Hallan representación prehispánica del Universo en faldas del Iztaccíhuatl

2018-01-03 22:04:56

El adoratorio en las faldas del Iztaccíhuatl, donde está la representación del Universo.

El Nahualac, un sitio ubicado en las faldas del volcán Iztaccíhuatl, cuenta con un estanque natural donde hay un tetzacualco (adoratorio) y este lugar podría ser una representación, en miniatura, del Universo, dice la arqueóloga Iris del Rocío Hernández Bautista, integrante de la Subdirección de Arqueología Subacuática (SAS) del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).

La especialista explica, en un comunicado de la institución, que algunos mitos mesoamericanos sobre la creación del mundo señalan que Cipactli (el monstruo de la tierra) flotaba sobre las aguas primigenias y a partir de su cuerpo se creó el cielo y la tierra.

Hernández Bautista es responsable de la investigación arqueológica de alta montaña en ese sitio arqueológico, ubicado a 3,870 metros sobre el nivel del mar, en el municipio de Amecameca, Estado de México.

 “La intención de que el agua rodeara elementos arquitectónicos rituales específicos parece haber sido una parte importante dentro del pensamiento mesoamericano, lo vemos en Tenochtitlan, o en la Ciudadela, en Teotihuacan, como lo reportaron recientemente Julie Gazzola  y Sergio Gómez”.

La arqueóloga dijo que de acuerdo con los reportes de las primeras exploraciones realizadas por el investigador francés Desiré Charnay, quien en el siglo XIX efectuó un recorrido por los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl y visitó el lugar; en 1957, el arqueólogo José Luis Lorenzo, quien lo describió a detalle y situó su temporalidad en el periodo Tolteca (siglos IX-XIII de nuestra era); realizó un croquis de la estructura (tetzacualco) y registró diversos fragmentos de piezas arqueológicas recolectadas en superficie y en 1986, Stanislaw Iwanizewski y sus colaboradores recuperaron una importante colección de objetos cerámicos, los cuales en su mayoría pertenecen a la tradición Mazapa (850 a 900 d.C.), además de las investigaciones en proceso, se puede inferir que Nahualac es la representación de un espacio ritual donde el culto a Tláloc es evidente, aunque no exclusivo, ya que también guarda relación con las entidades femeninas del agua y la tierra.

Iris Hernández expone que pudo haber existido un control ritual del agua proveniente de manantiales cercanos para irrigar el estanque con el objetivo de provocar un efecto visual en el que pareciera que la estructura y los montículos de piedra flotaran sobre el espejo de agua, que a su vez refleja el pasaje circundante.

“Esos efectos visuales, además de las características de los elementos que conforman el sitio y la relación que guardan entre ellos, hacen suponer que Nahualac pudo representar un microcosmos que evoca a las aguas primigenias y el inicio del tiempo-espacio mítico”.

Además, indica, el entorno natural que rodea el estanque guarda un estrecho vínculo con los significados rituales del espejo y el quincunce mesoamericano: la representación de los cuatro rumbos del universo,  cuyo centro manifiesta el punto de encuentro entre los planos cósmicos.

HISTORIA. Explica que en 2015, tras una denuncia de destrucción del sitio, se creó el Proyecto Arqueológico Nahualac. En 2016 un equipo multidisciplinario emprendió una temporada de excavación en la que se recuperaron numerosos fragmentos cerámicos, materiales líticos, lapidarios y restos orgánicos.

“Nahualac consta de dos áreas: la primera y principal es un estanque estacional dentro del cual se construyó en la época prehispánica un templo rectangular de piedras apiladas sin ningún tipo de cementante conocido como tetzacualco (de 11.5 x 9.8 metros). Actualmente se pueden apreciar las esquinas y los arranques de los muros, además de algunos montículos de piedras que lo rodean”.

La segunda área, agrega, se localiza a 150 metros al sureste de la estructura, sobre un amplio valle donde brotan manantiales. Ahí se han hallado piezas cerámicas con elementos decorativos asociados a Tláloc, deidad de la lluvia.

 “En esta área se identificaron materiales cerámicos del tipo Coyotlatelco (750-900 d.C.), Mazapa (850 a 900 d.C.) y Complejo Tollan (900-1150 d.C.). En conjunto, las evidencias arqueológicas abarcan un área aproximada de 300 por 100 metros”. Actualmente, los materiales líticos y lapidarios recuperados se encuentran en proceso de análisis con la colaboración del doctor Emiliano Melgar, del Museo del Templo Mayor.

 
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