El presidente electo ha creado grandes espectativas

2018-08-18 22:32:11

La declaración de presidente electo con la que se reconoció el triunfo del candidato de Morena en la pasada elección, provocó un sentimiento de satisfacción que puede compararse  con el que suscitó la expulsión de Plutarco Elías Calles por Lázaro Cárdenas.

Recordemos que Calles gobernó de 1928 a 1932 y que el 4 de marzo de 1929 fundó el Partido Oficial, el Nacional Revolucionario (PNR) que con dos cambios se convirtió en PRI. Pascual Ortiz Rubio y Abelardo Rodríguez gobernaron después de él,  pero sólo dos años; renunciaron debido a la injerencia de Calles que era quien en la práctica gobernaba. En 1934, Lázaro Cárdenas del Río, asume la presidencia y con hábiles  acuerdos, logra poner fin al Maximato de Calles, obligándolo a abandonar el país. Hoy al conocer el triunfo de Morena muchos tal vez, recordaron esa parte de la historia y le encontraron alguna similitud.

La democracia no es nueva en nuestro país, pero por muchos decenios  fue simulada. Al inicio del milenio tuvimos dos sexenios de excepción  pero la pasada elección no dejó duda de que nuestra democracia permitió a todos los ciudadanos expresar libremente su voto. El primero de diciembre ejercerá el poder quien fue electo, libremente, por la mayoría de los votantes.

La democracia es el sistema que mejor garantiza el respeto a los intereses de todos los ciudadanos. El poder reside en el pueblo, sin embargo, no todos los ciudadanos tienen los mismos intereses, por lo que las decisiones en un gobierno democrático se toman por mayoría, y quienes votaron diferente aceptan los resultados. Pero en cualquier circunstancia, la autoridad asegurará para todos el respeto a los derechos universalmente reconocidos: a la vida, a la libre expresión, a la justicia, a la no discriminación, a la educación, a la salud, en general a todos los que  han sido  declarados como “Derechos Humanos”.

 Aceptar el resultado de una elección legítima es práctica obligada en un sistema democrático, pero no sólo con una aceptación pasiva, es deber de los ciudadanos cooperar con el nuevo gobierno y cumplir con las leyes vigentes.

En el sistema de nuestro país, la división de Poderes permite a los ciudadanos, a través de sus representantes (los Legisladores), supervisar y opinar sobre el de­sempeño del Ejecutivo. Es necesario que en el próximo sexenio, la oposición en el Legislativo,  cumpla esa misión en beneficio de sus representados.

El activismo del próximo Presidente,  ha dado la oportunidad de opinar desde ahora sobre los proyectos ofrecidos, que esperamos puedan ser cumplidos. Son bienvenidos la racionalidad en el gasto de la Administración Pública, el Tren Maya; la descentralización de la Ciudad de México, las mejoras en seguridad, el uso de todos los recursos con honestidad y eficacia; la reforestación atinada y eficiente. La resolución profesional e informada del nuevo aeropuerto.  Tranquiliza el que van a colaborar con él personas honestas y capaces.

Nos preocupa se detenga el avance de la  reforma educativa y más aún el que se retroceda.  Seriamente preocupa el proyecto de los nuevos Delegados Estatales que puedan anular el federalismo. Sobre la honestidad en el manejo de los recursos, sólo tenemos su dicho y los buenos propósitos no bastan. Inquieta y preocupa recordar los pasados y no positivos comportamientos de algunas personas, que ahora se anuncia que desempeñarán cargos importantes en el nuevo gobierno.

Son muchas las expectativas que ha creado el nuevo Presidente, pero de no ser cumplidas, las respuestas serían indeseables. Esperemos   que gobierno y ciudadanos colaboren para que sea una realidad la libertad, la igualdad y la justicia. Con el respeto a las leyes y con una general  colaboración honesta y solidaria, podrá ser posible.



Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

 
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