El nuevo sexenio que vendrĂ¡

2018-10-27 23:12:27

México vive un final de sexenio sereno y esperanzador; sereno en el sentido de que los conflictos poselectorales fueron mínimos en comparación con otros vividos, y esperanzador porque el sexenio que vendrá nos hace vislumbrar cambios que pudieran corregir de raíz algunos de los principales problemas que afectan al país.

Tenemos dos realidades que parecen ser los males más graves a solucionar: la violencia y la desigualdad. Sobre la violencia no hay una certidumbre clara de por dónde podrá venir la solución. Se piensa que acabar con el control del narcotráfico y con la lucha entre los narcotraficantes es lo esencial para corregirla y que eliminar la prohibición de las drogas sería una solución, pero no hay mayoría de opiniones sobre esto y no se ve claro qué otras medidas serían las acertadas, pero no hay duda de que la prioridad es que urge resolverlo.

El otro punto también de urgente atención, es el que se refiere a la gran desigualdad económica y social que existe entre la población nacional. Tenemos entre la ciudadanía a los hombres que compiten con los más ricos del mundo y por otra parte, a numerosos ciudadanos que carecen de lo indispensable; no ­pueden ­acceder a una atención plena a su salud; su educación es muy precaria y de mala calidad; el acceso a la Universidad lo alcanza solamente un reducido número de ciudadanos.

Esta realidad se expresa en múltiples manifestaciones que entorpecen al avance del país. Una muy importante es la deficiente preparación con la que llegan quienes ocupan cargos, de gobierno, especialmente algunos del poder Ejecutivo estatal y del Legislativo en general. Hubo una propuesta en el sentido de que ­para ­aspirar a una diputación se exigiera contar con Licenciatura y fue desechada ya que todavía es una gran mayoría la que no puede acceder a las universidades y se limitaría el que los ciudadanos eligieran con libertad y amplitud entre los candidatos que serían sus representantes directos.

Hay ahora y han existido, excelentes funcionarios públicos, pero también los hay y hubieron, funcionarios que no cuentan con la preparación necesaria y no contratan a expertos que los aconsejen debidamente, en ocasiones por el alto costo que esto implicaría y porque prefieren utilizar ese recurso contratando a varios amigos o familiares, aun cuando no estén suficientemente preparados. Ésta puede ser una de las causas por las cuales el desempeño de los funcionarios no ­siempre es el deseable.

La solución remota a este problema es el mejorar la calidad de la educación a todos los niveles y ampliar la cobertura de Preparatoria y Universidad para que la mayoría de los jóvenes puedan acceder a ellas.

En la democracia y en el ejercicio de las libertades México ha avanzado pero en alcanzar una sociedad más equitativa el avance es escaso. El gobierno del próximo sexenio ha ofrecido prosperidad, seguridad y bienestar para los que menos tienen. (Quienes ya lo han alcanzado también desean no perderlo), pero los que tanto lo han esperado no quieren ser defraudados y éste es otro de los graves problemas.

El crecimiento económico del país hasta ahora no ha dado los resultados esperados en cuanto a reducir la desigualdad, se hace necesario repensar no sólo en mover la palanca del desarrollo sino también el de la redistribución social. Se ha comprobado que es muy poco lo que logran los programas asistenciales del pasado y sus costos han sido tan altos que no se puede volver a pensar en ellos.

En algunos países se ha optado por una mayor captación de recursos que fortalezcan las finanzas públicas para que tengan un impacto redistributivo que se aplique a borrar esa desigualdad. El gobierno del próximo sexenio tendrá la palabra.

 

 



Doctora en Ciencias Políticas

melenavicencio@hotmail.com

 
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