La necesidad de cambios en la Iglesia

2018-08-04 21:40:45

El mundo  atraviesa por episodios de una transformación constante, prácticamente en todos los rubros. México no es la excepción, y en este caso particular, no tan sólo nos referimos a un cambio de sexenio que implicará adecuaciones políticas, económicas y sociales, sino también en el orden ético y moral.

Aunque con frecuencia se utiliza la palabra progreso, también hay quien cuestiona este término si se miran con detalle las consecuencias, por ejemplo, en el campo ecológico y del medio ambiente, mismo que en algunos casos se deteriora para traer aparente bienestar a ciertos grupos sociales, a través de un marcado consumismo.

Esta semana, el cardenal Carlos Aguiar Retes, a través de su oficina de Comunicación Social, emitió un comunicado en el que el Arzobispo Primado de México afirma: “Estoy convencido de que nuestra sociedad vive un cambio de época, y no una simple época de cambios. En un cambio de época, se transforma la manera en que el ser humano ve el mundo y se sitúa en él, con un conjunto determinado de ideas, valores, lenguajes y símbolos, que configuran el pensamiento común en un lapso histórico.”

Explica: “Aparecen nuevas necesidades de acuerdo con el contexto en que está inmersa cada una de las personas que vive en este tiempo. La velocidad de los modos de vivir es intensa y acelerada. La dinámica familiar en que crecen los niños, adolescentes y jóvenes está en contraste con lo vivido por los actuales adultos. La forma en que las personas se ganan la vida es distinta a la de hace apenas algunas décadas. Estos cambios se acentúan particularmente en grandes urbes como la Ciudad de México.”

El cardenal Aguiar Retes señala que, y retoma palabras del papa Francisco: “Los tiempos cambian y nosotros los cristianos debemos cambiar continuamente. Debemos cambiar firmes en la fe en Jesucristo, firmes en la verdad del Evangelio, pero nuestra actitud debe moverse continuamente, según los signos de los tiempos”.

Luego se refiere a que la Iglesia que peregrina en la Ciudad de México necesita estar atenta a estos cambios y responder a los mismos asumiendo los valores cristianos que forman parte íntegra de nuestra identidad como Iglesia particular:

La Arquidióces requiere de cambios sobre la base de lo ya establecido, a partir de programas troncales y comunitarios que abonen a la comunión eclesial mediante el diseño de las líneas generales de gobierno, que den dirección a la labor pastoral, que permitan brindar una atención debida al presbiterio, generen una mayor cercanía con los fieles y fortalezcan nuestra identidad arquidiocesana.”

“Como comunidad, precisamos asumir una nueva sensibilidad para entender y anunciar el Evangelio, que sea coherente con nuestras ideas y con nuestras acciones, para poder ser partícipes de ese proceso gradual de definición de valores consensuados, que aseguren la subsistencia de la cultura de cristiandad, que tiene tanto que aportar en los contextos por venir. Para eso, necesitamos ser una Iglesia en salida, que esté al servicio de la sociedad y sea fiel reflejo de Cristo, que es lo que le dará autoridad y fortaleza; es decir, que nuestra preocupación por preservarla como institución no sea para que la Iglesia viva, sino para que la Iglesia sirva. Éste es el sentido de los cambios por los que la Iglesia de Cristo se debe encaminar para crecer y dar frutos de santidad”, concluye el documento.

 

 

 
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