Ambulantes invaden paradero del nuevo corredor Tlalpan

2017-11-30 21:42:57

A tres días de que entró en operación el Corredor de Transporte Izazaga-Tlalpan, éste ya se encuentra invadido —en sus terminales de embarque— por vendedores ambulantes.

Los comerciantes obstruyen el libre tránsito peatonal y obstaculizan las maniobras de los conductores de las nuevas unidades ecológicas, quienes, además de driblar a personas en la zona de ascenso y descenso de pasajeros de Pino Suarez, tienen que pasar a centímetros de puestos ambulantes de hamburguesas, refrescos, fruta.

Desde inicios de año, el gobierno capitalino anunció la rehabilitación de lo que hoy es el nuevo Corredor Izazaga-Tlalpan, por lo que convenció a los comerciantes para que se levantaran de la zona de embarque.

Sin embargo, desde el miércoles ya regresaron y son un dolor de cabeza para los conductores y usuarios del transporte. 

“Sí se fueron pero les costó trabajo a las autoridades. Aceptaron irse pero con la promesa de regresar, y lo cumplieron, están de vuelta”, comentó un vendedor de un comercio establecido ubicado en sobre 20 de Noviembre.

Y es que para que los nuevos camiones ecológicos hagan base y puedan esperar la hora de abordar, las autoridades optaron por hacer dos carriles con un camellón en medio para que los autobuses no obstruyan el paso y pongan en riesgo la seguridad de los usuarios.

En un recorrido hecho por Crónica se constató que los vendedores se han adueñado nuevamente del Corredor Izazaga, ubicado en el callejón Nezahualcóyotl y José María Pino Suárez.

Desde la avenida 20 Noviembre hasta Pino Suárez se logra observar el despliegue de los ambulantes, sobre las dos aceras, supuestamente destinadas para que los usuarios aguarden la llegada de las unidades de transporte público que circulan sobre calzada de Tlapan.

Y pese a que la gente se queja del poco espacio que dejan los puestos de comida y de chácharas, los dueños de las estructuras metálicas que imposibilitan el paso responden a los usuarios que no se quitarán.

“Si no te gusta pues no pases aquí, a la chingada todos”, responden los vendedores cuando escuchan las quejas.

La mayoría de los puestos que se encuentran a lo largo de la acera, cuyo giro principal es de comida, se extienden a todo lo ancho de la banqueta para colocar bancos, hieleras, refrigeradores, tinas con refresco, mesas…

Otros, simplemente colocan las estructuras metálicas donde cuelgan los calcetines o adornos para el cabello, a mitad de la banqueta impidiendo el paso.

En el camellón que fue alzado para separar la fila de los camiones un vendedor coloca todos los días su puesto rodante de hamburguesas.

Los checadores no le dicen nada porque en ese espacio, según ellos, no estorba a las unidades de transporte público, aunque en realidad es muy peligroso.

En la otra baqueta, del lado izquierdo, existen vendedores de dulces. Ellos ocupan la mitad del espacio destinado a los peatones.

“Según así quedaron con las negociaciones y sólo ellos pueden ponerse ahí, no se ve tanto desorden porque venden dulces y no venden comida como los del otro lado. Aunque para nosotros eso es discriminación porque todos nos dedicamos a lo mismo y es para salir adelante”, comentaron los vendedores de alrededor.

 
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