Peatones: ¿mayorías o minorías?

2018-08-15 22:55:55

A pesar de que caminar es la forma más natural de la movilidad, la evolución de las ciudades no necesariamente ha ido de la mano con la atención de las necesidades de los peatones.

Las ciudades mexicanas, como la mayoría de las ciudades del mundo, iniciaron como comunidades compactas donde caminar y andar en bicicleta eran los principales modos de transporte. Sin embargo, entre 1950 y 2000 las ciudades mexicanas se dispersaron bajo un patrón o modelo que fomentó la expansión horizontal y una creciente ocupación del suelo, por lo que se volvieron dependientes del automóvil ante la necesidad de recorrer enormes distancias y dirigirse a puntos diversos por la segregación de los diferentes servicios y satisfactores.

Esto se refleja en que, en los últimos años, en promedio el 70 por ciento de la inversión pública se dirigió a la infraestructura del automóvil, no obstante que en una media nacional, no satisface ni el 30 por ciento de los traslados; mientras que por otro lado, en mayor o mayor medida, todos somos peatones y más de alguno de nuestros traslados al día lo realizamos en calidad de peatón.

Este dilema en la equidad de la inversión y el destino del espacio público, de alguna manera refleja el sentido de las palabras de la escritora de la Universidad de California, Rebeca Tuhus, que decía en algunas de sus meditaciones sobre asuntos urbanos que, “los peatones siempre han tenido la membresía numérica de la mayoría y el estatus político de una minoría”.

Reflexión en el marco de que el día 17 de agosto se conmemora el Día Internacional del Peatón. Una celebración que data del año 1897, año en el que se tiene registro de que ocurrió el primer atropellamiento de una persona en el mundo, en Inglaterra. Ya en nuestro país, se sabe que esta conmemoración se realizó por primera vez en noviembre de 2004, para posteriormente cambiarse al día 17 de agosto, como a la fecha persiste.

Una efeméride en la que las instancias gubernamentales y de la sociedad civil organizada conjuntan esfuerzos para contribuir a la creación de una cultura de respeto al transeúnte y a la promoción de otras formas de movilidad alternativas al vehículo automotor privado.

Y es que ser peatón en algunas ciudades de nuestro país, principalmente en la Ciudad de México, resulta peligroso. Esto, porque las estadísticas señalan que cada 12 horas un peatón es atropellado en esta ciudad capital, de los cuales, 70 por ciento ocurre en zonas sin la adecuada infraestructura vial.

Los peatones, obviamente sin estructura protectora, sufren graves lesiones al momento de un atropellamiento, por ello, en la legislación mexicana nos hemos esforzado en dar prioridad a los peatones que cruzan correctamente una vialidad. Sin embargo, lamentablemente en nuestro país, lo más común es todo lo contrario, ya que los peatones se ven obligados a ceder de manera forzada el paso a los vehículos de motor hasta en los mismísimos pasos peatonales, mientras que los automovilistas se olvidan de la prioridad y seguridad necesaria para quienes caminan.

En verdad que es necesario reflexionar y respondernos sobre el cómo es que siendo la mayoría peatones, recibamos de nosotros mismos el trato hasta discriminatorio de una minoría. De paso, revisar lo que se ha hecho y lo que hace falta por hacer en pro de la mejoría de la seguridad de la condición que al final del día guardamos todos como usuarios de la vía pública: la de Peatón.

 

 

 

 
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