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El cardo mariano, planta espinosa y comestible, es de los remedios más eficaces para el hígado, impide la absorción de productos tóxicos y estimula la secreción de la bilis. Mejora la circulación sanguínea abdominal y genital, por lo que se recomienda para menstruaciones abundantes, hemorroides, varices y hemorragias nasales, e incluso para la depresión.
De acuerdo con la leyenda el sagrado líquido proveniente del pecho de la Virgen María confirió efectos protectores y benéficos para la salud. Debido a ello, muchas de las denominaciones que recibe suelen hacer referencia a la leche y a María.
También es llamado “cardo lechero” tiene su origen en Europa Central y Occidental. De tallo ramoso y robusto, con hojas brillantes, grandes y onduladas, la “planta del hígado” se emplea con fines medicinales desde la más remota antigüedad, y aparece ya descrita por sabios como Plinio, Teofrasto y Dioscórides.
No se le conocen efectos tóxicos, incluso si se toma en grandes dosis: algo previsible en una planta casi “llegada del cielo”.
PODEROSO DESINTOXICANTE. Común en los campos de la Europa mediterránea, el silybum marianum, tiene tal efecto protector y reparador del hígado, que es una valiosa ayuda para tratar sus dolencias más severas, como la cirrosis o la hepatitis.
Además, ayuda a neutralizar los estragos causados por la intoxicación alcohólica, y combate los efectos de las setas venenosas, incluida la mortal amanita phalloides, la cual contiene la toxina más peligrosa para el hígado que se conoce.
Esta planta es el principal remedio de la herboristería occidental para los desórdenes hepáticos. Se utiliza también para proteger las vísceras y regenerar sus células.
Se emplea como complemento en el tratamiento de una amplia gama de dolencias y desórdenes, desde cirrosis, esteatosis, hepatitis y colecistopatías, hasta ictericia.
También se puede emplear para limitar los daños que le causa al hígado la quimioterapia del cáncer y para acelerar su recuperación después de este tipo de tratamiento.
Aunque ahora ha sido relegado por otras plantas como el hipérico, el principal uso terapéutico del cardo mariano en la antigüedad era como remedio contra la depresión, si bien hay que tener en cuenta que muchos casos de melancolía también se asocian a dolencias hepáticas.
El “cardo de la Virgen María” viene bien al hígado, que se encarga de verter la glucosa a la sangre, interviene en el metabolismo del hierro, modifica las sustancias que le llegan a través de la vena, porta y ayuda en el filtrado, limpieza y eliminación de toxinas.
El hígado en el hombre también produce casi la mitad del colesterol, transforma las sustancias que contienen los alimentos digeridos en proteínas, grasas e hidratos de carbono, y sintetiza varios compuestos importantes que el organismo emplea para efectuar distintas funciones, como los “factores de coagulación” de la sangre.
Ya sabe: si durante estas Fiestas se excede con las comidas y bebidas, recuerde que la propia Virgen María ha bendecido una de las mejores plantas para depurar el organismo después de los excesos gastronómicos: el “milagroso” cardo mariano. |