La mayor de las expresiones de violencia contra las niñas: mutilación genital femenina

2018-02-08 00:10:13

El pasado 6 febrero conmemoramos un año más del Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina. A pesar de los esfuerzos de los Estados Partes y Organismos Internacionales para eliminar esta práctica perjudicial, no hemos logrado frenar esta conducta violatoria a los derechos humanos de las niñas, adolescentes y mujeres. De acuerdo con el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), aproximadamente tres millones de niñas corren el riesgo ser víctima de MGF cada año.

Existen diversos tipos de violencia hacia las mujeres, no obstante, la violencia de pareja (física y emocional) y la sexual son las que registran un mayor número de víctimas. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud aproximadamente una de cada tres mujeres (35%) en el mundo han sufrido violencia física y/o sexual de pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida. La violencia sexual se ejerce principalmente a través del hostigamiento y acoso sexual, el estupro, la violencia y la mutilación genital femenina.

La mutilación genital femenina (MGF) es una violación a los derechos humanos de las niñas, adolescentes y mujeres. Esta práctica antigua que contempla todos los procedimientos para alterar o lesionar los órganos genitales femeninos de manera intencional, por razones socioculturales y no médicas, representa una de las mayores expresiones de violencia sexual hacia las niñas, adolescentes y mujeres.

Además de ser un grave problema de salud física, mental, sexual y reproductiva, es una forma extrema de discriminación de la mujer, una violación de sus derechos fundamentales, lacerando profundamente su integridad física y su desarrollo socioemocional.

De acuerdo con cifras de UNICEF, en la actualidad más de 200 millones de mujeres y niñas han sido objeto de MGF en 60 países de África, Asia y Medio Oriente. Principalmente Gambia (un 56%), Mauritania (54%) e Indonesia, donde alrededor de la mitad de las niñas de 11 años han padecido esta práctica. Tan solo en estos países se suma una cifra de 44 millones de niñas menores de 14 años que han sufrido dicha mutilación.

Uno de los argumentos que defiende la mutilación genital femenina es controlar la sexualidad de las mujeres, pues se piensa que ésta mitiga el deseo sexual y garantiza su fidelidad. En varias comunidades, el honor familiar depende de la virginidad de la niña, de ahí la importancia de su restricción sexual antes del matrimonio.

Frente a estos argumentos, se han realizado importantes acuerdos en torno a los derechos humanos y la dignidad de las personas y los pueblos. Este enfoque sin duda toma en cuenta las especificidades culturales y de identidad, pero siempre anteponiendo el respeto a sus derechos humanos.

La Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer CEDAW, la Declaración Universal de Derechos Humanos, La Convención sobre los Derechos del Niño, la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer y Convenio de Estambul son diversos instrumentos internacionales en la materia que hablan de manera explícita e implícita de la MGF y que constituyen una base para el derecho de las mujeres a estar libres de diversas formas de violencia, incluida la mutilación.

Es fundamental que hoy día los gobiernos legislen para prohibir la mutilación genital femenina, tomando en cuenta que si las mujeres no se someten a esta práctica, también pueden exponerse a la discriminación por parte de sus comunidades al ser objeto de destierro o no poder casarse. Por ello, como algunos autores lo han señalado, los Estados Partes deben abordar cuestiones más amplias como la posición de las mujeres en las familias y la economía, su acceso a los servicios de educación y salud y las normas sociales y costumbres generales que respaldan la práctica de la MGF.

La inclusión de las mujeres en la erradicación de la mutilación genital femenina implica un proceso de autoconocimiento y empoderamiento de las mismas, para luchar por su derecho a decidir sobre su cuerpo y concientización sobre las necesidades de salud sexual y reproductiva de las niñas y adolescentes que sufren sus consecuencias.

En este sentido, es necesario diferenciar las prácticas tradicionales que resultan peligrosas al ocasionar un daño a la salud y la vida de las personas; promoviendo su eliminación desde el respeto de las sociedades que lo practican, considerando que debe ser la propia comunidad, incluidas las mujeres en igualdad, la que lidere el proceso de dicha erradicación.

La práctica de la MGF es una costumbre profundamente arraigada y existen presiones considerables para someterse a ella, por ello, es necesario la sensibilización de la población sobre las consecuencias que trae esta práctica, además de la adopción de medidas legislativas, administrativas, sociales y económicas para garantizar la prevención, sanción y erradicación de todas las formas de violencia contra las mujeres y prohíban y eliminen las prácticas nocivas, incluyendo explícitamente la MGF.

 

Sen. Diva Gastélum

Presidenta de la Comisión para la Igualdad de Género de la Cámara de Senadores

@DivaGastelum

 
Todos los derechos reservados ® cronica.com.mx
Sitio desarrollado por GYL SYSTEMS