Espacio p├║blico y Parque Bicentenario

2018-08-13 23:15:46

La calidad de vida de los habitantes de una ciudad está directamente relacionada con el número de espacios públicos que tiene. El espacio público permite que las personas confluyan, intercambien y se expresen. Es un lugar donde se sintetiza la cohesión social y el empoderamiento colectivo. Una ciudad que defiende y crea espacios públicos está garantizando el desarrollo pleno de sus habitantes. Porque “el espacio público es la gente en el espacio público”.

Las grandes urbes, las más visitadas y turísticas alrededor del mundo están llenas de plazas, parques y calles peatonales. Una gran ciudad lo es cuando su infraestructura está pensada para las personas, para caminarla, para sentirla, para que no importe la condición económica, el género, la edad o las capacidades diferentes, que todos y todas puedan recorrerla y disfrutarla.

La Ciudad de México ha tenido un deterioro y reducción en sus espacios públicos. Hay algunos parques, sobre todo en colonias populares, que se encuentran abandonados por las autoridades. Su abandono afecta la calidad de vida de los habitantes. Se convierte en un espacio inseguro por falta de luminaria y de limpieza. Esos parques ya construidos tienen que ser reactivados, reconstruidos y repensados. Los niños, jóvenes y adultos necesitan lugares de convivencia familiar, recreativa y deportiva.

La reducción de los espacios públicos en la ciudad se ha generado también por el boom de los centros comerciales. Se han construido un total de 108 nuevas plazas en los últimos 12 años, según una investigación de Rafael Cabrera para Aristegui Noticias. Que han provocado desabasto de agua, problemas viales, privatización del espacio público y protestas vecinales.

En una ciudad tan caótica, desigual insegura como la Ciudad de México, la defensa de los espacios públicos es fundamental para transformarla. Se tienen que construir más espacios humanos, amables con el medio ambiente, que sean un lugar de encuentro y socialización, de soporte de multiplicidad de actividades. Y no sólo lugares comerciales y privados, que pretenden aparentar ser espacios públicos cuando no lo son.

El periódico Reforma hace unos días publicó que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) renunció a administrar el Parque Bicentenario, ubicado en Azcapotzalco, por ser “ocioso e improductivo”.

Un megaparque, de 55 hectáreas al cual se le invirtió casi 2 mil millones de pesos durante el sexenio de Felipe Calderón, fue cedido a la Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (INDAABIN).

Por su parte, la emisora W Radio reportó que el INDAABIN determinó concesionar el Parque Bicentenario, por 25 años a la empresa Operadora de Proyectos de Entretenimiento NLP, S.A. de C.V., debido a los costos que no puede sostener. Pero se mantendrá la gratuidad a los usuarios.

En ambos reportajes se menciona que los vecinos habían denunciado que el Parque Bicentenario sería destinado al desarrollo de proyectos de vivienda.

Sin embargo, la Semarnat como el INDAABIN aseguraron que es falso que el megaparque, ubicado en la antigua Refinería 18 de Marzo, haya sido concesionado para construir viviendas de lujo y una zona comercial. Pero no han emitido respuesta sobre si fue concesionado a la Operadora de Entretenimiento y cuáles son las razones de ello.

Los senadores ya pidieron abrir la información sobre la concesión y la Jefa de Gobierno electa, Claudia Sheinbaum, hizo un llamado a la Semarnat para donar el Parque Bicentenario al gobierno capitalino y se comprometió a cuidarlo.

Un parque, una plaza, una calle peatonal, un centro deportivo, cualquier espacio público nunca será “ocioso e improductivo”. El espacio público produce bienestar, uno de los estados más importantes y necesarios para la humanidad.

 



@wendygarridog

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