Proceso electoral violento

2018-06-29 02:33:57

Resulta una verdad terrible, pero en algunas zonas del país las balas precedieron a los votos a la hora de elegir quién puede ocupar los cargos de representación popular. El proceso electoral 2017-2018 es el más sangriento en la historia reciente de México. Desde el 8 de septiembre pasado, cuando comenzó este proceso, hasta el día 28 de junio, último para hacer campaña electoral, ocurrieron 134 homicidios cometidos contra políticos en general, de ellos 48 fueron contra candidatos de diversos partidos políticos, cometidos en 26 de los 32 estados de la República.

Desde el fatídico 1994 donde hubo dos magnicidios —el de Luis Donaldo Colosio y el de José Francisco Ruiz Massieu, candidato del PRI a la Presidencia y secretario general del mismo partido, respectivamente— y el estallido e irrupción del Ejército Zapatista de Liberación Nacional el 1 de enero de ese año en una zona del estado de Chiapas, México no experimentaba un proceso político tan convulso y manchado de sangre.

Ahora la sangre vertida por el homicidio de líderes, representantes y candidatos de partidos políticos, se une a la que todos los días, por desgracia, se vierte también en las calles y colonias de todas las entidades federativas producto de la violencia del crimen organizado.

A la violencia física se debe agregar un proceso electoral caracterizado por una violencia verbal e institucional diferenciada. Por una parte, entre todos los candidatos y candidatas contendientes existió el normal y esperado intercambio de puntos de vista, opiniones y descalificaciones; ahí quedaran las menciones del “tigre y diablo suelto” por parte de una fuerza política.

Sin embargo, aquellas que buscaban generar un distanciamiento entre el candidato o candidata y la sociedad, basado en una mentira convertida en acusación con implicaciones penales, pero sin sustento, implicó, en algunos casos, la utilización de las instituciones de procuración de justicia.

En este último caso se inscribe la actuación de la Procuraduría General de la República (PGR), que llevó incluso a que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) resolviera un recurso presentado por el candidato de la Coalición Por México al Frente, confirmando el uso indebido de recursos públicos y la afectación a la equidad en la contienda presidencial por parte de la PGR, al no proteger los datos personales del candidato al difundir tres comunicados de prensa y un video, vinculados a la investigación de un presunto delito, generando una posible confusión o desinformación en los votantes.

Qué bien por la autoridad judicial al señalar el exceso e intervención de la PGR y qué mal que una instiución de procuración de justicia haya jugado ese vergonzoso papel.

Por otro lado, el mismo TEPJF es parte de un momento muy oscuro en este proceso electoral al validar y permitir la permanenecia en la contienda electoral presidencial a unos de los candidatos independientes, cuando éste pretendió acreditar como válidos los respaldos ciudadanos obtenidos de forma irregular, por no decir incluso ilegal, al utilizar o falsear información privada de ciudadanas y ciudadanos que no tuvieron la voluntad real de apoyar esa candidatura.

No obstante, en cierto grado se violentó la calidad del árbitro electoral, el INE, al descartar sus argumentos y revertir sus resoluciones, permitiendo con ello que el engaño y la trampa no tuvieran las últimas consecuencias.

Con independencia de los resultados electorales que se obtengan el próximo domingo, este proceso electoral tiene ya múltiples manchas, siendo aquellas producto de homicidios las más graves.

Adicional a ello, un dato alarmante para el proceso electoral es que más de 5 mil 700 candidatas y candidatos renunciaron, principalmente por motivos de inseguridad asociados al poder del crimen organizado que incidió en las diversas etapas del proceso, desde la selección de candidatos, desarrollo de las campañas y presiones a los representantes de los partidos políticos en las casillas.

Confiamos en que la participación ciudadana el día de la jornada electoral sea copiosa y se realice con la mayor normalidad posible, deseando que la violencia en ninguna de sus formas se haga presente y, en todo caso, se prevenga y contenga por medio de los cauces institucionales para no empañar ni entorpecer la participación y labor ciudadana indispensable para el ejercicio y fortalecimiento de la democracia mexicana.

Coordinador del Grupo Parlamentario del PRD en el Senado de la República

 

 
Todos los derechos reservados ® cronica.com.mx
Sitio desarrollado por GYL SYSTEMS