Narra Gilberto Guevara la crueldad que sufireron estudiantes detenidos en el 68

2018-09-21 22:30:26

Los años que estuvo en prisión y las humillaciones que vivió Gilberto Guevara Niebla por parte de los militares, fueron los motivos por los que el exlíder estudiantil ha escrito el libro 1968 explicado a los jóvenes (Fondo de Cultura Económica, FCE), en donde a partir de preguntas hechas por sus alumnos, el académico explica la fiesta y la tragedia que marcaron el año 1968.

“El libro es un ejercicio muy sencillo que refleja décadas enteras de reflexión e  investigación sobre lo que ocurrió en 1968. ¿Por qué mi obsesión por el 68? Es un reflejo a largo plazo del efecto traumático que tuvo sobre mi persona Tlatelolco, la crueldad y el sadismo con el cual los militares nos trataron en el campo miliar, la torturas, las burlas, los escupitajos, los golpes cuando caímos al suelo”, recordó.

Durante la presentación del libro celebrada la noche del jueves, el autor y columnista de Crónica, se refirió  a los golpes que recibió de parte de un director de la División Federal de Seguridad, quien quería demostrar ante otros funcionarios “que los estudiantes detenidos nos doblegábamos ante los golpes y que éramos unos cobardes maricas, como nos dijeron infinidad de veces los militares mientras estuvimos en el campo miliar”

Ahí, Guevara Niebla descubrió el odio de los militares hacia los jóvenes, el cual lo llevó a pensar en una cultura anticivil intencional. “Ese trauma que me dejaron las humillaciones es lo que me ha impulsado a guardar la memoria de lo que pasó ese año. Ese ejercicio ha conducido a la producción de ese pequeño libro, además de los otros que he publicado en mi vida”.

La estructura del libro es un diálogo donde el autor es interrogado en las clases por sus alumnos sobre ¿cómo era la juventud hace 50 años?, ¿cuál fue la reacción de la sociedad ante las movilizaciones?, ¿qué leían los estudiantes en 1968?, ¿cómo era el control político?, entre otras.

“El libro surgió como un ejercicio real que tuve con mis alumnos, fui platicando con estudiantes y así como surgieron las primeras preguntas que aparecen en el libro, y fueron las que dieron orden e inspiración al resto del texto. Pero el diálogo tuvo una base real, es decir, fue la conversación abismal entre generaciones muy distintas: un profesor de 70 años con alumnos de 20 años de edad”, detalló.

En opinión del autor, aunque 1968 explicado a los jóvenes tiene 21 capítulos, el libro se puede dividirse en dos. “Un capitulo que es la eclosión, explosión y manifestación del movimiento estudiantil y cómo el movimiento se derramó sobre la sociedad. Es un ejercicio lúdico que estuvo siempre acompañado de alegría y relajo, sobre todo tal vez de un afán de los jóvenes por hacerse presentes. Había un cierto deseo”.

El segundo capítulo, añade, es trágico y comienza el 28 de agosto de 1968 con un desarrollo en una sucesión lógica “que a mí me parece que fue perfectamente planeada por el gobierno. No es ingenuidad que Luis Echeverría haya sido señalado como el responsable de la masacre”

El exlíder estudiantil que estuvo en la cárcel durante tres años y tuvo un breve exilio en Perú y Chile, recordó el comentario sarcástico del expresidente Gustavo Díaz Ordaz sobre el nombramiento a la presidencia de Luis Echeverría.

“Después del 68 y ante la pregunta de por qué había nombrado presidente a Luis Echeverría, respondía: imaginen ustedes que van por un callejón oscuro y de repente son atacados por un grupo de pandilleros. A ustedes lo acompañan tres personas, una que es Emilio Martínez Manautou quien dice: démosles libros a las personas que nos atacan; otra que es Alfonso Corona del Rosal quien expresa: dialoguemos con los jóvenes; y el tercero, el secretario de gobernación (Echeverría) que dice: hay que partirle la madre a estos hijos de la chingada”, recordó.

Este sarcasmo, dijo el autor, ilustra cómo eran las cosas, “el verdugo era un personaje joven, silencioso, burócrata. Nunca había tenido un puesto de elección popular pero era un conspirador, perverso y decidido a acatar sentimiento y deseo del presidente de la República con el fin de llegar a la Presidencia de la República”

¿Por qué tiene sentido recordar y escribir?, se cuestiona Guevara Niebla. “En primer lugar porque la historia debe ser una escuela. La historia nos enseña a cómo vivir. No debemos tropezamos de nuevo con la misma piedra. No debemos aceptar que el 68 se repita, luchemos para que no se repita”, respondió.

En opinión del académico, los acontecimientos de violencia sucedidos hace unos días en la Universidad Nacional Autónoma de México evidencian que la provocación  no ha desaparecido.

 “Las agencias de espionaje, policías y el sector de inteligencia militar permanentemente actúan con provocadores para distorsionar los movimientos sociales, sacarlos de cauce y convertirlos en fenómenos irracionales e incomprensibles para la ciudadanía. El pasado sigue estando presente de alguna manera; hay que estudiar el pasado para construir un futuro con mayor inteligencia”, comentó.

 
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