Distracción laboral y baja productividad

2018-01-02 22:34:58

En términos económicos la productividad es una medida que se utiliza para calcular la cantidad de bienes y servicios producidos por cada factor utilizado (trabajador, capital, tiempo, insumos, etc.) durante un periodo determinado. Su objetivo es medir la eficiencia de producción por cada factor o recurso utilizado, entendiendo por eficiencia el hecho de obtener el mejor o máximo rendimiento utilizando un mínimo de recursos. Es decir, cuantos menos recursos sean necesarios para producir una misma cantidad de un bien o servicio, mayor será la productividad, y por tanto, mayor será la eficiencia.

Aunque en el mundo económico este principio es fundamental, cuando se quiere extrapolar a la administración pública, lograr la productividad se vuelve complejo dado que el objetivo principal es el bien público y el bienestar social mediante el uso eficiente de los recursos públicos.

De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la consecución de mayores niveles de productividad en el uso de los recursos públicos tiene relevancia tanto en un sentido microeconómico como en uno macroeconómico. Por un lado, la medición de la productividad de las instituciones públicas contribuye significativamente al control, análisis y crecimiento de la productividad, como también a las proyecciones y el proceso presupuestario, la reducción de costos, el incremento de beneficios directos por el aumento de los niveles de producción y una mejor calidad de bienes y servicios. Desde una perspectiva macroeconómica, el crecimiento de la productividad es una alternativa para reducir el déficit público, liberar recursos para reasignarlos y financiar nuevos programas.

En términos generales la sostenibilidad de los programas y producción de bienes y servicios públicos, especialmente cuando los recursos para financiarlos son limitados, depende en gran medida de la productividad, la eficiencia y la eficacia del personal quien ejecuta y ejerce los recursos, y por ende de la productividad laboral. Lamentablemente en México, la baja productividad es nuestro “Talón de Aquiles” que incide de manera negativa en el desenvolvimiento económico, tanto en el ámbito privado como en el ámbito público.

De acuerdo a los indicadores de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos​ (OCDE) nuestro país se encuentra en los últimos lugares entre los países miembros, con apenas 20 puntos, cuando el promedio asciende a 50. Este magro desempeño tiene su explicación en el bajo nivel de competencias de su fuerza laboral.

Aunado a lo anterior, un estudio del Foro Económico Mundial reveló que el ritmo de vida contemporáneo y el uso excesivo de las nuevas tecnologías de la información, principalmente las redes sociales, arrastran a sus ciudadanos a ser improductivos a desaprovechar el tiempo e incumplir sus tareas.

La relación que existe entre la adicción a las redes sociales y la postergación de las actividades –problema de autorregulación y organización del tiempo conocido como procrastinación– incide en el desempeño y la productividad laboral. Se ha demostrado que estar conectado a Facebook, Twitter o WhatsApp por períodos largos extiende las horas laborables. Por lo tanto el resultado de procrastinar en redes sociales es el incumplimiento de las metas y un cansancio adicional.

Llama la atención que este problema se ha estado agravando en los últimos años, y esta cultura de la distracción tiene importantes efectos negativos en la sociedad. Los bajos niveles de rendimiento, de productividad, de eficacia y eficiencia tienen un factor adicional que es el uso excesivo del internet con fines lúdicos. Ante esta situación es importante desarrollar programas de alfabetización digital, que además del esparcimiento, permitan un uso eficiente de las redes sociales que aumenten las competencias laborales, y por ende la productividad.

 

@RociopinedaG

 
Todos los derechos reservados ® cronica.com.mx
Sitio desarrollado por GYL SYSTEMS