El crimen en el reino feudal de Mancera

2018-01-03 23:06:24

1. Cuando era chavo, iba a Tepito a comprar eso que antes de la globalización se conocía como fayuca: tenis, estéreos para mi vocho y algún juguete gringo para mis primos que me encargaba mi jefa para el intercambio navideño. Tepito era un mercado libre off-line poblado de puestos de colores en el que encontrabas de todo. Yo podía pasar horas recorriendo sus calles, en las que también había películas beta, videograbadoras, relojes, peceras, chamarras, chalecos, chocolates gringos, patines de bota, televisiones, pastas de dientes, garnachas y las clásicas yombina y tinta china sobre las que se tejían una serie de mitos. Tepito tiene fama de barrio bravo. Sin embargo, yo recorrí sus bulliciosas calles sin incidentes. Un cuarto de siglo después el territorio se convirtió en una zona criminal y de exclusión en donde impera la ley de la selva.

2. Hace poco menos de dos meses el compañero Francisco Arceo publicó un difundido reportaje en las páginas de este diario al que tituló: “Tepito es un infierno. Ya ni la policía entra”. Basta leerlo para darnos cuenta de que la Ciudad de México dejó de ser el paraíso de movilidad y seguridad que presumía Mancera a la menor provocación. “«Ya ni a nosotros nos respetan, de a tiro por viaje andan asaltando a compañeros y matando gente. Están viendo que la venta anda baja y todavía hacen sus cosas”, indica una comerciante de tenis, quien lleva viviendo en Tepito 40 años y que coincide en que este barrio ya no es el de antes. Y es que la época de la fayuca quedó atrás: vender ropa, zapatos o artículos de segunda mano ya no deja y pagar las cuotas diarias, que rondan los 200 pesos, se está volviendo cada vez más complicado. La cuota cubre los siguientes rubros: seguridad por parte de La Unión de Tepito, limpieza y el ya bien conocido derecho de piso. “Antes nos taloneábamos entre nosotros y en buena onda y todo tranquilo, pero ahora los escuincles te sacan un arma larga y ya valiste. Ya nadie respeta.”»

3. Jorge Eduardo García Rito era un chavo de 26 años que murió desangrado. Trabajaba en el taller de plásticos de la UAM Azcapoztalco y como muchos jóvenes tenía una activa trayectoria política. Participó en el movimiento estudiantil del IPN, era miembro del sindicato de la UAM e integrante de Acción y Resistencia en cuya página de Facebook se puede leer la larga trayectoria de Eduardo en defensa de los derechos humanos y la educación pública. El hecho es que el 22 de diciembre Lalo, así le decían sus compañeros y sus alumnos, fue asesinado en Tepito, a plena luz del día, a consecuencia de un par de navajazos que le cercenaron las arterias femorales. Por supuesto que por su condición política la noticia apenas se difundió. Aunque hay una carta en changeorg en la que se le exige a Mancera el esclarecimiento del crimen. Según una nota de El Universal tuvo que ser sacado en un diablito a calles a las que presumiblemente la policía sí tiene acceso. Pero los torniquetes que le aplicaron no pudieron evitar su deceso. La policía, desde luego, llegó tarde.

4. Una semana después a la publicación del reportaje sobre la violencia en Tepito, Miguel Ángel Mancera balbuceó las siguientes palabras, también publicadas por Crónica: “Es permanente, la actuación es permanente, habrá que ver exactamente qué vecinos (denuncian inseguridad) y tener el trabajo con ellos. Se está trabajando absolutamente con todo, las detenciones son permanentes”.

5. Irónicamente los detenidos por el asesinato de Eduardo fueron los jóvenes que le brindaron ayuda al sacarlo de la probable zona de exclusión, los mismos que apretaron el botón de pánico para solicitar ayuda. Detrás de cada asesinato cometido en esta ciudad hay una historia, hay familias, hay comunidades vulneradas y una lamentable tolerancia con la barbarie de Estado que por comisión u omisión adormece, acobarda, destruye y propicia enfrentamientos en el tejido social. En la ciudad feudo de Mancera la justicia no existe. Hasta el momento el MP y la fiscalía especializada le han negado información a los padres de este joven sobre las causas de su lamentable fallecimiento.



dgfuentes@gmail.com

 
Todos los derechos reservados ® cronica.com.mx
Sitio desarrollado por GYL SYSTEMS