La reforma educativa que México requiere

2018-08-25 22:40:55

Ha sido común que al inicio de cada sexenio salga a la luz y se ponga a discusión, la solución de los problemas que la sociedad  considera de urgente solución; hoy esto no ha sido la excepción y en todos los medios y en las conversaciones particulares, salen a la luz los asuntos de la violencia, la inseguridad o la pobreza. A estos temas se le ha añadido el del nuevo aeropuerto y muchos mexicanos esperan conocer su decisión final.

Pero hay un tema que por su importancia debiera ser el más discutido y en el que toda la ciudadanía debiera estar interesada; sin embargo, ha tenido poca difusión en los medios; será porque  no se considera que afecte seriamente a la Nación. Me refiero al tema de la reforma educativa que debiera ser primordial, ya que una educación inadecuada origina la mayoría de los problemas existentes.

La familia pone los cimientos de la educación, y la escuela es la que debería consolidar la formación de ciudadanos conscientes de su participación comunitaria,  para que aprendan a respetar las normas desde la niñez y lleguen a cumplir las leyes para que la vigencia del estado de derecho  sea una realidad.

Lograr esta educación integral de la niñez y la juventud  requiere maestros con vocación, capacitados y comprometidos con su tarea y que, además, enseñen  con su ejemplo de vida. El adelanto de un país depende, en buena medida, de la educación básica de la niñez y la juventud, ya que es en esas edades donde se  siembran los valores que formarán personas de bien y profesionistas capaces y honestos.

Los maestros, a quienes corresponde esta tarea, en los tiempos del “partido oficial” fueron utilizados, a través de los sindicatos, como fuerte apoyo para conservar el poder. Cada sexenio, el sindicato obtenía nuevos privilegios a cambio del voto de todos sus afiliados al partido del gobierno. Fue así como el sindicato obtenía todas las plazas que pedía, para ocuparlas en sus actividades o para usar a discreción los recursos de esos sueldos; podía “contratar como maestros” incluso a personas sin esa profesión. Todo esto se agravó cuando la administración de la educación se descentralizó y cada estado se encargó de  administrar  sus escuelas.

Recordamos lo que se descubrió cuando se inició la reforma que hoy quieren revertir: No se conocía el número de escuelas que tenía cada estado; había maestros “contratados”, pero no existía la escuela donde trabajaban o no trabajaban en la escuela que su contrato decía. Las plazas podían ser vendidas o heredadas. Había maestros trabajando sin la preparación requerida. Hay que reconocer que en medio de este desastre también se encontraron maestros preparados y comprometidos.

 El primer paso de la reforma fue el corregir esas irregularidades administrativas y el mejorar la capacitación de los maestros que sí lo son, dándoles oportunidades de superación para lo que se requería evaluarlos a fin de saber de dónde partir.

El sindicato magisterial deberá darse cuenta que el sistema político ya cambió. Cada maestro podrá votar libremente cuando haya elecciones. Como sindicato su misión sólo es velar por los derechos de los maestros, no le compete contratarlos ni intervenir en la administración ni en la marcha de las escuelas. Tampoco se podrá usar a los maestros para defender intereses particulares con marchas y plantones.

Además habrá de modificarse la legislación para garantizar a los maestros que sus cuotas sindicales serán usadas sólo para los fines que al sindicato competen, no más impunidad a los malos manejos. El Sindicato Magisterial será útil a los maestros y a México, si responde al cambio que hoy México requiere.

 



Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

 
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