Independencia: El Virrey insurgente I

2018-09-04 23:12:35

Siempre he argumentado que la independencia de México empezó en 1808 en la capital del Virreynato. Uno de los movimientos precursores fue el originado y conducido en ese año por los criollos ilustrados, integrantes del Ayuntamiento de la Ciudad de México, que ante la coyuntura del Trono vacante en España, se tomaron de las más altas ciencias política y jurídica del momento para proponer mecanismos institucionales de reversión de la soberanía en beneficio de la América mexicana, con la idea de sacudirse de una dominación atroz que ya cumplía casi 300 años.

En esa coyuntura, el virrey José de Iturrigaray jugó un papel político fundamental de tal manera que habría que reclasificar este personaje, de realista consumado a insurgente circunstancial, pero insurgente al fin, pues en el momento de la crisis derivada de las abdicaciones de Bayona, tomó el bando de los criollos del Ayuntamiento y su apertura intelectual y operación política permitieron la presentación en público de ideas revolucionarias que pavimentaron la argumentación primigenia de la lucha por la Independencia.

En efecto, el Virrey oteó los rendimientos que podría generarle la denominada vacatio regis de 1808 en un momento de enorme peligro personal por la caída de su mentor y principal apoyo en la metrópoli, Manuel Godoy, primer ministro del Rey Carlos IV, poderosísimo operador en la corte real.

No obstante la inmediatez de su visión política, es decir, su afán de lograr su sobrevivencia política y quizá hasta convertirse en soberano de la emergente nación mexicana independiente, las estrategias coyunturales de Iturrigaray resultaron de dimensión superlativa para encender la incandescencia libertaria.

Reconocer el papel que este Virrey jugó en los prolegómenos de la Independencia me parece de elemental justicia política y de gran valor histórico, pues puede contribuir a ampliar y al mismo tiempo precisar el conocimiento sobre la importancia del incidente mexicano de 1808, en el que un puñado de criollos ilustrados y el Ayuntamiento de la Ciudad de México se convirtieron en precursores intelectuales del movimiento autonómico aprovechando el impulso, a veces pactado, a veces implícito, de un representante de la Corona que los debería combatir.

Lo que hay que saber de Iturrigaray se centra en los acontecimientos que van del 8 de junio de 1808, fecha en que la Nueva España se entera de lo sucedido en Bayona, hasta el golpe de estado (primero en la historia de México) contra el Virrey, el 15 de septiembre del mismo año. En ese lapso se puede apreciar con toda claridad la movilidad política del Virrey frente a la crisis, su conducta y planeación estratégicas, su simpatía por el proyecto criollo y su acercamiento a las posturas ideológicas que pugnaban por la reversión de la soberanía española hacia la nación o el pueblo de la Nueva España.

Todo lo que sucedió en esos meses hubiera sido impensable sin el impulso, la apertura y la astucia del Virrey Insurgente, que al prohijar el proyecto criollo, se convirtió quizá sin planearlo, seguramente sin saberlo, en precursor intelectual y político de la Independencia. Démosle su crédito, hagámosle justicia.



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