Las próximas campañas pueden ayudar a formar ciudadanos

2017-12-30 23:50:29

Para ser ciudadano pleno se requiere ejercer derechos y cumplir obligaciones.

No hace mucho tiempo que la mayoría de los mexicanos no hacían ni lo uno ni lo otro, no votaban, no pedían cuentas al gobierno, no exigían servicios públicos, es decir, no cumplían con el requisito ciudadano de ejercer sus derechos. Tampoco cumplían la segunda condición de ciudadanía que es asumir obligaciones: pagar impuestos, vigilar las cuentas y acciones del  gobierno, cuidar las obras públicas como calles y parques; ni participaban en la solución de los problemas comunes.

Actualmente, muchos mexicanos y  mexicanas han empezado a cumplir algunos requisitos de ciudadanía, ya se organizan cada vez con mayor eficacia para exigir cumplimiento a sus demandas; aunque no siempre sean sus derechos, presionan para conseguirlas con plantones o estrangulamiento de calles y carreteras. Poco a poco las facultades ciudadanas se van ejerciendo, confundiendo los derechos y las formas de ejercerlos. En este aprendizaje de ciudadanía se cometen excesos, y al defender  derechos individuales violan los derechos de otros.

Si las demandas fueran planteadas por personas informadas y concientes de lo que van a pedir y a obtener, podría ser benéfico para fortalecer la toma de conciencia y la participación ciudadana, sin embargo, en esos eventos, con algunas excepciones, los participantes no saben bien a lo que van, son utilizados por líderes o grupos que tienen propósitos personales o de un reducido grupo y los “ciudadanos”, en general, es poco lo que obtienen. En ocasiones  es sólo un viaje a la capital, una escasa remuneración económica y  algunos alimentos, pero no se produce ningún avance en el crecimiento hacia la plena ciudadanía, por el contrario, esto  les dificulta la maduración para llegar a considerarse ciudadanos con derechos frente a las autoridades.

Respecto a la otra característica, la conciencia de tener responsabilidades que cumplir para con su ciudad y su país, la situación es aún más grave; si no conocen a lo que tienen derecho, por qué razón van a cooperar con el Gobierno pagando impuestos o cuidando los espacios comunes. Esta realidad da como  resultado el abandono de todo lo que no sea el interés estrictamente personal, cambiarla requiere romper atavismos ancestrales y establecer nuevas formas de participación consciente pues de continuar así no se dará el cambio que la democracia requiere.

La formación ciudadana habrá de iniciarse desde la educación básica. La patria deberá ser conocida, no sólo en el mapa como territorio, sino en el funcionamiento de su gobierno; en las obligaciones y derechos que como ciudadanos se tienen.

Es necesario que según la edad, tomen conciencia de la realidad económica y social de su país. Saber qué lugar ocupa en el mundo respecto a la educación, a la salud, a la legalidad. Actualmente se trabaja en las escuelas para que los niños tomen conciencia sobre el cuidado del agua, de los bosques y sobre el manejo de la basura, también necesitan saber cómo se elije a sus gobernantes, quiénes son, qué responsabilidades tienen y cómo pueden contribuir para alcanzar mejores resultados en las políticas públicas de su ciudad. La educación básica debe abordar el tema de la solidaridad para despertar en ellos el deseo de ayudar a otros. Formar ciudadanos conscientes y solidarios es  tarea de todos.

Las próximas campañas electorales son una excelente oportunidad para que en las escuelas y en todos los medios de comunicación, se oriente la información  para que niños y adultos sean conscientes del proceso que vivirá el país, se interesen en él, comprendan su trascendencia  y quienes ya van a votar, lo puedan hacer conscientemente y con la debida información.

Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

 
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