PRD, la Ășltima oportunidad

2018-08-10 00:49:19

En la novela El gatopardo del escritor italiano Giuseppe Tomasi di Lampedusa, se encuentra la famosa cita “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. En el Partido de la Revolución Democrática, mi partido, la necesidad de un cambio profundo encuentra resistencia en las prácticas internas de siempre, que impiden asumir una visión colectiva para emprender la transformación necesaria ante la nueva realidad electoral y política en el país.

Después del resultado electoral pasado pensé que la reacción natural, instintiva, sería la de vernos al interior con camaradería, fraternidad, unidad para enfrentar juntos la derrota y emprender un nuevo rumbo con horizonte común. Observo con profunda tristeza que ni siquiera esta cruda realidad nos hace cambiar la práctica cotidiana de mirarnos como contrarios y no como compañeros. O cambiamos de verdad al PRD con visión y prácticas políticas renovadas, o las medidas que se emprendan serán cosméticas y gatopardistas dejando, en esencia, todo igual.

El resultado del pasado 1 de julio dejó varias lecciones para quienes militamos en el PRD. Es claro que la apuesta por formar una coalición con el PAN y MC, de suya arriesgada, no tuvo los resultados nacionales ni locales que se esperaban, esa ruta ya concluyó y ahora debe trazarse un rumbo diferente que permita reconstruir la oferta política del PRD.

Hay tres millones de votantes que sufragaron a favor del sol azteca, varios de ellos no lo hicieron para la elección presidencial pero sí otorgaron su voto a candidatos perredistas. Esa base electoral debe atenderse y trabajar con ella para expandir el potencial de voto en futuros procesos electorales. Nuestro objetivo primario debiera ser conservar esos tres millones de votos perredistas que hoy significan 5.27 por ciento de la votación, pero que en la elección del año 2021 valdrán seguramente más.

 

¿Qué tipo de partido puede ser el nuevo PRD? Para empezar, uno donde se permita la participación política sin ataduras a una corriente de opinión como único mecanismo ­real para formar parte activa del partido; que enarbole un programa político de izquierda liberal y democrático acorde al siglo XXI, que tenga propuestas claras y sepa comunicarlas a la sociedad; una formación política que debata los grandes temas nacionales y sepa diferenciar entre ser una oposición crítica y responsable cuando las acciones del gobierno sean contrarias a sus postulados y banderas, pero también identifique la agenda común que debe ser impulsada junto al gobierno federal por ser coincidentes con la defensa de derechos y luchas históricas.

Se necesita comunicar con claridad las propuestas del partido, sean o no polémicas o contrarias al común de la gente, lo que importa es que a la hora de explicarlas y defenderlas haya convicción en la idea o el planteamiento para que se conviertan en el factor diferenciador de otras propuestas políticas.

Estoy convencido que con el nuevo gobierno puede haber avances en muchas de las luchas históricas del PRD, pero también atisbo que algunas acciones pueden tener un costo para nuestra incipiente democracia por la forma en que éstas se lleven a cabo.

El PRD vive su momento más crítico en los casi treinta años de existencia. Las diversas identidades políticas que habitaban en su seno se han reducido o desaparecido, no hay otro camino para transformarlo realmente que el de aplicar la autocrítica y construir colectivamente nuevas prácticas, ideas, planteamientos y acciones que sean un piso común para emprender la titánica tarea de construir partido donde ya no lo hay por haber perdido el registro local, y fortalecerlo donde todavía somos un referente para una parte de la sociedad mexicana. Se requiere un cambio real sin gatopardismo o lo único que se logrará es una larga y penosa agonía.

 

Senador de la República

Twitter @ SenLuisSanchez

 
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