Futuro y reelección

2018-08-14 22:57:38

La prohibición mexicana de reelección legislativa consecutiva de 1933 buscaba garantizar la circulación de las élites surgidas de la reciente creación de un nuevo partido político hegemónico, que aspiraba a establecer una Presidencia fuerte y un Poder Legislativo dócil, con el alegato de que al salir del conflicto revolucionario, era preferible un Ejecutivo federal poderoso y a la vez ágil.

Aunque la reelección legislativa estaba permitida de manera no inmediata, llegaron a crearse enclaves en los partidos políticos de directivos parlamentarios experimentados en las materias más importantes de la alta gerencia pública, como recaudación, presupuesto, deuda, defensa del medio ambiente, procuración y administración de justicia, seguridad pública, combate a la pobreza, relaciones exteriores, equidad de género, etc.

Estos legisladores expertos proveyeron al Congreso de pericia técnica y capacidad de interlocución entre fuerzas políticas, con el Ejecutivo federal, con otros poderes y órdenes de gobierno y hasta con otros congresos del mundo, que de otra manera hubieran sido impensables, por lo que la reelección consecutiva es probable que contribuya a acelerar esta dinámica, en beneficio del equilibrio de poderes.

A partir de aportaciones de especialistas como Lujambio (1996), Carbonell (1998), Dworak (2003) y Tamayo (2009), se puede construir un muy interesante catálogo de ventajas y desventajas de la reelección legislativa consecutiva:

Ventajas: 1. Profesionalización de la carrera legislativa. 2. Mejor contacto y nexos entre el representante político y el elector; rendición de cuentas de parte de los legisladores a la ciudadanía y responsabilidad del legislador. 3. Estabilidad política y legislativa; continuidad a los Planes Nacionales de Desarrollo y fomento de proyectos legislativos a largo plazo. 4. Eficacia parlamentaria.

Desventajas: 1. El continuismo de gobierno o falta de renovación de las fuerzas políticas o las élites; es decir, “enquistamiento” del establishment. 2. Se favorece la corrupción en general y de manera específica, la formación de alianzas y vínculos “clientelares” entre representantes políticos y grupos de interés. 3. Debilita inherentemente a la clase política. 4. Genera la “profesionalización” de las malas prácticas políticas.

Encuentro una ventaja más, descifrada y explicada por Lujambio (Federalismo y Congreso..., 1996): frente a un Ejecutivo federal mayoritario, titular de un hiperpresidencialismo, el régimen federal y el Congreso son los pilares indispensables para atemperar las pulsiones  del Presidente mayoritario y, al hablar del papel del Poder Legislativo de hace 22 años, el autor afirmó que la reelección legislativa consecutiva era herramienta indispensable de gobernabilidad democrática y de respeto a la pluralidad política del país.

Si recordamos que a partir de 1997, el sistema político ha observado una continua adopción de instituciones propias del régimen parlamentario, debemos aceptar que la restitución de la reelección legislativa consecutiva es sólo el corolario natural de ese proceso.

Si bien es cierto que la reelección legislativa sin límites resta circulación a las élites políticas, también lo es que un diseño normativo adecuado y acotado, como en el caso mexicano, deberá producir nuevas fortalezas del Poder Legislativo, pues seguramente tenderá hacia una vertiente de profesionalización, que a veces le hace tanta falta.

 



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