones presidenciales de Estados Unidos que dejó a sus líderes en estado de shock, el Partido Demócrata celebró ayer sus notables victorias en los comicios de este martes, que saben a catarsis.

De once contiendas que se celebraron, los demócratas ganaron diez, entre ellas los gobiernos de Virginia, Maine y Nueva Jersey.

“No al odio y al racismo”. “Mientras yo sea gobernador, trabajaré arduamente para asegurar que reine la tolerancia. El pueblo de Virginia le dice no a las divisiones, no al odio y al racismo, y sí a poner fin a la política de hostilidad que ha desgarrado a nuestro país”, declaró el gobernador electo Ralph Northam.

El gobernador saliente de Nueva Jersey y aliado de Trump, Chris Christie, salpicado por varios casos de corrupción, no pudo entregar el poder a otro republicano, y el gobernador republcano de Maine, también amigo de Trump y acérrimo enemigo del Obamacare, tendrá que ceder el poder a un demócrata, cuya primera medida será ampliar el programa de salud que impulsó Barack Obama.

Además ganaron reelección holgadamente los alcaldes demócratas de Nueva York y Boston, ambos duros críticos de Trump.

Victoria de los transgresores. Más allá de los números, que han dado una serie de victorias memorables a los demócratas, parece evidente que el gobierno de Trump, salpicado de escándalos por la trama rusa, y contrario a la lucha contra el cambio climático y al control de armas, entre otras cosas, ha reactivado un creciente movimiento de resistencia.

Feministas, negros, transexuales, inmigrantes, refugiados y personas contrarias a la venta indiscriminada de armas optaron por dar un paso al frente y presentarse como candidatos.

Llama la atención el caso de la demócrata Ashley Bennett, que en su primera experiencia política se impuso en la carrera por ser representante del condado de Atlantic (Nueva Jersey) al republicano John Carman, quien en enero “celebró” el final de la Marcha de las Mujeres contra Trump, con las palabras “justo a tiempo para preparar la cena”.

Otro caso de aparente venganza judicial es el de Danica Roem, la primera mujer transexual que ejercerá de congresista por el estado de Virginia y que derrotó al conservador Bob Marshall, firme opositor a la legislación que permite a las personas transgénero utilizar el baño que prefieran en los colegios públicos.

En otra victoria para el movimiento “trans”, tan denostado por un Trump que anhela cerrarle las puertas tanto de los lavabos como de las Fuerzas Armadas, Andrea Jenkins se ha convertido en la primera mujer transexual de color en ser elegida para el concejo municipal de una gran ciudad estadounidense, Minneapolis (Minesota).

Vi Lyles se convirtió ayer en la primera alcaldesa afroamericana de Charlotte, Carolina del Norte, que saltó a las portadas en septiembre del año pasado por las violentas protestas que se vivieron tras la muerte de un joven negro a manos de la policía.

La restrictiva política sobre la acogida de refugiados que desea aplicar el gobierno de Trump, también ha convencido a algunos ciudadanos que, en su momento llegaron a la tierra del sueño americano huyendo de sus propios países, a involucrarse en la política.

Es el caso de Wilmot Collins, que llegó a Helena (Montana) hace 23 años desde Liberia y que ayer se proclamó alcalde de la ciudad; o de la vietnamita Kathy Tran, quien se convirtió en la primera asiática en ser elegida para formar parte de la Cámara de Delegados del estado de Virginia.

¡El Partido Demócrata está de vuelta, amigos!”, exclamó el director de Comité Nacional Demócrata, Tom Perez, quien proclamó que ha sido “un referéndum sobre los valores estadunidenses”.

“¡Deplorables”. Y desde China, Trump, obsesionado aún por una victoria que no logró en votos populares (Hillary Clinton le sacó tres millones más), trató ayer de evitar que se le pudiera señalar como máximo responsable de los malos resultados obtenidos por el Partido Republicano y se limitó a su habitual insulto a los que no están con él.

“¡Felicidades a todos los DEPLORABLES y a los millones de personas que nos dieron una victoria aplastante y MASIVA en el colegio electoral (por 304 a 227 votos)!”, escribió en su cuenta de Twitter.

 

¿Ganaría Trump a Clinton las elecciones si se realizaran hoy?

 

Veredicto 1: Trump está en problemas

Luego de sorprender al mundo con su victoria en noviembre de 2016, Trump envió un mensaje a mano a Allan Lichtman: “Profesor, felicitaciones, acertó”.

Lichtman había acertado en ocho elecciones presidenciales previas. La de 2016 no fue la excepción. Pero ¿qué sucedería en una nueva elección hipotética? “Hay probablemente suficientes claves negativas para predecir una derrota”, señaló el profesor de Historia Política en la American University en Washington.

Lichtman afirma que a pesar del buen desempeño de la economía, las perspectivas no son buenas para Trump ya que carece de “logros significativos” y los escándalos no cesan, “y los índices de aprobación personal muy negativos también lo perjudican”.

Lichtman escribió un libro prediciendo el impeachment de Trump. ¿Sigue creyendo lo mismo?, preguntó la BBC. “Absolutamente. Mi opinión es la misma”, respondió.

 

Veredicto 2: Ganaría otra vez a Clinton

Helmut Norpoth, profesor de ciencia política en la Universidad Stony Brook en Nueva York, también vaticinó la victoria de Trump.

“Su índice de aprobación es pésimo. Pero también parecía muy poco probable que ganara en 2016”, señaló. Si se volviera a enfrentar a Clinton “Les apuesto que Trump ganaría otra vez. La derrotaría una vez más”.

Norpoth cree que otro candidato demócrata podría tener más suerte. Pero no sabe quién podría ser ese adversario hipotético.

“Creo que los demócratas no se dieron cuenta realmente de cuán especial fue la candidatura de Barack Obama. Tuvieron a Bill Clinton, tuvieron a Obama. Pero este tipo de figuras no aparece cada año. No sé quién podría tener ese tipo de popularidad actualmente”.

 

Veredicto 3: No ganaría, si compite con Biden

Robert Calhay, el analista que más acertó en la victoria de Trump, es tajante: “No hay lugar a dudas. Trump vencería otra vez”.

“Trump aún hace cosas que animan a quienes lo llevaron a la Casa Blanca. Por ejemplo, lo que sucedió con la NFL. Quien piense que la disputa con los jugadores de la liga de fútbol perjudicó el apoyo a Trump en los estados péndulo está completamente equivocado”.

“Mi opinión es que el Partido Republicano tuvo mucha suerte de que Joe Biden no fuera el candidato demócrata”.

“Biden atrae al mismo grupo demográfico que Trump. Habrían protagonizado una batalla épica en Pensilvania, Wisconsin y Michigan”.

 

 
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