La automatización que viene

2017-12-06 22:05:57

Nicolás Domínguez Vergara*

“El futuro ya llegó”, se escuchó cuando surgió el automóvil, el avión, las hidroeléctricas, el teléfono y la computadora. Ahora decimos lo mismo al ver los portentos en automatización, que es una innovación que se espera cambie al mundo gracias a la ciencias de la computación y a otros conocimientos y tecnologías.

Aunque ya ha existido por décadas en la manufactura, en donde las máquinas repiten sus movimientos para hacer productos; por ejemplo, en el ensamblaje de dispositivos electrónicos donde una máquina que “toma y coloca” se usa para montar y soldar componentes minúsculos a un circuito electrónico. Hoy, las máquinas usan computadoras para programar y controlar sus movimientos con más rapidez y precisión. Esto ocasiona que ya haya menos empleos en muchas áreas.

A partir de sistemas potenciados por un bulbo aparatoso, brotaron avances impresionantes en la ciencia, la tecnología y la ingeniería. El invento del transistor y después el de los circuitos integrados catapultaron el desarrollo de las tecnologías de información y comunicación que han cambiado al mundo. Un avance en la automatización es que los trabajos que las máquinas ya realizan son muy complejos.

Se podría pensar que un automóvil no podría ser autónomo porque el manejar involucra saber a dónde vamos, qué tan rápido podemos viajar en una calle, identificar cada señal en la calle como los semáforos y darse cuenta cuando una persona o un animal se atraviesan en el camino. Sin embargo, la computadora en un vehículo divide un trabajo complejo en varias tareas simples y está conectada a sistemas dentro del vehículo (como sensores) y a otros fuera de él. La computadora puede conducir al vehículo porque tiene un GPS y navega con un API de Google Maps que regresa los límites de velocidad del camino en el que se maneja. Las computadoras reconocen objetos encontrados dentro de una imagen como las señales de tránsito, aun en las peores condiciones visuales.

Los cambios futuros en algunos años serán grandes con lo que se llama Industria 4.0, o la cuarta revolución industrial, en la que no sólo se tendrá la automatización, sino también tecnologías como el internet de las cosas, ciudades inteligentes, impresión en tres dimensiones y realidad virtual. Los progresos en Inteligencia Artificial (AI) como redes neuronales están permitiendo lo que se llama Máquina de Aprendizaje (Machine Learning), que observan una actividad y la aprenden; y que además son capaces de mejorar la manera en que la llevan a cabo, ya sea en rapidez o en calidad, en cada nueva ocasión que la realizan.

La automatización reemplazó tareas que las personas llevaban a cabo con su esfuerzo físico por medio de robots físicos. Pero ahora somos testigos del desarrollo de máquinas virtuales, que usan Inteligencia Artificial para automatizar trabajos intelectuales: manejo de grandes cantidades de datos como los motores de búsqueda de información y en el mercado de valores bots que realizan intercambios de acciones de compañías con otros con una rapidez enorme. Los robots virtuales son capaces de aprender trabajos de burócratas y de profesionistas. Aprenden las habilidades de profesionales altamente entrenados, tanto que en futuro quizá veremos anuncios de “no hay plazas para humanos” para trabajos que actualmente los desempeñan personas de carne y hueso. Muchos trabajos en el comercio al menudeo y en la industria de servicios podrán ser reemplazados por máquinas.

Están aumentando los dispositivos “inteligentes” capaces de hacer un buen café y comidas ricas, capaces de saber que quiere cada cliente y mejorándole el servicio en cada visita que haga. Como estarán conectados, cada máquina conocerá los gustos de cada persona sin importar en dónde se encuentre. A un contador se le comienza a reemplazar por un software administrador de datos y finanzas y muchas columnas de un periódico las podrán escribir redes neuronales. Cada vez habrá más bots capaces de administrar proyectos sólo para monitorear las acciones de los trabajadores y aprender a reemplazarlos.

En el futuro un doctor virtual basará su diagnóstico y recetas no solo en la historia clínica del paciente sino en las de millones de personas que tenga en su base de datos. Un abogado virtual podrá revisar en segundos cientos de páginas de datos, emails, registros de llamadas telefónicas y encontrar en donde se viola o se puede aplicar una ley. Ello será posible usando técnicas de big data, que actualmente ya se usan en ventas, publicidad y física de partículas.

El candidato Donald Trump convenció a la empresa manufacturera Carrier de cambiar sus planes para una nueva fábrica en México y construirla en Estados Unidos. Carrier la crea allá pero completamente automatizada. En el futuro veremos esto a una escala más grande y no sólo en la manufactura. Muchos trabajadores se encontrarán no solamente desempleados sino incompetentes para algunos trabajos porque un software será más rápido que ellos. Quizá se tenga entonces una sobreproducción; pero tal vez contra productiva, por los desempleados. Las naciones desarrolladas optarán por la automatización en lugar de migrantes. Si esto sucede y México no se prepara, se encontrará aislado.

¿Sustituirá la realidad virtual la solemnidad de una iglesia y a los sacerdotes escuchando confesiones y ordenando penitencias? ¿Qué tan pronto las computadoras podrán producir memes realmente buenos? La automatización no se apoderará inmediatamente de México porque nos gusta tratar con gente cuando vamos a un restaurante o estamos hospitalizados, aunque se perderán remesas de Estados Unidos. Las computadoras no sentirán emociones, al menos no pronto. La cultura jugará un papel importante en su aceptación. La automatización incluye un rango amplio de tecnologías que, aunque fantásticas, no serán gratis. Ello puede aumentar la desigualdad en el país.

¿Qué tan lejos estamos de que la automatización reine en el mundo? Lo suficientemente lejos para que México se comience a preparar ya. Debemos prospectar sobre los efectos buenos y malos de las máquinas que serán capaces de aprender a aprender y de enseñar a enseñar.

* Profesor-investigador del Departamento de Sistemas de la Unidad Azcapotzlaco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM)

 
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