Manuel Granados Covarrubias, presidente del PRD

2017-12-15 22:58:00

No habrá pulverización del voto vía los partidos y los candidatos. Hasta hace poco se especulaba que una de las estrategias del PRI y el gobierno sería propiciar el mayor número de participantes en la contienda presidencial, pero al día de hoy es difícil visualizar a más de cinco candidatos en la boleta electoral del 1 de julio de 2018. Hoy se prevé una elección que arranca a tercios, por decirlo de alguna manera, donde las coaliciones concentrarán el voto en lugar de dispersarlo.

Entre los nueve partidos políticos registrados a nivel nacional, se esperaba que pudieran haber surgido seis candidatos, sin contar los independientes, representando al PAN, PRD, PRI, Panal, Morena, PES y MC, teniendo cada uno su propio candidato y sólo un par de ellos aliados con los partidos restantes, como PT y Verde Ecologista.  Se habló de una alianza de izquierdas pero la distancia se hacía más evidente entre Andrés Manuel López Obrador y algunos de los dirigentes del PRD.

Para Movimiento Ciudadano, el Panal y el Partido Encuentro Social parecía una buena idea ir solos a tratar de  conservar el registro como partidos nacionales, cada uno con su estructura, con estrategias como la del PES de fichar candidatos de la farándula o el mundo deportivo, mientras que Panal cuenta con la base de los maestros o MC con bastiones como Jalisco que por sí mismo podría ser suficiente para obtener gran parte de los votos que necesita y quizá su primera gubernatura.

El escenario de muchos partidos y cada uno con su candidato pintaba conveniente para el PRI, una variedad de candidatos comiendo votos de todos menos de los suyos para que el tricolor ganara con su voto duro que quizá apenas supere hoy el 25 por ciento de los potenciales electores. En esa estrategia se daba por sentado para algunos que el PES haría lo que Osorio Chong ordenara, pero no fue así.

En el caso del Panal se rumoró, hasta hace quizá un par de semanas, que podría incluso llevar a Rafael Moreno Valle como su abanderado presidencial, haciendo un hoyo aún más grande al PAN, pero finalmente el partido fundado por la maestra Elba Esther Gordillo se unió con el PRI para formar un solo frente.

Hubo otra apuesta, que era la de que, de no conseguir las firmas necesarias, Margarita Zavala podría registrarse como candidata del Partido Encuentro Social, apegado a la estrategia de este partido de llevar figuras populares en sus candidaturas.

Al final, las tres coaliciones registradas han arrancado de raíz con la posibilidad de que algún  independiente que no hubiera logrado las firmas o trásfugas pudieran poner su nombre en la boleta para la candidatura presidencial por algún instituto político. El PRD pudo haber roto con el Frente que algunos llaman antinatura, pero que por la experiencia vivida en el Estado de México está comprobado que sin el partido del sol azteca no habría manera, aparentemente, de que el PAN tuviera oportunidad de ganar, por lo que se dice que el costo en diputaciones federales, senadurías, entidades federativas y la propia capital, fue alto. Si el propio PRD vendió su amor demasiado caro sólo lo dirá el resultado electoral del 1 de julio de 2018. La Presidencia no vale mucho, lo vale todo.  

 

 

 
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