La ediciĆ³n en la prensa mexicana desde el NYT

2017-12-28 01:04:16

Con el desarrollo de las redes, la prensa como otros negocios editoriales o de contenidos entraron en un fase a la que se le endosan toda clase de adjetivos que tocan los polos: fase crítica y fase revolucionaria son dos de ellos.

Lo cierto es que no se trata de cualquier fase, porque hay un cambio persistente que motiva o desconcierta a sus agentes. En el caso del negocio editorial se trata de un cambio de naturaleza similar al que se vivió con el advenimiento de la imprenta y de subsecuentes etapas de avances tecnológicos y desplazamiento o aprendizaje de saberes.

En su tesis para obtener el grado de maestra en Diseño y Producción Editorial, Yolanda Zamora propone: “[Que] el uso de la tecnología vinculado con el progreso social constituye una relación compleja. Mediante un examen minucioso, sería posible reconstruir diversas visiones de prácticas sociales cotidianas. De ahí que, como una parte complementaria de este trabajo, [se] atreva a sugerir una propuesta que reconstruya la historia de la edición de la prensa en la que el hilo conductor sea el estudio de los cambios que se originan a partir de la incorporación de innovaciones tecnológicas en las formas de producción editorial (‘La máquina de composición: El linotipo llega a México 1898-1899’ página 147)”.

El reciente mini escándalo por el reportaje del New York Times, tiene dos aspectos sobre los que vale la pena reparar. El primero de ellos es que no es nada novedoso: las relaciones perversas de los medios (y en el caso que nos ocupa, la prensa) con el poder político son tan antiguas como la prensa misma, el detalle más revelador, en todo caso, es la relación que guardan estas pervertidas formas de financiamiento con modelos que se visualizan en crisis o que han atravesado recientemente por una de ellas y los recursos aportados por el gobierno de Peña Nieto para evitar su desaparición.

El segundo aspecto es que desde una perspectiva coyuntural y por lo mismo fugaz, es posible advertir que algunos de los medios digitales que de origen se concibieron como modelos de negocio libres de la impresión o la radiodifusión vía concesión: pienso en Aristegui Noticias, Animal Político y Sin Embargo (hay otros que no terminan de cuajar y otros que dejan mucho que desear) están entendiendo de mejor manera la función de las empresas periodísticas actuales y están logrando una mayor sinergia con su público para filtrar y ampliar sus contenidos de manera eficaz por medio de las redes sociales, calificadas por Enrique Krauze, excelente contratista de los gobiernos en turno como “hidra de banalidad, fugacidad, intolerancia y mentira que se ha apoderado de nuestras mentes y nuestro tiempo”.

En la recomendable colección de libros sobre libros que coordinó Tomás Granados en el FCE, hay varios títulos que vale la pena leer para entender mejor el papel del editor en estos tiempos de cambio. Uno de ellos es el libro de Michael Bhaskar: “La máquina de contenido. Hacia una teoría de la edición desde la imprenta hasta la red digital”, traducido por Ricardo Martín Rubio Ruiz.

Este trabajo que desde luego puede leerse en versión impresa o formato epub, da cuenta de la permanente reconfiguración primero de la edición y luego del editor. La arriesgada apuesta de Bhaskar parte de un contexto al que resulta interesante ponerle un poco de foco. En primer lugar porque se trata de un joven y experimentado editor cuya actividad editorial se desarrolló básicamente en el mutagénico terreno de la edición digital y en segundo porque llama la atención que sea desde el capital simbólico que se ganó con su trabajo como editor y gestor de contenidos digitales que haya abrazado la idea de formular una “teoría de la edición” cuando muchos editores canónicos e incluso laureados autores asumen a manera de harakiri que con la materialidad del libro o del diario de papel terminó la historia de la edición o de la creatividad. Finalizo con tres citas de esta recomendable colección ordenada por Tomás Granados, quien ahora se abrió paso como editor independiente:

“Sean cuales fueren las revoluciones tecnológicas o económicas que experimentemos, en tanto que haya demanda de contenido la edición desempeñará un papel estructural necesario en la satisfacción de dicha demanda.

“Para decirlo de otra manera, los marcos cambian. Esto es normal. Conforme los marcos cambian, también lo hacen los métodos de amplificación. El filtrado es necesario en la blogósfera tanto, si no es que más, como en la biblioteca monástica. Somos testigos de un hito periódico pero no obstante histórico: un desplazamiento radical en los modelos conforme su base tecno-socio-económica comienza a derrumbarse.

“La edición es acomodaticia. Es una actividad que siempre cambia. Los editores a veces no llegan a comprender la inestabilidad de su profesión a largo plazo”.

Y en ese dilema parecen estar inmersos muchos editores.

dgfuentes@gmail.com

 

 
Todos los derechos reservados ® cronica.com.mx
Sitio desarrollado por GYL SYSTEMS