No todo lo que brilla es oro en el Draft de la NFL

2018-03-28 20:38:25

Cada año es lo mismo: Se acerca el Draft y las especulaciones llenan páginas de diarios y tiempos de medios electrónicos ensalzando a unos y a otros prospectos como los mejores candidatos para llegar a ser estelares en la NFL y salvar a más de un equipo de la debacle.

Por supuesto son los quarterback los que atraen más reflectores y este año no es la excepción; sin embargo, y para ser sinceros, cuánto de este circo mediático no pasará de ser una anécdota cuando la realidad sobrepase las suposiciones y de los varios prospectos nos demos cuenta, como sucede cada año, que sólo un par de ellos destacará en la Liga, mientras que los demás no habrán pasado se ser una curiosidad en medio de sesiones fotográficas que los ponen como super héroes cuando apenas son jóvenes de 22 años que quizá no merecerían tanta atención.

Y es que para este año son cinco los mariscales que, de acuerdo con los expertos, serán los favoritos para convertirse en primera selección colegial. De hecho, no ha faltado quien se atreva a comparar a esta camada con aquella ya famosa generación de 1983, de la que salieron tres inolvidables: Dan Marino, John Elway y Jim Kelly.

LOS SEÑALADOS

En esta ocasión se trata de Josh Rosen de UCLA, Josh Allen de Wyoming, Sam Arnold de USC, Baker Mayfield de Oklahoma y Lamar Jackson de Louisville.

Obvio, los cinco tienen un brazo que parece tira como un rifle, un físico que impone y una gran precisión; al menos eso vimos en sus actuaciones en el Combinado de Talentos en Indianápolis y en sus respectivos Pro Day en sus universidades; sin embargo, la pregunta es obligada: ¿Alguno de ellos tiene los tamaños para convertirse en un novato de impacto inmediato? Quizá no. Y es que esa clase de pasadores se dan a cuenta gotas.

Las opiniones pueden ser muy diferentes y hasta de gustos, no obstante, desde un punto de vista muy personal es Mayfield es mejor prospecto en cuanto a precisión, mecánica y atleticismo, aun así es el que más problemas extradeportivos ha tenido y eso es un hándicap en su contra (recuerda a Johnny manziel, mucho talento y poca disciplina); quizá algunos otros podrían inclinarse por el espectacular Jackson, sin embargo los equipos de la NFL ya han comentado que su futuro en la Liga es como receptor, no como quarterback. De los otros tres, la realidad es que no muestran algo impresionante en lo físico más allá del promedio.

EL TALENTO NO BASTA

Como decía Tom Landry, el eterno coach de los Vaqueros, todos los que llegan a la NFL tienen potencial, la cuestión es quien lo desarrollará de verdad. Y en ese punto hay una cuestión primordial: tener la suerte de encontrarse con un mentor y no sólo con un entrenador. Ejemplos históricos hay cientos: Roger Staubach tuvo a Landry, Joe Montana a Bill Walsh, Dan Marino a Don Shula, Peyton Manning a Tom Moore, Drew Brees a Sean Payton, Tom Brady a Bill Belichick, y más recientemente Dak Prescott a Jason Garrett y Wade Wilson, y Carson Wentz a Doug Pederson y Frank Reich.

Y no faltará quien dude de Garrett y Pederson, pero hay un detalle en ambas duplas de entrenadores: fueron mariscales en la NFL, todos los suplentes (a excepción de Wilson), los que quizá más aprenden de los entrenadores por estar junto a ellos en la banca y por ende los que mejor pueden transmitir la esencia de la posición.

Un caso aparte, porque aún no lo podemos catalogar como un estelar, sino como una gran creación de su entrenador es Jared Goff, quien en 2017 despuntó gracias a la batuta de Sean McVay, su coach y quien fue mariscal en sus épocas colegiales. Ese es el clásico ejemplo del mentor actualmente.

LA HISTORIA NO SE EQUIVOCA

Por eso, volviendo al tema de los prospectos en este 2018, ¿realmente alguien cree que alguno de ellos será una estrella instantánea? Yo no.

Si miramos dos años atrás, tan sólo dos años, vemos que las apuestas eran para nueve o 10 jóvenes pasadores de los que se decían maravillas: Al final ¿cuántos realmente destacaron? Sólo tres.

En 2016 las miradas estaban puestas en Wentz, Goff y Paxton Lynch. Los únicos que despuntaron de verdad fueron Wentz y un chico que se coló en la tercera ronda, un tal Prescott. La diferencia fue que tuvieron mentores que los desarrollaron. Goff fue la primera selección global y no pasó nada con él, hasta el año anterior gracias a McVay.

Para 2017, las fanfarrias eran para Mitch Trubisky, Deshaun Watson, Pat Mahomes y DeShone Kizer, y el único que mostró verdaderos tamaños para la Liga fue Watson, quien para su mala fortuna quedó fuera de la temporada por una lesión en la rodilla. Una vez más la diferencia fue el entrenador, Bill O´Brien, quien en su momento fue entrenador de mariscales y coordinador ofensivo en Nueva Inglaterra.

Por esa razón, la llegada y despegue de los nuevos prospectos en la posición a los equipos más necesitados de quarterback es una incógnita pues ni Cleveland, NY Jets o Buffalo tienen un mentor para desarrollar a un joven pasador. Con los Browns, Hue Jackson, a pesar de ser una mente brillante a la ofensiva, fue incapaz de llevar a Kizer el año anterior y el chico tenía talento.

Con los Jets, Todd Bowles nunca se ha definido siquiera por tener una personalidad imponente en la banca, menos para desarrollar un quarterback, y con los Bills, Sean McDermott, siempre se ha distinguido por ser un gran estratega defensivo, así que no parece ser un buen destino para un joven aprendiz de pasador en la NFL.

Sin más, será hasta el 26 de abril cuando queden despejadas todas las dudas en la edición 2018 del Draft.

 
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