Ángel Aguirre, nueva imagen del Frente PRD-PAN

2017-12-28 23:48:30

Me pregunto si Damián Zepeda y Ricardo Anaya, así como Alejandra Barrales, Manuel Granados y Miguel Ángel Mancera están de acuerdo en que el exgobernador de Guerrero, Ángel Aguirre, sea candidato a diputado por la alianza denominada Por México al Frente en la que están PAN, PRD y MC. Si están de acuerdo, le mandan a la población un mensaje fúnebre: nuestros intereses políticos están por encima del dolor de la gente. Es un error que les puede salir muy caro.

Ángel Aguirre fue dos veces gobernador de Guerrero. Concluyó el sexenio de Rubén Figuera, depuesto como consecuencia de la matanza de Aguas Blancas y de su segundo periodo salió después de la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa. Dos matanzas marcan su carrera. Durante su segundo periodo como mandatario, Guerrero se consolidó como uno de los lugares más peligrosos del mundo. Las cifras lo demuestran. En la noche triste del 26 de septiembre del 2014, la alcaldía de Iguala y el gobierno del estado estaban en manos del PRD. Entre el matrimonio Abarca-Pineda, acusados de ser mandos del grupo delictivo Guerreros Unidos y el gobernador Aguirre había una relación estrecha, turbia.

Hay centenares de notas en las redes sociales que reseñan que María de los Ángeles Pineda se reunió con Aguirre después de los hechos, tenían encuentros discretos con regularidad y circulan revelaciones de capos de que dinero de grupos criminales financió la campaña de Aguirre. No digo que sean ciertas, no me consta, pero el plumaje de Aguirre es de los que manchan los pantanos. La investigación no se ha cerrado. La versión oficial es que policías municipales de Iguala y Guerreros Unidos conformaban un solo batallón que atrapó, secuestró, asesinó, incineró los cuerpos de los normalistas, los redujo a cenizas y los tiró a un río en bolsas de basura. Una historia atroz que sale de nuevo a la luz por el insensato afán de dotar a Aguirre de inmunidad legislativa y ganar votos en sus bastiones.

La debilidad institucional del Estado mexicano alcanzó su punto más bajo en Guerrero durante el gobierno de Aguirre. Fuerzas públicas y sicarios se mezclaron al grado de que era imposible diferenciar unos de otros. Tal vez Aguirre sea inocente de todo y su único pecado haya sido una incompetencia letal, pero eso es más que suficiente para dejarlo en el retiro y no cubrirlo con las siglas del PAN y el PRD para que regrese a la vida pública como representante popular. Es tan grotesco que da pena escribirlo.

Si la clase política tiene interés real en recuperar la confianza de la ciudadanía, es incongruente que reciclen cuadros que deberían estar fuera de la plaza pública. Uno de esos casos es sin duda el del ex gobernador de Guerrero. Regresarlo a los templetes y mítines supone revivir uno de los episodios más negros de la historia moderna del país. En Guerrero hay una maraña de intereses entre la delincuencia y la política, me parece que una de las responsabilidades del Frente que conforman PAN y PRD es hacer un deslinde claro entre mafiosos y políticos, al menos que no puedan.

Panistas y perredistas corren un riesgo incensario, pues en cualquier momento podría estallar un escándalo relativo a Aguirre y su relación con los Abarca y de ellos con grupos criminales como Guerreros Unidos o Los Rojos o Los Ardillos. Si no rectifican el mensaje a la población quedará enviado: lo primero es nuestro beneficio político, lo demás sobra.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

 
Todos los derechos reservados ® cronica.com.mx
Sitio desarrollado por GYL SYSTEMS