┬┐Transici├│n o retroceso?

2018-07-20 01:55:36

Los primeros días después de la victoria electoral de Andrés Manuel López Obrador se desató una tormenta que levantó polvos de aquellos lodos, residuos de viejos combates, bazofia que considerábamos perdida, retazos y cenizas; levantó también la esperanzas de muchos, que vieron en la elección del candidato perpetuo una victoria esperada.

Los resabios de la vieja cultura del siglo XX aparecieron: la idea del carro completo, que apareció en la última elección de Porfirio Díaz favoreciendo a los “científicos” y reapareció en los procesos electorales manejados desde la Secretaría de Gobernación en las elecciones de 1970, 1976, 1982; y aparece de nuevo, al menos como discurso triunfalista en este proceso. Pero no es para tanto: AMLO tuvo 30 millones y algo de votos, esto sólo representa el 23% de la población del país, es decir, representa a la mayor minoría social, pero hay un 77% de la población que naturalmente debe ser considerada por el gobierno, aunque por el sistema electoral vigente está subrepresentada en los Poderes.

La andanada de declaraciones, nombramientos, anuncios, ocurrencias y noticias del grupo que rodea al vencedor en la elección presidencial ha oscurecido el análisis de las propuestas de gobierno.

Hay algunas propuestas francamente inocuas: no se puede, por una decisión hipercentralista, trasladar las secretarías de Estado a otras ciudades. No hay en la Constitución mandato alguno que permita establecer un gobierno central con oficinas dispersas. Mover a los empleados de esas secretarías, desde el secretario, hasta el trabajador más modesto, significa afectar derechos adquiridos. Así que forzar el traslado de miles de familias a ciudades que no están preparadas para recibirlas es un barbaridad. Sólo me acuerdo de un caso: el del despoblamiento de la capital de Kampuchea bajo la dictadura de Pol Pot y en México el dificilísimo proceso de traslado del INEGI a la ciudad de Aguascalientes. 

Y es que las ciudades medias del país tienen un desarrollo desigual: las hay con infraestructura muy desarrollada, las hay con grandes faltantes. La mayor parte han crecido sin planes reguladores, sin proyectos a futuro; ninguna por cierto tiene entre sus previsiones recibir 2 o 3 mil familias con diversos niveles de ingreso y necesidades de un día para otro; no hay una ciudad que tenga disponibles tres mil viviendas, entre seis y nueve mil puestos escolares, hospitales para la atención a los recién llegados, sistema de transporte eficiente y sobrado, etc. Parece mentira, pero ocho, nueve, o diez mil personas pueden crear un colapso en los servicios de las ciudades medias. Otro asunto que puede generar conflictos es el de los salarios, honorarios y prestaciones de los empleados públicos.

Los burócratas son los que mueven el pesado aparato del Estado, son lo que saben qué, cómo y cuándo se resuelven los asuntos del gobierno diario. No son los de los grandes proyectos históricos, son los del día con día, los que tienen el primer y muchas veces el último contacto con la población en la solución cotidiana de la vida pública, La mayoría tienen resuelta su vida en la Ciudad de México y razones para resistirse a ser trasladados. Ya tuvimos la experiencia de los empleados de gobierno que emigraron después del terremoto de 1985: la mayoría regresaron a la Capital en cuanto les fue posible.

AMLO insiste en proponer acciones morales para resolver problemas sociales. No es con sermones y buena voluntad como se resuelven los problemas de violencia, hacen falta instituciones fuertes, eficientes, con vigilancia de su actuación, para atender las causas estructurales de la violencia. Y paciencia. No se verán resultados en el corto plazo.

Igual pasa con el tema de la autosuficiencia alimentaria: hay que reactivar al campo, eso implica revisar todos los programas y proyectos de Sagarpa, empezando por la propia Secretaría que es costosa e ineficiente. En el campo hay que iniciar un nuevo camino productivo con la participación de los habitantes de las poblaciones rurales, superando la visión centralista que pretende resolver los problemas de producción y productividad desde los escritorios. Las actividades productivas rurales se tienen que resolver ahí, con la gente que vive ahí, la tierra y su producto deben ser para quienes la trabajan, sus frutos y beneficios deben mejorar el nivel de vida de los habitantes de la sociedad rural.

 
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