C.C.P. Marcelo Ebrard Casaubón, coordinador territorial

2018-02-03 01:07:00

Han pasado más de cinco años desde que Usted dejó la Jefatura del Distrito Federal, administración considerada en su momento como exitosa, aunque con su salida vendría una intensa oleada de ataques políticos, principalmente de su sucesor, quien fuera también su colaborador. Más tropiezos que buenos momentos han marcado casi un sexenio, pero hoy parece estar listo para regresar, al menos, a la batalla territorial, en respaldo de su exjefe Andrés Manuel López Obrador.

Pareciera que fue hace mucho cuando el Distrito Federal empezó a ser, para sorpresa de muchos mexicanos, un lugar para vivir en paz, lejos de las sangrientas escenas que se presentaban en varios lugares de la República. Hacia 2011, el año más sangriento en el sexenio de Felipe Calderón, se dibujaba una especie de oasis: la Ciudad de México.

Mientras había la percepción de quienes ahí vivían y de los que la visitaban, de que la capital era un lugar seguro, se consolidaban políticas públicas muy bien planeadas y con visión de ciudad, como las ecobicis, los paseos dominicales, el Metrobús, así como la consolidación de derechos civiles para diferentes grupos de la sociedad.

Dados los antecedentes de cercanía con López Obrador y los resultados como Jefe de Gobierno, sorprendió a muchos no verlo en el destape de gabinete de su antiguo padrino, quien lo llevó en su momento de la mano a la candidatura del PRD a la Jefatura de Gobierno. Se especuló que la razón fue su desgaste, que una figura como Marcelo Ebrard, embarrado por sus antiguos subalternos en el tema de la línea 12, sería un lastre más que un activo. Sin embargo parece que no fue así, finalmente el propio Andrés Manuel lo presentó como uno de los cinco coordinadores de circunscripción en el país, encargado de llevar la estrategia territorial y electoral en Baja California, Baja California Sur, Chihuahua, Durango, Jalisco, Nayarit, Sonora y Sinaloa, entidades que conforman la primera circunscripción electoral.

En entrevistas que concedió se le escuchó sereno, sin aires de grandeza, confesando que su propuesta de participación en la campaña presidencial era aún más modesta que la que se le asignó, proponiendo en principio hacerse cargo de sólo 35 seccionales, de cuyo resultado podría depender el festejar la victoria o buscar otra vez a los culpables de la tercera derrota del tabasqueño.

Además de Usted, se dio a conocer el nombre de otros pesos pesados como Ricardo Monreal, que finalmente se quedó en Morena y que también reapareció al lado de AMLO, cuyos nombramientos me hacen preguntarme si el gabinete anunciado por el líder de Morena en diciembre pasado será el que realmente llegará a ocupar las secretarías en caso de ganar.

Nada obliga a López Obrador a que, si saliera triunfador el 1 de julio de 2018, designe a las personas que presentó hace un mes como aquellos en quien delegaría las principales tareas de la administración federal.

Tanto Usted, como Monreal, Encinas y Gaby Cuevas podrían terminar uniéndose a Torruco, Jiménez Espriú y Moctezuma, mientras desplazan a otros con menor trayectoria política y administrativa, para conformar el verdadero equipo de un potencial gobierno federal 2018 -  2024. ¿Será que en el supuesto que López Obrador tuviera que armar gabinete aplicaría su propia máxima para acabar diciendo: “es de sabios cambiar de opinión”?.

 

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