Marķa Cristina Rosas y Los Simpson

2018-02-03 01:36:55

La internacionalista mexicana María Cristina Rosas publicó hace poco un libro en extremo singular, se trata de un estudio vasto y extraordinariamente documentado sobre un tema que no suelen visitar los estudios académicos: Los Simpson, Sátira, cultural popular y poder suave. El libro es al mismo tiempo el resultado de una obsesión personal, que es de sobra conocida entre sus amigos y colegas, pero también un esfuerzo lúcido por encontrar otras claves para entender a la que ha sido una de las series televisivas con mayor impacto global a la vuelta de tres décadas y casi 700 capítulos.

Los Simpson conforma un universo de significados, un mural social de una época y de una sociedad. Esta serie es un verdadero retablo animado: el barroco de nuestro tiempo, un espacio no menos de esparcimiento que de educación y una manera de leer y entender al mundo.

En su libro, María Cristina Rosas nos recuerda que la parodia y la farsa son grandes instrumentos para criticar al poder. La risa tiene un enorme poder crítico y disidente. A pesar de que, como lo demuestra la autora, las audiencias han caído en picada tras tres décadas, Los Simpson se mantiene al aire luego de treinta años como ninguna otra serie en la historia de la televisión estadunidense.

Como la gran maquinaria mercadotécnica en la que se ha convertido y un imperio valuado en 13 mil millones de dólares, Los Simpson demuestra, a pesar de su temperamento crítico e iconoclasta, que es el mercado el que todo lo domina y lo gobierna todo en esta nuestra aldea global. Aun un discurso crítico, disidente e  incómodo en muchos sentidos, acaba por ser absorbido por la lógica del mercado. Valga decir que el valor de la serie pagaría trece años el presupuesto entero de la Secretaría de Cultura de México, para entender la dimensión de su impacto e influencia.

Este libro es una suerte de respuesta y sucedáneo generacional al célebre Para leer al Pato Donald (1974) de Ariel Dorfman y Armand Mattellard. Gracias a aquel clásico de la sociología y la comunicación, mi generación desconfiaba de los comics y de todo producto de masas que parecían instrumentos de propaganda del imperialismo, peros sus premisas no nos sirven ya  para entender a los Simpson.

También el libro de Umberto Eco Apolípticos e Integrados (1964) aparece como un referente a la hora de pensar en la obra que nos ocupa. Son integrados, decía Eco, aquellos que hacen una interpretación benévola sobre los resultados que provoca la cultura de masas; y apocalípticos aquellos que desconfían de ella, que le temen, que imaginan un futuro  pesimista para la mente humana alienada por los productos de masas. Cristina Rosas es ambas, mira a los Simpson como una síntesis dialéctica entre lo apolítico y lo  integrado.

El tercer libro clave para entender la obra de la profesora Rosas es de Marshall McLuhan, La Guerra y la Paz en la Aldea Global (1968). McLuhan  se refiere a la Aldea global como un cambio producido principalmente por la radio, el cine y la televisión, medios de comunicación audiovisual que difunden imágenes y sonidos de cualquier lugar y momento y ocupaban un espacio cada vez más importante en el hogar y la vida cotidiana, con una expansión muy significativa en la década anterior.  También aportó lo suyo la difusión del teléfono, la fotografía, la reproducción y grabación de sonido, la prensa gráfica, el procesamiento digital…

Se trata de un cambio trascendente, porque antes del siglo XX en que todos estos medios de carácter audiovisual comenzaron a difundirse, las comunicaciones eran dominadas por la palabra escrita. Acceder a la información escrita enfatiza que hay un autor de esa información que relató su versión, que pasó un tiempo y hay una distancia entre los hechos y la lectura, que las consecuencias de la información no serán inmediatas, y que requiere un esfuerzo consciente de la persona para convertirla en otras sensaciones. En el lado opuesto, amerita una participación detectarlo en la radio, la televisión o el cine.

Podemos imaginar entonces a Los Simpson como un producto perfecto de la aldea global: es multicultural, cosmopolita, es crítico, es políticamente incorrecto, es radical, es reflexivo, es antisolemne, disidente, integrado y apocalíptico al mismo tiempo.

Mi propio viaje alrededor de Los Simpson describe a su vez algo de la realidad, lo comencé a ver al final de los noventa en TV azteca, nunca más volví a ver a ese canal. Cuando salí de México en el año 2000, los vi por la FOX en inglés desde Singapur y extrañaba profundamente la voz de Homero doblada por Humberto Vélez. Años después  llegué a China y pude conseguir las cajas de las temporadas en los mercados de piratería con la insuperable voz de este insigne actor de doblaje en el papel de Homero. Mi hijo de doce años  los descubrió hace un par de años; prefiere verlos por YouTube, en su teléfono celular. Los Simpson, nos resumen, y el libro de Maria Cristina Rosas nos permite entenderlos como nunca antes.

@edbermejo

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