Fausto. Sarcófago vacío

2018-02-09 00:06:10

Las precampañas, que tienen pinta de campañas, han dejado un montón de noticias malas que alejan todavía más a la clase política de la ciudadanía. Desde mi punto de vista, ninguna tan mala como la peregrina idea de los partidos PES y PT de sacar del sarcófago a Fausto Vallejo, para lanzarlo como candidato a la alcaldía de Morelia, capital de Michoacán. No hay que olvidar que esos partidos son aliados a nivel nacional, de Morena. Los tres tienen el mismo candidato presidencial, Andrés Manuel López Obrador.

Dicho lo cual es desconcertante, por decir lo menos, que el partido de los pastores evangélicos y la franquicia del PT no hayan podido encontrar una carta mejor. Alguien con un historial menos negro. Fausto Vallejo no pudo con el paquete de gobernar Michoacán. Durante su mandato la entidad cayó en un tobogán de ingobernabilidad. Las instituciones se desvanecieron y el Estado de Derecho fue sustituido por la ley de la selva, en la que el más fuerte manda.

Ese más fuerte fue el crimen organizado, en particular la banda conocida con el ridículo nombre de Caballeros Templarios, que en realidad eran un grupo de matones, rateros y traficantes comandados por La Tuta. Vallejo simplemente no pudo con el paquete y entregó la plaza. Su hijo Rodrigo y el  secretario general de Gobierno fueron detenidos una vez que se evidenció su vínculo con el crimen organizado. Un par de videos mostraron cómo el verdadero poder en la entidad fue, por años, la delincuencia.

El asunto de los videos es bochornoso. Pudieron ser grabados y transmitidos porque la entidad fue un desastre de gobernabilidad. Se registró entonces uno de los momentos más difíciles en la historia moderna del Estado mexicano: el brote de los grupos de autodefensa ante la desaparición de las instituciones en la entidad. Grupos de civiles armados hicieron justicia por propia mano bajo el mando de señores que tuvieron sus quince minutos de fama, como Mireles, Papá Pitufo, Hipólito y el Americano. Un fuereño, Alfredo Castillo, proveniente del  Edomex, llevó la voz cantante por parte de la autoridad.

Los autodefensas contribuyeron a ejecutar, al margen de la ley, a los Caballeros Templarios. El propio Servando Gómez dejó atrás la soberbia del redentor y ya es un preso más. Ocurrió a un costo muy alto que todavía pagamos y que pagaremos en los próximos años, pues la estrategia de los autodefensas  sirvió para consolidar el poder de un grupo criminal en ascenso, el más importante del actual sexenio, el Cartel Jalisco Nueva Generación, que aprovechó el río revuelto para asumir el control de plazas que le interesaban.

 

A diferencia de La Tuta, que está a la sombra, el Mencho sigue tan campante. Tal vez termine el sexenio sin ser capturado, lo que sería una vergüenza compartida.

Todo esto y más ocurrió durante la administración de Fausto Vallejo, que dejó al PRI y ya es candidato del PES y del PT a la alcaldía de Morelia. Se dirá con razón que los ciudadanos tienen la última palabra y que serán ellos, los habitantes de Morelia mayores de 18 años, quienes decidirán si Fausto regresa al gobierno municipal, mientras personas tan cercanas a él como Jesús Reyna o La Tuta están en un penal de máxima seguridad. 

Todavía estoy a la espera de la posición que adopte López Obrador.

 

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

 

 
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