Honduras, la olvidada

2018-08-25 22:52:03

En fechas recientes hemos leído mucho acerca de Nicaragua. Los abusos perpetrados por Daniel Ortega y su esposa y vicepresidenta de ese país, Rosario Murillo, dan la vuelta al mundo gracias a que objetivamente se trata de graves abusos, pero también porque nada aborrece más la prensa internacional, especialmente la que tiene sus matrices en Estados Unidos, que los abusos perpetrados por quienes se identifiquen como personas de izquierda.

Ello ha permitido que en los últimos meses sepamos poco, casi nada, de los abusos que se perpetran al norte de Nicaragua, en Honduras. Ahí, las pocas fuentes que nos mantienen al tanto de lo que ocurre son un puñado de valientes periodistas que, por su cuenta, a veces con el apoyo de ONG internacionales y en condiciones muy difíciles publican en Twitter, o donde sea que les permitan publicar, información acerca de los abusos que perpetra Juan Orlando Hernández de manera cotidiana.

No es fácil, porque una de las cosas en las que Hernández gasta el poco dinero del que dispone el gobierno de Honduras lo dedica a pagar un ejército de cuentas falsas, los llamados bots, que aplauden lo que sea que diga o haga, como si se tratara de la mayor genialidad desde que alguien descubrió el agua tibia.

Una de las periodistas que ha denunciado de manera sistemática los abusos que comete Hernández es la estadunidense Erin Gallagher (@3r1nG en Twitter), quien ha documentado durante los últimos dos años la manera en que, mientras las Fuerzas Armadas, la policía militar y las policías civiles cometen todo tipo de tropelías en las calles de Tegucigalpa, Twitter explota—gracias al dinero que el presidente Hernández paga a los así llamados bots—en elogios desproporcionados que tratan de justificar la represión como acciones realizadas para satisfacer demandas populares.

Uno de los trabajos más recientes y completos de Gallagher se puede consultar en el artículo que publicó con P. Suárez Serrato y E. I. Velázquez Richards, ambos del Instituto de Matemáticas de la UNAM en

https://arxiv.org/pdf/1801.05564.pdf. En ese texto, Gallagher y sus colegas detallan la manera como el ejército de bots, a las órdenes de Hernández, crea en Twitter una narrativa completamente distinta de lo que pasa en Honduras, a la que cualquiera experimenta en las calles de Tegucigalpa.

Otra de las voces que nos recuerda que los abusos no sólo los cometen Ortega y Murillo en Managua o Masaya, es la del jesuita Ismael Moreno, el padre Melo (@Melosjmoreno en Twitter) quien, desde sus trincheras en Twitter y en Radio Progreso, hace lo posible por transmitir al mundo la difícil situación que enfrentan todos los días los hondureños que denuncian los abusos perpetrados por Orlando Hernández contra las personas más pobres de su país.

Como parte de la crítica a esos abusos, este próximo jueves 30 de agosto, Radio Progreso y otros muchos medios y organizaciones civiles de Honduras han convocado a la marcha Convergencia Contra el Continuismo. La fecha tiene que ver con que ese día se realiza el Día Nacional del Detenido-Desaparecido en Honduras. No es claro si la marcha logrará sus objetivos, pues la última concentración masiva realizada en Honduras, luego de las fraudulentas elecciones de diciembre de 2017, costaron la vida a 23 personas. El miedo, siempre presente en Honduras, uno de los países más violentos del mundo, juega contra las movilizaciones, además de que —a diferencia de Nicaragua— donde los obispos de la Iglesia católica se han puesto del lado de su pueblo, en Honduras sólo algunos curas como el padre Melo respaldan este tipo de expresiones de rechazo a una cultura de latrocinio y simulación.

 

 



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