Pistolas de plástico: ¿Nueva amenaza para México?

2018-08-06 22:14:29

Hace aproximadamente un mes, el gobierno de Donald Trump autorizó que un colectivo llamado Defense Distributed que quería distribuir planos para facilitar la fabricación casera de armas a través de impresoras 3D pudiera hacerlo legalmente a partir de este 1 de agosto. Sin embargo, horas antes de la entrada en vigor del acuerdo, un sensato juez federal de Seattle lo prohibió, al menos, temporalmente.

La resolución del juez Robert Lasnik respondía a una demanda colectiva que se presentó contra este acuerdo; una de las firmantes, la fiscal general del estado de Nueva York, Barbara Underwood, consideró que es “una locura dar a los delincuentes las herramientas para construir pistolas impresas 3D, imposibles de rastrear”, y valoró que la sentencia es “una victoria para el sentido común”.

En realidad el asunto de las armas de plástico no es nuevo, una ley las prohibió ya en 1988, lo que es nuevo es que cualquiera pueda fabricarles incluso en casa con una impresora 3D, una novedad que hace muchísimo más peligrosa la posibilidad de construir armas de plástico, algo que hace tres décadas se reducía a la producción industrial tradicional.

El artífice de todo este conflicto es un joven de 30 años nacido en, oh, sorpresa, Texas, llamado Cody Wilson, que hace ya cinco años argumentaba a Vice en un reportaje que le hicieron que “¿por qué no va a poder cualquiera imprimir sus propias armas?”. Cuando a un amigo suyo los reporteros le cuestionaron por el conflicto ético que puede suponer el abaratar la adquisición de un rifle como el que se usó en la matanza en la escuela Sandy Hook en 2012, y además de hacerla indetectable, el intelectual aseguraba que si el asesino, Adam Lanza, lo hubiera necesitado, habría encontrado otros métodos para perpetrar la matanza. Vaya, que las armas no son el problema.

Por si no es evidente, el argumento es estúpido porque con un cuchillo es bastante más difícil matar a 27 personas que con un rifle, como hizo Lanza, y porque fabricar una bomba es bastante más complicado que agarrar prestado el arsenal de tu madre, como hizo Lanza.

Los planos para la fabricación de armas con impresoras 3D se han distribuido desde 2012, primero de manera abierta, y cuando la justicia los bloqueó, a través de la Deep Web, el internet oscuro, esa parte casi inaccesible de la red donde no existen las direcciones IP, el bitcoin es el rey y los asesinos a sueldo ofrecen sus servicios como quien vende celulares en Amazon.

Por ahora esto no ha representado un peligro real para México, pero el juez Lasnik reconoció en el fallo que el joven Wilson, de 30 años, tiene razón cuando dice que el bloqueo a sus planes entra en conflicto con la Primera Enmienda de la Constitución de EU, la que avala la libertad de pensamiento, de expresión, de reunión, de prensa y de distribución de información. Y esto es porque Defense Distributed es una organización sin ánimo de lucro que pretende limitarse a distribuir los planos.

No es impensable, por tanto, que el bloqueo del juez federal termine levantado y que, pese a que incluso Trump aseguró que esto de las armas de plástico “no tiene mucho sentido”, las pistolas y rifles impresos en casa terminen siendo una realidad. Y que más de un ciudadano poco hábil termine con el cañón del arma estallándole en la cara, dicho sea de paso.

Si así fuera, y empezáramos a hablar de asesinatos perpetrados con armas de plástico, que no tienen número de serie, por lo que no se pueden detectar de ninguna manera (algunos medios han acuñado el concepto de “pistolas fantasma”), el problema de las armas en EU se vería elevado al cubo, y esto convertiría prácticamente en utópico el control de armas en el país vecino.

Esto podría traer consecuencias terribles para México, donde las armas tradicionales que cruzan la frontera norte ya causan entre el 60 y el 90 por ciento de las muertes por herida de bala en el país, según estimaciones e investigaciones independientes. Eso sí, podría terminar siendo un consuelo el hecho de que el crimen organizado opere en México con tal nivel de impunidad que ningún delincuente necesite preocuparse por conseguir un arma indetectable.

marcelsanroma@gmail.com

 

 
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