Fantasía espacial en radioterapias del Hospital Infantil Federico Gómez

2018-07-25 04:03:58

Entras a la habitación y te encuentras a Saturno con sus maravillosos anillos; en la otra pared está Júpiter, con esas franjas tan características. Los dos planetas más grandes de nuestro Sistema Solar están allí y en el centro de la habitación, una máquina extraordinaria que posiblemente llevará a los niños a otra galaxia.

En el techo vemos dos pequeños cuadros con imágenes de lo que parece ser la bóveda celeste, mientras un pequeño cohete va viajando por el espacio… Con estas imágenes se busca dar la bienvenida a los pequeños pacientes, muchos de ellos procedentes del área de oncología, que llegan ahí para recibir sesiones de radioterapia que los ayuden a combatir neoplasias.

Las y los pequeños valientes se animan y viven una hermosa fantasía, como si viajaran por el espacio; en realidad están recibiendo tratamiento con uno de los equipos más modernos del mundo. En México sólo está disponible en el Hospital Infantil de México Federico Gómez.

Estas sesiones son completamente gratuitas para los pacientes de este nosocomio, cuya razón de ser es la asistencia y si de alguna manera se quisieran comparar con el sector privado, no resultarían nada accesibles: un tratamiento de radiocirugía tiene un costo aproximado de 300 mil pesos; para el caso de un tratamiento de radioterapia normal, consistente en 28 sesiones, hablamos de 180 mil pesos.

El doctor Einar  Pérez Villanueva, médico radioncólogo, en entrevista con Crónica, resalta las enormes ventajas que ofrece el nuevo acelerador líneal, equipo de última generación que permite operar tumores intracraneales o malformaciones de arterias cerebrales sin necesidad de abrir el cráneo.

Con 23 años de experiencia, señala que cuando se inició como radioncólogo la práctica era algo deprimente, no se contaba con los avances de ahora, “hoy le puedo decir que es una enorme satisfacción cuando un niño se recupera, que mejoran sus síntomas y es un enorme motivo de alegría cuando le decimos: nos vemos el año que entra,  porque ya no hay enfermedad, está controlada. La verdad, hasta la sonrisa me sale porque ver un niño sano, es algo fantástico”.

Del acelerador lineal —que comenzó a funcionar en enero pasado en el hospital— destaca que es de avanzada, de seis millones de electrovolts, que permite tratar lo mismo tumores superficiales “casi a flor de piel”, los cuales son tratados con radioterapia, que todos los tipos de neoplasias y recaídas en leucemias, recaídas de tumores en el sistema nervioso central y tumores de las partes blandas.

Detalla que la radioterapia aplicada a través del acelerador lineal permite destruir las células malignas, aunque lamentablemente también afecta a la células normales. “Hoy existen estrategias para proteger los tejidos sanos”, ya que ese equipo cuenta con lo que se conoce como colimador multihojas, que se mueve prácticamente acorde a la forma del tumor que se observa a través de imágenes y es así como se puede evaluar el tratamiento a seguir.

En radioterapia, es una de las técnicas más especializadas que tenemos, ya que permite de una manera extremadamente exacta radiar un tumor o una malformación intravenosa sin necesidad de abrir el cráneo.

Reconoce que esta alta precisión, como cualquier cosa en la vida, tiene sus efectos secundarios, como pudiera ser la necrosis de los tejidos que están alrededor “pero eso es lo mínimo y le puedo decir que no nos ha sucedido”.

También se cuenta con un cone beam, que es una especie de tomografía que se hace cuando el pacientes está en la mesa de tratamiento y se compara con otra tomografía que se hace previamente al tratamiento, después se sobrepone una imagen con otra, para poder poner al paciente en la posición exacta, y si hay una inexactitud en la posición, aunque sea una cuestión de milímetros, el equipo es capaz de detectarlo y la superficie donde está el menor se puede ajustar hasta que el paciente queda acomodado en forma correcta para radiar lo que se quiere, sin riesgo de dañar otras áreas.

A la fecha han sido atendidos alrededor de 80 pacientes, algunos de ellos ya fueron operados, otros ya han recibido quimioterapia, y son mínimos los restos del tumor, o quienes tienen problemas en el sistema nervioso central “y son tumores que por su ubicación no se pueden operar y entonces nosotros intervenimos”.

La urgencia de atener a todos sus pacientes pediátricos y la exactitud de este acelerador lineal, les ha permitido no tener lista de espera. “Todos nuestros niños reciben sus tratamientos en el tiempo establecido, y si llega un nuevo paciente al día siguiente ya está iniciando su tratamiento o, quizá por cuestiones médicas en su expediente, se demora por lo mucho una semana”.

Durante una visita por el acelerador lineal, observamos a un pequeño paciente con sarcoma de ewing (un tumor óseo), pero que tiene una metástasis en el cerebro por eso está recibiendo radioterapia en su cabeza y recibirá 31 sesiones.

Como lo platica, la mascarilla de plástico, que permite inmovilizar la cabeza, cuando la radiación es en la cabeza para que no haya ningún movimiento y cuando se trata de alguna otra parte del cuerpo, explica el doctor Pérez Villanueva, primero se toman algunas muestras en un colchón de vacío que deja una huella del cuerpo “primero se infla este colchón y después se saca el aire y queda la huella del paciente, después de la tomografía o si requiere resonancia magnética, para para poder intercalar estas dos imágenes y localizar con mayor precisión el objetivo del tratamiento.

Una vez que se tienen estas imágenes se diseña y se pinta el área del problema, se identifican los órganos que están alrededor y entonces se procede a la ubicación de la radiación “todo esto lo hacemos mientras el paciente está en su casa… hacemos toda la planeación virtual para tener todo a la perfección para cuando llegue el paciente, todo esto, dice, lo realiza su equipo conformado por él y otro médico radiooncológo, dos físicos y cinco técnicos, divididos en dos turnos, además de enfermeras.

Aunque no se tiene contemplado, ríe, tampoco se puede negar, y cuando algún pequeño le pide poder llevarse “de recuerdo” la máscara termoplástica para el cráneo, la verdad es que no nos podemos negar, y bueno, sí, les permitimos que se la lleven, al fin y al cabo, son niños y todos ellos están luchando por seguir adelante.

Pie de foto: El doctor Einar Pérez Villanueva muestra una máscara termoplástica usada para tratamiento craneales.

 
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