2018: Derecho a un electorado competente

2018-01-10 01:06:49

Con el arranque del año, sabemos que se acerca lo que los románticos llaman “el momento culmen de la democracia”: la jornada electoral. Esos casi seis meses que faltan para “la elección más grande de la historia de México” pasarán volando y de pronto, un miércoles nos despertaremos sin candidatos, sin campañas, sin debates y sin spots, pero con la pesada obligación de ponderar las propuestas y las promesas e irnos formando una idea de nuestra decisión para el domingo siguiente cuando estemos frente a las urnas con las boletas en la mano.

La decisión electoral, ciertamente, es fundamental. Al cruzar el emblema de nuestra predilección lo hacemos sabiendo que en realidad estamos dibujando el país o la ciudad que queremos; expresamos nuestras ansiedades y entusiasmos al votar por tal o cual candidato o coalición y al hacerlo abrazamos el método republicano y democrático de gobierno.

En efecto, en la casilla ejercemos derechos humanos consagrados en los sistemas jurídicos mexicano e internacional. Hablo de los derechos a votar, ser votado, a asociarse para fines políticos, a reunirse para deliberar sobre el estado de la nación y de varios otros, como el derecho a expresarnos.

Creo que este 1° de julio debemos exigirnos el cumplimiento de un nuevo derecho, que encarna con toda claridad la garantía de un futuro digno para el país. Me refiero al derecho a la gobernabilidad democrática, últimamente también denominado derecho a la gobernanza, a la buena administración pública o a un gobierno competente, como lo propone Jason Brennan en un libro extraordinario, Contra la Democracia, que ya he comentado en estas páginas.

Ese derecho y sus garantías de cumplimiento me parecen hoy en día más importantes que los tradicionales derechos político-electorales, sobre todo si por fin aceptamos que la democracia integral requiere elecciones auténticas, sí, pero también resultados socialmente útiles y oportunos. Reitero: democracia sin resultados es una simulación.

Como contraparte de este derecho fundamental a que el gobierno funcione y funcione bien, propongo que ese domingo ejerzamos pero también exijamos se nos respete otro derecho; el derecho a un electorado competente, que es el que no comete errores como el ­Brexit en el Reino Unido, el No en Colombia o el que llevó a la Presidencia a Chávez en Venezuela o a Trump en Estados Unidos.

Es el que rechaza, condena y sanciona dentro de la ley y en la boleta, la violencia política en todas sus manifestaciones y la corrupción en todas sus expresiones. Es el que es capaz de identificar el populismo social y el neoliberalismo financiero y denunciarlos y sancionarlos con los instrumentos que nos da la Constitución: nuestra libre decisión en la urna pero también nuestro activismo ciudadano.

Si nos avispamos ese domingo y votamos libremente, con agudeza, con convicción, ¿podremos ser ese electorado competente que México necesita? Depende de lo que entendamos y aceptemos de consuno por “competente” y sobre eso habré que regresar en entregas posteriores. Tenemos, mientras tanto, el irremediable derecho a serlo. Asumamos también el mandato de lograrlo.

gsergioj@gmail.com

@El_Consultor_

 
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