AMLO, presidente electo

2018-08-09 01:26:14

Ayer el Tribunal Electoral del Poder Judicial le entregó constancia escrita al presidente que elegimos un significativo número de ciudadanos. Más de treinta millones de electores dejamos claro en la urnas que México necesita un cambio de fondo. Entre los ciudadanos que votaron por Morena se encuentran representados, en porcentajes que rebasan el 60%, los sectores universitario y el de mayores ingresos. Hubo un claro mandato que revirtió cualquier tentativa de fraude, aunque en estados como Veracruz e Hidalgo, los virreyes doblegaron a sus dóciles congresos para hacer nombramientos que les permitan blindarse ante posibles fiscalizaciones de un gobierno que no será tolerante con el mal uso de los recursos públicos.

Desde las precampañas, todo un aparato de analistas, la mayoría compuesto por comentócratas o columinstas que daban por buena cualquier cantidad de tonterías o rumores que sirvieran para descalificar a Morena y su candidato presidencial, se dio a la tarea de emprender una guerra sucia con precedentes (2006 y 2018) que no amainó con el resultado electoral, ni con la constancia de mayoría, ni tampoco se detendrá con la instalación de los congresos ni con la toma de protesta del próximo presidente. Ayer tan sólo, varios periodistas le hicieron eco a las palabras sin sustento de Jesús Zambrano, Mariana Gómez del Campo y otros políticos que sugieren pactos de impunidad, sólo porque la liberación de la exlideresa magisterial coincidió con los Foros de Consulta Hacia la Pacificación Nacional y la entrega de la constancia del TEJP.

En México gobierna desde hace treinta años una plutocracia que le restó eficacia a la capacidad de los tres poderes para cumplir con algunas la tareas básicas del gobierno: capacidad de interlocución política y de gestión para garantizar un mínimo de derechos y libertades básicas como la educación, la salud, el empleo, la justicia, el tránsito y la libre expresión. Trabajar sobre estos ejes no será tarea fácil, pero hay acciones que indican que el próximo gobierno hará un esfuerzo encomiable para dar los mejores resultados.

La primera buena noticia es la austeridad del gabinete y el remplazo de cuadros de la alta burocracia que en su mayoría estará compuesto por egresados de universidades públicas en cuya pluralidad destaca una vocación con un amplio sentido social. El desplazamiento de la tecnoburocracia se refleja también en los nombramientos realizados por la jefa de gobierno de la CDMX y de otros gobernadores electos.

Los nombramientos del ejecutivo nacional y los locales también muestran una mayor equidad de género en los cargos. La secretaria de Gobernación ha planteado con toda apertura la propuesta de la despenalización de la mariguana para uso lúdico como se ha hecho en varios estados de Norteamérica. Ciertamente hay resistencias dentro y fuera del territorio, pero hay nombramientos clave que apuntan a que en este sexenio se tomará más en serio un asunto que también es clave para empezar a pacificar el país.

Mucho se habla de un supuesto “conservadurismo” de AMLO, lo cierto es que en los lugares en los que se alcanzaron libertades como el derecho de la mujer a abortar y el matrimonio igualitario, no hay visos de retroceso. Por el contrario, hay un clima de mayor apertura a esos temas. Por eso, con en el oportunismo que le caracteriza, Dante Delgado anunció que irán con Morena en los votos que se requieran para “impulsar la agenda de transformación profunda que el país necesita.”

Lo que es un hecho es que las verdaderas fuerzas conservadoras no pararán de cuestionar, a veces con razón, las más para defender posiciones o intereses de grupo que se verán afectados, las decisiones del gobierno porvenir.

 

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