Si se va Trump, ¿cómo nos iría?

2017-12-12 21:54:52

Con veinte mujeres asegurando que Donald Trump las acosó sexualmente. Con una cinta de video conocida por todos donde el presidente hace alarde de besar y manosear a cuanta dama tuvo enfrente, aun si ellas no lo deseaban, varios senadores demócratas están exigiendo que el mandatario renuncie, tal como lo han hecho otros políticos, periodistas y celebridades acusados de lo mismo. Mientras 56 congresistas quieren que, cuando menos, se abra una investigación.

Entre quienes están pidiendo que el mandatario deje el puesto está la influyente senadora por Nueva York, Kirsten Gillibrand, y el popular aspirante a la Presidencia Bernie Sanders, pero hay pocas posibilidades de que Trump se vaya antes de que concluya su término. La Casa Blanca ya dijo que las acusaciones se presentaron originalmente cuando la campaña y que aun así llegó al poder y no piensa dejarlo.

Y Trump no será corrido ni juzgado mientras el Poder Legislativo y Judicial esté en manos de conservadores republicanos. Pero eso no ha frenado que se empiece a especular con la idea de que el vicepresidente, Mike Pence, podría reemplazarlo pronto en la Oficina Oval, con lo que Estados Unidos substituiría al más poco calificado presidente de su historia con otro igual o peor.

Nueve vicepresidentes han llegado a la Casa Blanca porque el presidente en turno murió o renunció. Si Trump se fuera, automáticamente, por ley, Mike Pence, un político retrógrado, ultraconservador, un personaje radical sin ningún carisma, ídolo de la derecha, con gran odio por los inmigrantes, los asilados y los homosexuales, ocuparía su lugar y seguro buscaría la reelección en 2020.

Pence tiene 58 años, pero parece más viejo. Fue gobernador de Indiana y antes estuvo en Washington doce años como legislador, período en el que pasó sin gloria pero sí con bastante pena, ya que en su paso por el Congreso presentó 90 enmiendas y nuevos reglamentos, pero absolutamente ninguno se convirtió en ley. Todos fueron ignorados o rechazados. Entre ellos su propuesta en 2007 para hacer del inglés, el idioma oficial y único de los Estados Unidos.

En asuntos de inmigración, Trump encontró su alma gemela. Pence está totalmente a favor de construir el muro en la frontera. Quiere que se deporte a todos los que carecen de visas, aun si no tienen antecedentes penales. Por años insistió en implementar una ley que prohibiera fondos federales para hospitales y centros médicos de urgencias que brindan servicio a inmigrantes sin documentos. De hecho, pretendió que se permitiera a las instituciones de salud negarles atención y reportarlos para que a enfermos o accidentados se les enviara de regreso a sus países.

El vicepresidente está en contra de que se legalice la situación de los jóvenes que fueron traídos de niños y que no conocen más país que éste, así como la de los padres de hijos nacidos aquí y se opone a que se otorgue la ciudadanía en todos los casos. Está también en contra de que se destinen fondos públicos en ayudar a refugiados sirios o de cualquier otra nacionalidad.

Pence sostiene que el matrimonio es y debe ser, sólo entre un hombre y una mujer. Como gobernador intentó inútilmente que en Indiana se prohibiera el matrimonio homosexual o que se reconociera este tipo de casamientos realizados en otras entidades. En el 2015 atrajo la atención nacional al imponer una ley que permitía a los comercios negarse a dar servicio a parejas gay. La reacción fue inmediata y tan negativa que ligas deportivas, compañías tecnológicas, artistas y empresarios cancelaron sus contratos en el estado, obligándolo a retractarse.

Asegura que como “cristiano, conservador y republicano” su ideología se basa en su fe. Se opone totalmente al aborto aun en casos de violación o malformación física o mental. Está en contra de que gays y lesbianas se enlisten en las Fuerzas Armadas argumentando que debilitan los rangos y la disciplina militar.

Después de las 5:00 pm no quiere en la oficina a ninguna asistente femenina. Ha dicho que para evitar tentaciones o caer en infidelidad nunca cena solo con otra mujer que no sea su esposa, Karen, y que tampoco asiste a ningún evento donde se sirva alcohol, a menos que ella esté presente. Quizás por eso lo único que tiene a su favor es que hasta ahora nadie lo ha acusado de acoso sexual, aunque es bastante preocupante su actitud y sus sentimientos negativos en contra del sexo opuesto. Pobre mundo con cualquiera de los dos en el poder.

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