Justicia al mejor postor

2018-03-07 02:28:44

La fragilidad del Estado de Derecho es uno de los principales problemas del país. Lo es porque afecta a todo el quehacer nacional, comenzando por el atrofiado sistema de procuración e impartición de justicia, pero también  impacta en la capacidad para atraer inversiones, para transmitir confianza y, algo determinante, en la percepción que tenemos de nosotros mismos. 

En los medios se habla con frecuencia y con razón de la ineficacia e incapacidad de los policías, de la complicidad de los ministerios públicos, pero casi nunca se habla del grado de corrupción existente en el sistema judicial. De vez en cuando se alza una  voz  para  plantear que se investigue si los jueces viven de acuerdo a sus salarios, o si, por el contrario, tienen un nivel de vida propio de jeques árabes que solo se explica por ingresos  extras. ¿Por qué no los pasan a la báscula para salir de dudas?

Todos hemos escuchado historias escalofriantes de jueces y otros empleados, como secretarios que gracias a su habilidad para torcer la ley han acumulado fortunas inmorales. Me pregunto si serán leyendas urbanas o la realidad supera a los chismes. Muy pocas veces una pieza periodística ha puesto el foco en una de las facetas que explican la corrupción imperante. Desde los exámenes  para ingresar  al poder Judicial hay trampas. No  digo,  que  todos  lo  hayan  hecho, para no hacer generalizaciones  injustas.

Según una investigación del reportero de Crónica, Daniel Blancas, o publicado ayer y hoy en estas páginas el examen para acceder a una plaza de juez federal en nuestro país llega a venderse en más de 450 mil pesos, según la versión de integrantes del Poder Judicial de la Federación, quienes han participado en procesos de selección. Los testimonios fueron compartidos bajo la promesa del resguardo de identidad, aunque algunos se grabaron para servir como medios de prueba.

El tema incomoda a muchos actores, sigue la nota de  Blancas.  Consejeros, magistrados, juzgadores, funcionarios activos y en retiro, secretarios y hasta abogados lo esquivan, por sus intereses en juego: Casos pendientes en tribunales, familiares con pretensiones dentro de la carrera judicial, compadrazgos o contratos como instructores o maestros… Son escasas las voces sin ataduras. “A la institución se le conoce en el medio como el Poder Familiar de la Federación, porque todos se conocen y se deben favores”, describe Arturo Flores Albor, quien ha sido académico del Instituto de la Judicatura y exjuez penal.

Hay en la anota un diálogo estremecedor que vale la pena repetir.

 ¿Cuánto cuestan los reactivos?

—“No hay cuotas fijas”, devela uno de los aspirantes a juez consultado por este diario. “Dependiendo del sapo es la pedrada”.

— ¿De qué factores depende el monto?

—De si el pago, que la mayoría de las veces se exige en efectivo, se realiza o no en una sola exhibición, del plazo para liquidarlo y del nivel de amistad, contactos o experiencia en las prácticas de corrupción.

Hasta aquí la referencia a la nota. Una vez que invirtieron para tener una plaza los jueces se apuran para recuperar su dinero, y aceptan toda clase de arreglos en los oscurito para delitos menores, o mayores, que son los que más reditúan.  Árbol que  crece  torcido…

Antes había que dejar el dinero en efectivo en el cajoncito del escritorio de la secretaria, hoy con las nuevas tecnologías basta dar un clic para acceder al examen, preparar las respuestas y acceder a una plaza.

Los jueces que consiguieron una plaza  haciendo  trampa  avergüenzan al país.

jasaicamacho@yahoo.com

@soycamachojuan

 
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