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Hay algo terrible en tirar árboles de 30, 50, 80 años. ¡El daño es irreparable! En un futuro, si el proyecto del carril confinado no funciona podremos tirar las estaciones del Metrobús, pero cómo devolverle a la ciudad la vida del túnel de fresnos, su sombra, su frescura, su humedad, la identidad e imagen que se fue creando a través de más de ocho décadas, de la historia de la ciudad de México.
Durante la presidencia de Plutarco Elías Calles (1924-1928), se inicia la traza de la Avenida Insurgentes. Poco a poco, las villas aisladas de San Ángel, Coyoacán y Churubusco, se van incorporando a la Ciudad.
En 1936, el presidente Lázaro Cárdenas decretó la creación de los parques nacionales Cumbres del Ajusco, Miguel Hidalgo y Costilla en el histórico Coyoacán, y Fuentes Brotantes de Tlalpan, que se uniría más tarde a la ciudad de México, por medio de la Avenida Insurgentes.
En 1955, el presidente Miguel Alemán inaugura la Ciudad Universitaria, donde el espacio descubierto es utilizado como símbolo colectivo y Avenida Insurgentes Sur la cruza como símbolo de la modernidad. Además es la entrada y la salida para ir a la Ciudad de la Eterna Primavera, Cuernavaca.
En 1957, el presidente Adolfo Ruiz Cortines en su informe del 1º de septiembre afirmó: “Nuestra gran metrópoli reclama la constante creación de parques, jardines y zonas de deporte y recreo, Reforma Lomas e Insurgentes Norte, con grandes y espaciosos camellones laterales de áreas verdes que fueron adoptados y agregados a los doce millones de metros cuadrados con que contamos, incluido nuestro histórico Bosque de Chapultepec”.
En 1982, por instrucciones de la delegada en Benito Juárez, Kena Moreno (periodo 1982-1987), trabajé en las normas y proyecto de la imagen urbana de las banquetas y el camellón central en la Avenida Insurgentes Sur entre Viaducto Miguel Alemán y el Eje 10 Sur.
El proyecto tuvo como propósito unificar la imagen urbana de esta avenida, compuesta por una diversidad en la altura de los edificios y una enorme variedad de formas y materiales utilizados en las construcciones. El proyecto buscó dar unidad, orden y armonía de acuerdo a los siguientes criterios:
1.—Separar físicamente el tránsito vehicular de los flujos peatonales, ofreciéndole, protección, seguridad y un ambiente agradable.
2.—Incrementar las áreas verdes.
3.—Recargar de agua los mantos acuíferos del subsuelo de la ciudad de México.
4.—Proteger al peatón de las altas temperaturas, ocasionadas por la incidencia directa de los rayos solares en los pavimentos y en las fachadas de los edificios.
5.—Proteger al peatón del resplandor del sol, reflejado en las fachadas de cristal de los edificios.
6.—Proteger al peatón de la contaminación, generada en esta zona por diversas fuentes fijas y el continuo tránsito de fuentes móviles.
7.—Proteger al peatón del ruido producido o emitido por la circulación de vehículos
EL PROYECTO. Cada banqueta cuenta con dos áreas verdes, una jardinera interior adyacente a los edificios, con medidas desde un mínimo de 60 centímetros, misma que se incrementa a entre seis y ocho metros en función de la zona, y que es parte de la norma de restricciones de construcción, que data desde su trazo original en 1928.
El andador peatonal central de las banquetas tiene un ancho por lo general de tres metros. La jardinera exterior adyacente a la circulación vehicular (1.20 metros) protege al peatón separándolo físicamente por medio de un seto de Bogh arrayán de 90 centímetros de altura, de los vehículos y está reforestada cada 8 metros con fresnos.
Ambas jardineras, en ambas banquetas de norte a sur y de sur a norte, contribuyen a lograr un ambiente y un paseo agradable a escala peatonal.
Durante el desarrollo de un proyecto para un área pública, es frecuente la inquietud por el empleo del término “Áreas de uso”. La relación que guardan una con otra, y el lugar donde se encuentran.
Preocuparse por transformar estas áreas de uso en “volúmenes o espacios de uso” que posean forma, tamaño, material, color, textura o “imagen”, y que expresen mejor la función para la cual dicha área ha sido diseñada.
Extendiendo este concepto a una ciudad, podemos agregar que no es sólo un conjunto heterogéneo de edificios asentados sobre el terreno y sometidos al arbitrio de un patrón rígido.
La planificación actual enfoca a una ciudad en términos de un patrón de espacios abiertos. Más que los edificios, son el arreglo y carácter de dichos espacios, los que la identifican y le dan una personalidad propia.
Se ha tratado de definir la imagen urbana de una ciudad de acuerdo con las dimensiones estéticas o agradables del paisaje, para lo que se consideró: la unidad, la vivacidad y la variedad como criterios básicos.
No obstante, estos criterios no están perfectamente definidos, se trasponen. “La unidad es la cualidad de un todo en el que las partes embonan, no solamente como un conjunto ensamblado, sino como algo uniforme armonioso”.
Mientras que la vivacidad es la cualidad del paisaje que le confiere su propia distinción, la variedad en forma simple puede definirse como el número de objetos y relaciones distintas que se encuentran en el paisaje de una ciudad, es decir en su imagen urbana.
A 25 años de ésta remodelación, y a 80 años de la primera plantación de fresnos y trazo de Avenida Insurgentes, la imagen urbana de “Túnel de Fresnos” era toda una realidad en muchos tramos de Avenida Insurgentes.
VANDALISMO. Por eso me pregunto: ¿Qué palabras podemos utilizar, para lamentar, el acto absolutamente vandálico, ecocida y antidemocrático, que ha realizado el señor López Obrador en Avenida Insurgentes, podando y quitando dos mil árboles de por lo menos 35 años de edad, con el pretexto de construir el Metrobús? ¿Qué es esto? ¿Pérdida para la izquierda? ¿Pérdida para la derecha? ¿Pérdida para el Centro Conservador? Aquí perdimos todos, perdió el pueblo de México.
Y si hablamos de la opinión y experiencia internacional, ¿Dónde, en qué ciudad del mundo se han talado tantos árboles para resolver un problema de vialidad?
Si observamos la Avenida de los Campos Elíseos en Paris, pareciera que acaba de pasar por abajo del Arco del Triunfo, ayer o la semana pasada, el emperador Napoleón Bonaparte. Los árboles (sicomoros) se cultivan y mantienen hermosos y han pasado 200 años de aquel hecho. A pesar de que han construido debajo de los Campos Elíseos, un gran estacionamiento de varios niveles.
Y lo mismo podemos decir de la Avenida conocida como el Mall en la Ciudad de Washington, que comienza con el monumento a Benjamín Franklin y remata en el Capitolio. Cada año desde hace doscientos, los cerezos florean, y las personas los gozan, los disfrutan y los cuidan.
El enfoque actual del señor López Obrador es cambiar el uso y costumbre que tradicionalmente Avenida Insurgentes ha tenido, a una vía rápida para el Metrobús.
Estamos ante un ejemplo claro de lo que significa ignorar nuestra historia, nuestra cultura y nuestra identidad; ese conjunto de normas y conductas que nos hacen diferentes y únicos. Estamos ante la cultura de la muerte.
Las áreas verdes dan sentido de pertenencia, dan plusvalía, proporcionan sentido de comunidad, otorgan sensación de ser y de estar.
En la historia de las grandes ciudades, resolver el problema de la vialidad (con vías para vehículos, con segundos pisos, con camiones, con microbuses, con trolebuses o “Metrobuses”) no ha sido posible.
El crecimiento de las vialidades no puede, ni ha sido posible resolverse a la misma velocidad que el crecimiento demográfico.
Es por ello que en las grandes ciudades del mundo, se ha llegado a la conclusión de que dinero que se tiene, dinero que se ahorra para hacer una mejor red de transporte subterráneo Metro.
A nivel de la superficie, la política es devolverle la ciudad al peatón, plantando árboles, construyendo paseos peatonales con áreas verdes, planeados para el esparcimiento y la recreación.
¡Esto es lo de hoy! Esto sí es primero los pobres. Lo demás es demagogia.
* Arquitecta, Maestra en
Psicología Ambiental
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