Error, si proyecto de AMLO en la Lacandona sólo sirve para crear empleos temporales

2018-08-12 21:37:06

Para Julia Carabias, el proyecto agroforestal que AMLO planea en la Selva Lacandona es correcto en primer término, ya que recoge la vocación de aquel territorio, sin embargo le preocupa que se convierta en un mero programa de empleos temporales, que no genere desarrollo sustentable para la región sino que inyecte recursos económicos que se consuman en la inmediatez y genere dependencia eterna al subsidio guberanemental.

El presidente electo hizo pública su intención de impulsar plantaciones de árboles maderables y frutales en un corredor específico de la Lacandona, que va desde Palenque y alcanza a Ocosingo (paralelo al Río Usumacinta en este último municipio). La forma de decidir el proyecto preocupa igualmente a Carabias, quien expresa en entrevista que “no está surgiendo de un proceso de planeación con las comunidades”.

Carabias señala que son dos los riesgos básicos a sortear: pensar que a esta región le tocó ser la del proyecto agroforestal, en lugar de optar por aprovechamiento diversificado del entorno natural, y provocar la creación masiva de empleos pensando en atraer desempleados desde otras zonas, “esto último va en contra totalmente de la sustentabilidad de la región”.

Julia Carabias recibe a Crónica en su oficina de San Ángel. Usa libros y mapas para puntualizar los temas que le parecen más relevantes. Un par de universitarias y el diligente personal de apoyo se combinan con libreros y mobiliario austero. En realidad da la impresión de que la concepción general de este espacio de trabajo no ha cambiado desde la década de los ochenta, sólo ha agregado nuevas tecnologías y, por supuesto, quien lo encabeza es ahora una experta más que reconocida en temas ecológicos, aún más si se habla de la Lacandona, su palabra es valorada a nivel internacional. Ésta es la plática con Crónica:

–Usted es una experta en la Selva ­Lacandona, conoce su valor ecológico...…

–Lo primero que quiero decir es que la cuenca del Usumacinta está produciendo beneficios para el conjunto de la sociedad, los más obvios son la generación de agua y la captura de bióxido de carbono. Es una zona que debería ser destinada estratégicamente a la conservación de nuestro patrimonio natural, las cuencas del Usumacinta y del Grijalva, cuando se conjuntan, producen 30 por ciento de toda el agua dulce del país. Por lo tanto, como bien nacional, esta región no sólo es de quienes viven en la región, es una zona estratégica para el mundo porque estos recursos los estamos perdiendo muy rápidamente.

–Es una región de indudable importancia ecológica, pero también emblemática en desigualdad social.

–Vive mucha gente y en condiciones de pobreza que son un contraste lacerante respecto a la riqueza natural.

No es por falta de inversión pública, pues ésta ha sido mucha, pero inadecuada, no se ha destinado a la creación de empleos permanentes y sistemas productivos sustentables en el largo plazo, ha sido inversión de recursos que se consumen inmediatamente.

–La próxima administración ha anunciado un programa agroforestal, árboles maderables y frutales…

–Me preocupa que es un planteamiento que no está surgiendo del trabajo con las comunidades para que nos garantice el futuro de nuevos sistemas productivos y empleos para siempre. Me preocupa que se convierta en un programa de gobierno de muchos empleos temporales que amortigüe transitoriamente los niveles de desempleo y pobreza locales, pero que no arraigue en desarrollo sustentable para la región.

–Los empleos temporales tendrían la desventaja de que se debe estar inyectando recursos…

–Eternamente. Y es esto lo que está generando dependencias y relaciones de gobernanza inadecuadas: Hay dependencia todo el tiempo al subsidio gubernamental.

El fortalecimiento de las capacidades locales es algo que no ha ocurrido, los pobladores tienen que dar el salto hacia el fortalecimiento de sus capacidades con los recursos, no contra los recursos que tienen.

Sería un error que a esta región le toque ser la del proyecto agroforestal, abandonando otros procesos que se están dando, de mucho trabajo comunitario, lentos, complejos, pero que se están arraigando, como el ecoturismo que en Marqués de Comilla y en la Comunidad Lacandona; éstos están formando parte de su cultura y, sobre todo, para las nuevas generaciones constituyen opciones de empleo.

–¿En el concepto, el proyecto agroforestal es correcto, pero falta enganche con las comunidades para que no sea algo que aterrice en la región decidido “arriba”?

–Así ha sido la historia de la región.

–¿Cómo lograr que la población de la zona haga suyo un proyecto?

–Lo que pasa es que debe ser un trabajo a nivel de las estructuras de gobierno comunitario, los habitantes de la zona tienen sus estructuras, ya sea ejidos o comunidades. La mayoría son ejidos —allí está también la comunidad lacandona—, en los que hay procesos deliberativos que permiten formar redes muy sólidas en las que la planeación de los proyectos con los pobladores define con quién y dónde se hacen.

Y en “el dónde” lo que no puede ser, bajo ninguna circunstancia, es que un proyecto agroforestal tumbe más selva. La parte agroforestal, que puede ser atractiva por la madera y el frutal o por el empleo temporal, no debe tumbar la selva.

Lo que se puede estar proponiendo es que se hagan estas plantaciones en sitios que ya están abiertos (selva desmontada), pero debemos tener claro que allí el suelo está muy degradado, no son muy productivos, ya se erosionó y eso afecta a los árboles frutales y maderables. No vayamos a incurrir en un problema de alto consumo de agroquímicos y que tengamos incremento de contaminación en las aguas.

Hacerlo sólo en zonas ya abiertas sería lo ideal, pero se van a topar con este problema.

También hay que cuidar lo que podría ser un rebote: a lo mejor se utiliza las zonas de pastizales para la agroforestería, sobre terrenos utilizados para vacas y las vacas se van entonces contra la selva. En sentido estricto las plantaciones pueden  quedar donde estaba antes la ganadería, hay una reconversión productiva a lo agroforestal y todo eso está muy bien, pero hay que evitar la fuga de la actividad ganadera contra la selva. En vez de tener un proceso de recuperación de vegetación, estaríamos perdiendo vegetación original.

Y en esto no vale hacer matemáticas al estilo de “pues puedo perder cierto número de hectáreas originales de selva, pero estoy ganando muchas en plantaciones”. Las plantaciones no son comparables con el ecosistema de la selva.

Reitero que lo ideal es que esto se convierta en fortalecimiento de la gobernanza y de las capacidades locales, que se decida con los pobladores cuál es la tierra adecuada.

–Suena a que los tiempos de un proyecto tampoco podrían definirse desde el centro del país….

–Eso es una preocupación. Me resulta muy atractivo que haya un interés en la selva lacandona, sin duda alguna, es muy importante que haya empleo en la Selva Lacandona, es muy importante que se gesten proyectos productivos de largo plazo y sustentables, pero tenemos que ver quién, dónde y cuáles son las técnicas que no generan otros problemas y sin abandonar aquellas otras experiencias que sí están funcionando bien.

–El factor demográfico es importante en la zona, es una población de 355 mil habitantes entre Palenque y Ocosingo…

–Y con el agravante de que la población crece todavía a porcentajes muy altos: el crecimiento poblacional en algunos sitios es de hasta el 7 por ciento. Tenemos un problema de recursos limitados, población creciente y una marginación grande y la inversión (actual) de recursos que no van a la generación de empleos y procesos productivos sustentables.

–¿El factor demográfico, el crecimiento de la población y el número de jóvenes no es ya un factor demasiado pesado que desbordará cualquier proyecto en la Lacandona?

–Mi respuesta al bote pronto es que estamos a tiempo, la pirámide demográfica es muy pesada en su escalón joven, pero no puede pensarse que la zona sólo genere empleos a partir del uso extensivo de la tierra.

Sí es factible lograr el desarrollo y bienestar para la población que viene. Lo que no es factible es si esta tendencia de crecimiento se mantiene y no hay políticas de población, que implican educación en equidad de género, posibilidades de que las mujeres estén empleadas, e implica acceso a la salud reproductiva. y nada de esto se está dando en la región.

 –Se habla, sin mucho detalle, de crear 400 mil empleos con el proyecto agroforestal. Entre Ocosingo y Palenque ni siquiera hay ese número de habitantes.

–Otra cosa que me preocupa con un proyecto tan ambicioso como el anunciado es que la cantidad de empleos no parecería estar pensado para la población local. Si se están planteando 400 mil empleos, es que se traería gente a la zona y eso sí sería un enorme error.

 La gente de esa zona tiene derecho a vivir allí, pero si se está pensando que allí puede ser un sitio atractivo de empleo para quien no tiene trabajo en otras zonas, eso va en contra totalmente de la sustentabilidad de la región. Sin expulsar gente, tampoco puede ser un polo de atracción. Estos polos de atracción deben convertirse en ciudades medias en donde se den las transformaciones de los recursos naturales. Que esto no caiga en un sito cuya importancia ambiental tiene tal magnitud, sino en zonas que ya están alteradas.

–¿Pueden usarse zonas como Marqués de Comillas, por ejemplo?

–Ni siquiera Marqués. Pensaría que Tabasco, la zona del Grijalva que está muy alterada podrían ser zonas para los polos de desarrollo, pero la cuenca del Usumacinta no hay que sobrecargarla. Marqués de Comillas está en el límite con su propio crecimiento demográfico.

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La alternativa que Julia Carabias ve para la Selva Lacandona es, antes que nada, una amalgama de actividades productivas que produzcan empleos duraderos en tanto la relación entre poblaciones (y sus organizaciones) dejan atrás la relación de dependencia de los apoyos gubernamentales directos que se consuman en la inmediatez.

Particularmente ve en el ecoturismo una alternativa que no hemos sabido valorar, aunque ése es tema para una última entrega de la plática de la gran ecologista mexicana con Crónica.

 

 
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