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| Foto: EFE
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Airis Estrella Enríquez Pando, niña de siete años que fue encontrada mutilada y muerta en un tambo de cemento en Ciudad Juárez, fue sepultada ayer en el panteón municipal Colinas de Juárez, cerca de su casa, a unas cuadras de la calle donde se le vio por última vez con vida.
Luego de un funeral que le rindieron sus padres desde las 8 hasta las 11 de la mañana, y un cortejo fúnebre rumbo al templo Santo Tomás Apóstol, donde el obispo Renato Ascencio León celebró una misa de cuerpo presente para posteriormente enterrarla, los padres no se resignaban a la pérdida.
El cuerpo de la niña se depositó el jueves en una pequeña caja que permaneció cerrada, ya que no se podía mostrar por el mal estado en que se encontró el cadáver el domingo pasado en un tambo con cemento.
El ataúd de color blanco estaba cubierto de flores rojas, amarillas y violetas y de muñequitos de peluche y a un costado se colocó una fotografía de la pequeña donde está sonriendo; "para recordarla feliz, como era ella", comentaron familiares.
Desde temprana hora las personas empezaron a llegar a la funeraria La Paz, ubicada sobre la carretera Juárez-Porvenir, para dar el pésame a los parientes de la niña victimada.
La familia vestía de blanco "en señal de paz" y algunos portaron un papelito en la ropa que decía, "tía", "abuelito", "primo".
A esa hora Rubí permitió la entrada de los medios de comunicación al velorio. Sólo pidió que no se le hicieran entrevistas, informó su hermana mayor Nohemí, la que se encargó de atender a la prensa desde que se descubrió el cadáver de la niña.
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