Recalentado navideņo con el narco

2017-12-25 23:08:29

El narcotráfico es la bestia negra de México. Establecer formas de combatirlo es una prioridad nacional que exige seriedad y responsabilidad.

López Obrador disfruta el desconcierto que ocasionan sus propuestas disparatadas sobre qué hacer para pacificar el país. Lo que busca es que se hable de él, aparecer en la prensa, ser motivo de debates. Para mantener alta su presencia en los medios de comunicación conforme se acerca la jornada electoral, es capaz de cualquier cosa. Creo que en el tema del narcotráfico se pasó de la raya. Una cosa es su ocurrencia de vender el avión presidencial y desplazarse en avioneta y otra, muy diferente, perdonar a los matones y sentarse a dialogar con los jefes de las bandas de narcos. Coquetea con los demonios, desprecia a las víctimas, provoca a las Fuerzas Armadas y manda al diablo a las instituciones.

Para colmo de males, la gente lúcida que rodea a López Obrador, sus seguidores ilustrados, hacen malabares con tal de no reconocer que El Peje se equivoca. Como si fuera un pecado aceptar que suele meter la pata. El tabasqueño no comprende un fenómeno complejo, ni tiene idea clara de cómo reducir la criminalidad. El experto internacional Eduardo Buscaglia, que no es fan del gobierno mexicano ni mucho menos, dijo tajante que no existe amnistía en el planeta entero a la delincuencia organizada.

A pesar de eso, López Obrador sigue adelante porque supone que obtendrá réditos políticos. Podríamos dejarlo pasar de largo, de no ser por la posibilidad real de que López Obrador gane la elección presidencial y lleve a la práctica, o intente hacerlo, sus ocurrencias. El narcotráfico es una tragedia para el país. Ha ocasionado miles de muertes, rasgado el tejido social, lacerado las instituciones, envenenado a la juventud. Es un problema multinacional cuyos resortes profundos no están en territorio nacional, sino en Estados Unidos que no combate al narco, lo gestiona de acuerdo a sus intereses geopolíticos. Lo usa para tener en un puño a gobiernos y ejércitos del continente, ésa es la realidad.

Estados Unidos pone el mercado, las armas, los dólares y acepta en sus circuitos financieros carretadas de dinero sucio. Los países productores del continente se sacuden presión social dejando a sus campesinos cultivar coca y mariguana. En México no tenemos claridad sobre quiénes son los jefes del narco para perdonarlos y dialogar con ellos. Hay una red intrincada de políticos y financieros de alto nivel que mecen la cuna. Los jefes de las bandas, los matones en turno, son reemplazables como se ha comprobado una y mil veces. Aunque ellos fueran perdonados, sus atroces crímenes olvidados y se pusieran a dialogar con López Obrador y su eventual secretaria de Gobernación, la señora Olga Sánchez, el problema lejos de resolverse se agudizaría. Se requiere por lo tanto una estrategia que les pegue en sus ganancias y en la red de protección política y alianzas empresariales. Es verdad que la estrategia actual ha fallado y hay que buscarle por otro lado, pero torcer la ley no es la respuesta, al contrario, lo que este país necesita con verdadera urgencia es darle una oportunidad al estado de derecho. Me hago cargo de que suena anticlimático, aburrido incluso, pero es verdad. La tabla de salvación que le queda es sujetarnos, todos, al marco legal. Eso sería algo inusitado en la historia moderna del país.

El narcotráfico es la bestia negra del país, y López Obrador la quiere matar de risa.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

 
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