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Como cualquier reo, Plutón comenzó a pagar el precio de haber sido degradado. Perdió su nombre y le fue asignado el número 134340, con el que se le denominará oficialmente de ahora en adelante.
A Xena tampoco le fue muy bien. Perdió su artístico y televisivo nombre y le fue asignado el de Eris, diosa griega de la discordia y la distensión. Así, el aspirante a décimo planeta no obtuvo el nombre que propuso su descubridor, Michael Brown, del Instituto Tecnológico de California (Caltech).
La Unión Astronómica Internacional dio a conocer lo anterior, aunque aseguró que la gente podrá seguir llamando Plutón al planeta nueve, “aunque los niños tendrán que aprender la nueva nomenclatura oficial”.
En su nueva denominación de “planeta enano”, Plutón salió del panteón oficial de planetas el mes pasado, cuando la Unión Astronómica Internacional (IAU), la autoridad científica en cuestión de nomenclatura celestial, emitió la definición de planeta, como “un objeto que orbita al Sol, su fuerza gravitacional propia le da forma esférica, no es en sí mismo un sol y no forma parte de detritus estelar.
La órbita excéntrica y el origen no planetario de Plutón obraron en contra de su permanencia en la familia del Sistema Planetario Solar.
El Centro de Planetas Menores de la IAU acordó la nueva denominación de Plutón, cuya pertenencia al sistema de objetos del Cinturón de Kuiper, en las afueras del Sistema Solar, lo obliga a entrar al catálogo con un número.
La asignación del número es con fines científicos, para las tablas”, aseguró Catherine Cesarsky, presidenta de la Unión Astronómica Internacional.
Eris, la malvada de la
historia. A pesar de que el estatus planetario de Plutón se debate desde su descubrimiento, la reciente polémica que culminó con la expulsión del noveno planeta tomó fuerza en 2003, cuando científicos de Caltech descubrieron la presencia de un cuerpo más lejano, pero también más grande, denominado 2003 UB313, bautizado como Xena, en honor de la heroína de la serie televisiva del mismo nombre, que es una amazona guerrera en un entorno mítico.
La Princesa Guerrera, rebautizada como Eris, “acompañará a Plutón en la clasificación, como ya lo acompaña en el espacio, por su origen y órbita excéntrica similar” explicó Cesarsky.
De acuerdo con la científica, los astrónomos de todo el mundo sabían que Plutón era diferente.
“En 1930, los telescopios no eran lo suficientemente buenos para darnos información suficiente. Cuando se descubrió a Caronte, en 1978, se supuso que era un satélite de Plutón, pero pronto descubrimos que ambos cuerpos formaban en realidad un sistema binario, que incluso eran mucho más pequeños que lo estimado al principio”, señaló Don Shapero, director del Consejo de Física y Astronomía de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos.
Plutón es un verdadero prototipo de un objeto del Cinturón de Kuiper, objetos que orbitan más allá de Neptuno con órbitas altamente excéntricas. |