Aśn estamos perdiendo la batalla ambiental: Julia Carabias

2017-12-07 01:45:40

El Senado de la República entregó la Medalla Belisario Domínguez 2017 a la ambientalista Julia Carabias Lillo, quien destinó su discurso de aceptación a advertir que estamos perdiendo la batalla en ecología. Con altibajos, señaló, las políticas ambientales en el país han evolucionado, pero advirtió que el deterioro avanza y hemos perdido más del 90 por ciento de las selvas húmedas en México y la mitad de los suelos mexicanos tienen algún grado de erosión.

En sesión solemne celebrada en la Vieja Casona de Xiconténcatl y ante el presidente Enrique Peña Nieto, el presidente del Senado, Ernesto Cordero Arroyo, entregó dicha presea.

En tribuna, la ambientalista, bióloga y académica de la UNAM agradeció el reconocimiento y advirtió que las políticas públicas no pueden seguir fragmentadas sectorialmente y que es necesario transitar a una nueva generación de instituciones que respondan a los retos ambientales del siglo XXI.

Carabias, quien es la séptima mujer en recibir la Medalla Belisario Domínguez, aseguró que los temas ambientales deben ser una política de Estado, con sistemas productivos en la agricultura con enfoque ambiental, “un  país que no mantiene ecosistemas sanos es un país que se empobrece y vulnera su soberanía”.

Planteó que las áreas naturales protegidas del país deben consolidarse como espacios estratégicos, con mayores recursos económicos y humanos.

En ese sentido  recordó que el presidente Peña definió medidas de trascendencia para no construir una presa en el Río Usumacinta, así como no permitir la operación de empresas mineras en la Selva Lacandona.

Recalcó que existen alternativas a la crisis ambiental actual, pero se requiere ciencia de calidad, que México tiene, pero se deben generar espacios en la ciencia y la toma de decisiones, así como calibrar las políticas en la materia.

Carabias hizo un recuento de las acciones a favor del medio ambiente y de la protección de las áreas naturales en el país realizadas en la década de los 90, y cómo las instituciones públicas consolidaron sus esfuerzos a favor de la agenda ambiental.

Sin embargo, lamentó que al iniciar el nuevo milenio las prioridades globales cambiaron.

“En cuanto a la defensa de los derechos ambientales, los cambios deben ser significativos. El incumplimiento de la ley y de las sentencias de la corte propicia el deterioro ambiental, el cual avanza rápido”, sentenció.

Como pocas veces, indicó durante su mensaje, han surgido organizaciones civiles, con muchos integrantes jóvenes, y organismos oficiales de prestigio, claro, como la Conabio, pero falta, indicó, que las decisiones que afectan al ecosistema se tomen a partir del conocimiento científico.

La ambientalista  criticó así a los “tomadores de decisiones” por no apoyar el desarrollo de la ciencia y exigió trabajar en la construcción de una nueva cultura y una nueva forma de desarrollo de nuestro siglo.

Indicó que al iniciar su carrera académica, la conservación de la naturaleza y del medio ambiente eran temas ausentes, que incluso eran vistos con menosprecio por no formar parte de las ciencias duras y exactas.

“Estábamos hablando desde ahí, del ecodesarrollo, todavía no se había acuñado el concepto de desarrollo sustentable, no habían surgido todavía las organizaciones ambientales mexicanas, y la incipiente política ambiental se limitaba al ámbito de la salud humana. Sin embargo, ya había evidencia científica sobre el deterioro que estaba provocando el crecimiento económico sin criterios ambientales”, señaló, “bajo la errónea visión del cuerno de la abundancia y de que el progreso justifica cualquier impacto ambiental, se deforestaron masivamente las selvas tropicales, degradaron los bosques, erosionaron los suelos, contaminaron los cuerpos de agua y aire…”.

 
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